Incómodamente humano

El vagabundo habla con todos

pero nadie habla con él

El vagabundo ya no finge, eso le queda

Ni tristeza, ni alegría

Pero miente, miente a menudo,

para comer un día.

Días que son largos, junto a las noches,

que nunca terminan

 

El calor agota, pero el frío

El frío abrasa.

 

Vaga quien no tiene lecho

Vaga quien no tiene techo

Vaga a quien nadie ama.

 

Tú, que incomodas al cómodo

Tú, que llevas el peso

de los huesos en los que el frío duerme

como cadáver en su fosa.

Cuerpo insignificante marcado

Por la pena de los cinco segundos.

Recoge con tu mano ignorada la limosna

de aquellos a los que espantas

con conciencia de culpable

 con gesto de deudor,

 de insecto, de parásito

cuando son ellos los que marchan en colmena,

quienes apilan

 la miel de su esfuerzo.

Eva Asyngier

Un comentario sobre “Incómodamente humano

  • el 3 diciembre, 2017 a las 12:26 pm
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    Bella sonoridad para una cruda realidad.

    Respuesta

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