26 SEPTIEMBRE. Movilización por una ley de residencias justa

Concentración el 26 de septiembre, a partir de las 11 de la mañana, en la residencia de ancianos de Los Cristianos

La Plataforma Sur por la Defensa de las Pensiones Públicas de Tenerife se adhiere a la movilización a nivel Estatal convocada por la Marea de Residencias. Nuestra plataforma llevará a cabo una concentración el 26 de septiembre, a partir de las 11 de la mañana, en la residencia de ancianos de Los Cristianos, tras el centro cultural. Esta concentración se llevará a cabo con las medidas de seguridad necesarias debidas a la situación de alarma por el nuevo rebrote de COVID.

La inexistencia de un marco legal claro, de carácter autonómico o Estatal, la ausencia de una ley de residencias justas, digna y consensuada por las partes implicadas, que renuncie a la iniciativa privada y apueste por la gestión pública, así como a las políticas de recortes y privatizaciones efectuadas durante tantos años, y la venta de los derechos sociales al sector empresarial, nos han abocado a la tragedia humana ya conocida por todos y todas. Tragedia instaurada que aún continúa.

La pésima gestión realizada en torno a la COVID 19 por parte de la administración y por la gran mayoría de empresas privadas que gestionan el sector, se han instalado a través de medidas vergonzosas, basadas en el abandono impune de unos básicos hábitos de vida y compañía, que no garantizan otra cosa que la muerte en vida.

Con la excusa de la protección (que no preserva la salud física y mental de los y las residentes) se llevan a cabo unas políticas ignominiosas, basadas en:

–          Una mayor precarización laboral en el sector, si cabe aún, con desprecio a la salud de trabajadoras y usuarios.

–          Una absoluta falta de información a los y las familiares, que tras más de 6 meses sin poder ver a sus seres queridos, han recuperado una falsa “nueva normalidad” sin derechos, con visitas recortadas, contadas e incluso, cronometradas.

–          Un marco ausente de humanidad, de libertad, restringido bajo el ojo del gestor, que vigila a las familias, a los y las usuarias y trabajadoras, cuando debería ser a la inversa, mientras los verdaderos culpables campan a sus anchas.

La injusticia, la indignidad, el abandono y hasta la falta de escrúpulos en la actuación pasada y presente, sigue siendo el epicentro del problema, que no es otro que el capitalismo puro y duro, que busca lucrarse, una vez más, a costa del sufrimiento de la ciudadanía.




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