Los profesionales de Enfermería, una voz que llevará al mundo hacia la Salud 

Hoy 12 de mayo de 2020, se conmemora el Día Internacional de la Enfermería, coincidiendo con el natalicio de la Enfermera y Activista Social Florence Nightingale, bajo el lema “Enfermería: una voz para liderar-llevando al mundo hacia la salud”

En esta ocasión, toca la obligada referencia a la pandemia declarada a principios del mes de marzo, por el coronavirus SARS-COV-2, causante de la Covid-19, que ha causado hasta el momento más de 4 millones de casos en el mundo, superando en número de muertes las 300.000. Una enfermedad para la cual no existe vacuna ni tratamiento, para la que solo se puede dar soporte a sus síntomas, siendo la única medida efectiva para evitar la mayor propagación y contener el desbordamiento de los servicios de salud, el aislamiento de los casos y el confinamiento.

En Canarias, como en otros países, esta pandemia la sufrimos con los servicios sanitarios debilitados en recursos humanos y materiales, en base a las sucesivas oleadas de recortes, por lo que, pese a que el comportamiento del virus no ha sido de gran agresividad, probablemente por ser un territorio insular, la capacidad de carga de los servicios sanitarios públicos se ha visto desbordada.

En Canarias, como en otros países, esta pandemia la sufrimos con los servicios sanitarios debilitados en recursos humanos y materiales, en base a las sucesivas oleadas de recortes, por lo que, pese a que el comportamiento del virus no ha sido de gran agresividad, probablemente por ser un territorio insular, la capacidad de carga de los servicios sanitarios públicos se ha visto desbordada. A ello hay que sumar la escasez de Equipos de Protección Individual (EPI) frente a agentes biológicos, la falta de implantación de políticas reales y efectivas en prevención de riesgos laborales, la falta de test durante las primeras seis semanas de declarada la pandemia y posterior declaración del Estado de Alarma el 14 de marzo de 2020. Esta situación nos ha llevado en Canarias a una alta incidencia de contagios por coronavirus entre el personal de las Instituciones Sanitarias. A día de hoy, de los casos positivos (2258, con 151 fallecidos), 586, más del 26,2% son profesionales y dentro de ellos, los más afectados en número, el personal de enfermería  lo que nos lleva a solicitar el reconocimiento de la Covid-19 como enfermedad profesional para el personal de las instituciones sanitarias.

Al margen de la pandemia, en el día a día, en la Nación Canaria, el derecho fundamental a la salud, ha estado siendo limitado a los ciudadanos, sufriendo  la población las consecuencias negativas de una gestión históricamente favorable hacia los intereses de la sanidad privada a través de conciertos que se llevan en torno al 10% del presupuesto global destinado a sanidad, mermando los recursos destinados a la pública, generando inhumanas listas de espera y colapso de los Servicios para justificar el volumen de un negocio que, en momentos de extrema necesidad, se ha mostrado tremendamente insolidario, llegando a plantear ERTES a sus trabajadores. Esto nos lleva a una sanidad pública en el punto de mira del desguace y asolada por los continuos recortes.

En cuanto al ámbito profesional, no existen posibilidades de desarrollar la asistencia sanitaria en condiciones dignas, por falta de recursos humanos y de medios materiales en un sistema sanitario que no permite paliar las desigualdades sociales, un modelo socioeconómico donde prima la exclusión social y donde, nos alejan cada día más de un modelo de desarrollo sostenible, frente al imperante, que prima las energías fósiles, la destrucción y sobreexplotación de los recursos de nuestro frágil territorio y que está basado principalmente en el monocultivo turístico.

Entendemos que este es el momento, tras los efectos devastadores sobre la economía  que va a traer “el cierre por la pandemia”, de repensar el modelo económico para Canarias, ya que el actual, mantiene cifras de paro estructural del 20% y de pobreza superiores al 33%.

La situación socio-económica de la Nación Canaria, con más del 40% de la población en riesgo de exclusión social, un 30%  bajo el umbral de la pobreza, el índice de paro más elevado del conjunto del Estado español, las peores condiciones laborales, las jornadas laborales más largas, los salarios, pensiones y prestaciones por desempleo más bajas, son factores que se complementan con la cesta de la compra más cara de Europa, sobre todo en lo que a una alimentación saludable se refiere. Estos factores, condicionan que, los niveles de salud de la población sean los peores del estado, sobre todo para aquellas patologías que con una adecuada acción preventiva, pueden evitarse, así como sus complicaciones, lo que se agrava, con el desmantelamiento de la Atención Primaria de Salud.

Una vez que lo peor de la Pandemia en Canarias parece haberse estabilizado, a Intersindical Canaria preocupa cómo se va a retomar la asistencia del conjunto de pacientes. Las reducciones de plantilla de la totalidad de categorías en el Servicio Canario de Salud, con el consiguiente incremento insostenible de las cargas de trabajo deben ser inmediatamente corregidas. Los ratios por población asistida que antes de los recortes ya se encontraban muy por debajo de la media del estado español (415 enfermeros cada 100.000 habitantes, en un territorio fragmentado, con una sociedad enferma, frente a los 430 de la media estatal), también y  al mismo tiempo, los profesionales que llevan años soportando la precariedad laboral en este Servicio de Salud deben ser consolidados en su empleo y los que se formen en esta tierra, que son necesarios pero no se les contrata, no deben verse obligados al desarraigo que supone abandonar su tierra en busca de oportunidades en otros países. Y esto tiene mucho que ver con el afán desmedido del actual equipo de gobierno de Canarias por realizar una apresurada desescalada económica en el objetivo de recuperar una “normalidad” que antepone una económica letal fracasada a la salud y la vida de las personas, y que puede poner en riesgo grave de repunte de la pandemia al conjunto de la población.

Y esto tiene mucho que ver con el afán desmedido del actual equipo de gobierno de Canarias por realizar una apresurada desescalada económica en el objetivo de recuperar una “normalidad” que antepone una económica letal fracasada a la salud y la vida de las personas, y que puede poner en riesgo grave de repunte de la pandemia al conjunto de la población.

Añadir, que en sanidad, el equipo de trabajo constituye una cadena, y su función ha sido fundamental para, en las impuestas condiciones actuales, seguir prestando la asistencia sanitaria que la población requiere en unas condiciones mínimamente dignas: como dato anecdótico, Florence Nightingale logró reducir la mortalidad en un 40% implementado medidas de adecuada higiene y alimentación.

Por todo ello, en este día, desde Intersindical Canaria queremos seguir insistiendo, por un lado, en un mensaje de responsabilidad individual ante la ciudadanía y ante los responsables reivindicar públicamente, la necesidad una adecuada dotación presupuestaria para la Salud y la Sanidad Pública Canaria, en todas sus derivaciones y vertientes, como elemento indispensable de equidad en el trato a la ciudadanía para que pueda ser posible que nuestra tierra, “con el mundo, pueda ser llevada hacia la salud”.

Catalina Darias Delgado

Enfermera y Coordinadora de la Federación de Salud de Intersindical Canaria 




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