Sal

Con las pestañas llenas de sal se ve turbia la realidad. Aunque tu sangre se mueva como lava de volcán y tu corazón produzca seísmos, más allá del órgano vital, si no tienes una imagen clara no puedes valorar qué está bien o mal.

Si un día en tu camino te despeñas de repente en la profunda brecha social, no te sientas en tierra extraña; por que esa es tu Canarias y la herencia colonial que deja aquí España, la burguesía local y la colaboración inconsciente de quién tiene en los ojos sal.

 

Pedro M. González Cánovas




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