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Chamato. Feminidad y lenguaje en la canariedad ancestral

Introducción de Chamato. Feminidad y lenguaje en la canariedad ancestral de Ignacio Reyes

Un libro centrado la mujer y las condiciones de realización de la feminidad en las comunidades amazighes del Archipiélago

Durante las últimas décadas, la metodología de género ha introducido en los estudios sociohistóricos un innovador bagaje de reflexiones críticas, fundamentos analíticos y estrategias propositivas que cuestionan y escrutan las discriminaciones cualitativas arraigadas entre los seres humanos a partir de la diferenciación sexual que dictan tanto la biología como las (más o menos indisimuladas) prescripciones culturales. Necesidades e intereses, derechos y jerarquías, valores y competencias sacuden la vetusta dialéctica de unas relaciones de poder desiguales, cuyo régimen de producción y ex­pansión ha movilizado siempre normas, ritos y discursos en los que la me­diación del lenguaje todavía inocula negaciones, torsiones y transigencias, pero también, de un tiempo a esta parte, arma disensos, resiliencias y trans­formaciones.

De las antiguas sociedades isleñas, apenas rezuman hoy algunas estampas epigonales. La profundidad histórica o las idiosincrasias insulares aguardan certidumbres empíricas tras generalizaciones mejor o peor fundadas. Pese a las manifestaciones expresas de prestigio y respeto hacia la mujer, debidas en gran parte a su consideración espiritual (Attidamana, Tamonante, Tibiabin), la organización segmentaria de la sociedad habría naturalizado así mismo distancias entre los géneros. El sistema de filiación matrilineal (tindolín, chísne) cedió ante una gestión androcéntrica de la materialidad, el poder y la identidad colectiva.

Pero estas páginas sólo aspiran a iluminar en lo posible una imperfecta topografía lingüística de percepciones y designios, narrativas y juicios de un pueblo que se bastó durante siglos para ser. Huellas de labores (Tagayacte Tazata), miedos (chirote, Tirimaga), memorias (Cheheleche, Tentagays), consciencias (QRGhN, FWṢTS) u otras vidas (chirimil, tahatan, tajose, tazarte, tímboca, Tindaya) que reclaman estudios todavía más afinados.

Aunque el interés del lector medio suele quedar circunscrito a la traducción de las voces, motivo por el que en esta obra se destaca ese aspecto, la siempre discutida consistencia de los estudios filológicos ínsuloamazighes aconseja introducir también, aunque sea de manera sucinta, los paralelos continentales que se aducen para fundar los análisis propuestos. El itinerario por estas páginas resulta así algo más árido, pero tampoco resigna la opción potencial de profundizar en la lectura cuando la curiosidad lingüística demande pruebas, explicaciones y fundamentos.

Con la finalidad de proporcionar cierta cobertura teórica a ese ejercicio comparativo, se adelanta en esta sección un Esbozo gramatical que define diversos rasgos muy relevantes de la morfología, la sintaxis y en alguna medida también del léxico presentes en el conjunto de la lengua amaziq (tamazight). El corpus isleño se ajusta sin torsiones a ese tejido interdialectal, sólo matizado por lógicas singularidades fonéticas y semasiológicas.

Pero no es posible transitar esa identidad de forma productiva al margen de una inspección crítica de las fuentes (orales y escritas). Por denso que aflore ese inventario, brinda una primera constancia inexcusable de las palabras, que sin embargo requieren un procesamiento filológico previo. La complejidad de las manifestaciones escritas ínsuloamazighes, por una parte, y la autoría colonial del mayor volumen de información, por otro lado, concitan una gama de particularidades históricas, gráficas, fonológicas y semánticas en ambas compilaciones cuya solución influye en la mayor o menor solvencia de las hipótesis etimológicas planteadas.

Este diccionario abarca nociones y conceptos alusivos a la feminidad, con independencia del género o la categoría gramaticales con las que fueran con­cebidos. De otro modo, cuando presentan una factura masculina, tendrían que ser descartados diversos elementos que involucraban esa condición (natural o social), como el embarazo (haci, S), el matrimonio (abc, alemalai), la crianza de los menores (arrorró, chinijo, feneco, guayete, RW), partes del cuerpo (fagayo, fife, piro) o algunos nombres personales (Aniagua, Dacil, Ico), por citar sólo unos pocos ámbitos significativos. Efectos del alcance cualitativo del género gramatical, como sucede por ejemplo en la nominación de dos célebres personajes de la isla de La Palma: el jefe cantonal Temiaba (*temawwadt, f. lit. ‘mujer teme­rosa’), llamado así por su falta de carácter, y la poderosa Guayanfanta (*wayya-n-fanṭaz, m. fig. ‘orgullosa’), cuya fortaleza y bríos se hubieran com­padecido mal con un nombre femenino de proyección a menudo diminutiva, aunque esos juegos retóricos (antífrasis) tampoco eran extraños. Igual que la antigua ley de polaridad afroasiática variaba los géneros como consecuencia de los cambios de cantidad, tamaño o volumen en la cosa de referida.

Criterios que ha sido necesario extender hasta la canariedad actual, donde los usos sociales de aquel vocabulario ancestral aparecen hoy supeditados a los hábitos romances: p. ej. (maz.tk) *amădag, adj. vb. m. lit. ‘punzante’ > (can.) amodaga, f. ‘vara o lanza de madera’; (maz.tk) *b-uzma. m. lit. ‘bruma muy húmeda’ > (can.) posma, f. ‘llovizna persistente’; (maz.tk) *wătay-təwwat, m. lit. ‘aniversario comunal’ > (can.) guatatiboa, f. ‘convite comunitario’; (maz.tk) *ăsa, m. lit. ‘trenza’ > (can.) isa, f. ‘danza popular’. O bien, a la inversa: (maz.tk) *taggigt, f. lit. ‘cavidad, abrevadero’ > (can.) chagüigo, s. m. ‘charco profundo en los barrancos’; (maz.tk) *tagururt, f. lit. ‘cercado circular’, p. ext. ‘asamblea’ > (can.) tagoror, m. ‘recinto circular’, p. ext. ‘consejo’ o (maz.tk) *taḥuras, n. vb. f. lit. ‘vehemencia, ímpetu’ > (can.) tajorase, m. ‘macho (cabrío) joven’.

Los ejes sociolingüísticos que vertebran este repertorio, feminidad y canariedad, han sido atendidos en su sentido más amplio. Seres vivos, objetos, ideas y situaciones reciben asiento en este libro no sólo a partir de su constitución morfosemántica, sino de las afecciones comunicativas y culturales que hayan podido alterar los vocablos para acondicionarlos al registro social dominante.

La base terminológica aplicada, siempre sin pretensión normativa, a los vastos territorios etimológicos objeto de esta andadura lexicográfica conjuga, pues, cuatro escenarios y recursos principales:

canariedad. f. Condición o naturaleza etnocultural que define a la población de las Islas Canarias a través de la historia.

etnocultura. f. Conjunto de los valores, tradiciones, costumbres, instituciones y rasgos culturales en general (lengua, música, etc.) distintivos de un pueblo, etnia o comunidad que se reconoce en unos orígenes e historia comunes.

feminidad. f. Conjunto de las cualidades adscritas a la condición genérica de mujer dentro de una sociedad y cultura determinadas.

género. m. Más allá de la dicotomía biológica (macho y hembra), categoría sociocultural que atribuye a las personas características específicas en razón del sexo.

 

Chamato. Feminidad y lenguaje en la canariedad ancestral*

La Orotava: LeCanarien (2025)

 

*Publicado por El País Canario con el expreso consentimiento del autor.

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