A falta de voluntad política, viva la gente que lucha por salvar el patrimonio

Salvemos las Casas Terreras Canarias y Defensa del Patrimonio del Socorro

La unión de la gente consigue muchas veces mayores y mejores resultados que las administraciones políticas (ayuntamientos, Cabildo y Gobierno), cuya desidia y falta de voluntad para salvar innumerables casas de auténtica y antigua arquitectura tradicional canaria es del todo inaceptable e indignante. La pésima gestión política hace peligrar incluso los títulos Bic (Bien de Interés Cultural), pues la mayoría de ellos están en completo abandono y ruina. Esto ocurre en todas las islas, y no es ningún error afirmar que las casas terreras (las más desprotegidas, pero señal inequívoca del paisaje canario) están en serio peligro de extinción.

Salvemos las Casas Terreras Canarias es una causa social en sí misma y un grupo de Facebook de más de 3500 miembros, iniciado hace más de dos años, y que no para de luchar por esta lamentable realidad, publicando fotos de casas antiguas de todas las islas y cuya base es el poder de LA GENTE unida, con mayúsculas, muy por encima de la desidia institucional.

La Plataforma Ciudadana en Defensa del Patrimonio del Socorro” es, igualmente, fruto de la unión de los vecinos de esta zona, la más olvidada por el Ayto. de Tegueste, a quien pertenece El Socorro, pero que, sin embargo, es la que tiene el mejor y mayor Patrimonio del municipio.

Un ejemplo de ello es la HACIENDA LA MIRAVALA, que es la “otra” casa (la menos conocida, pero la más importante) del famoso pirata Amaro Pargo, del cual se editan libros y hasta un videojuego americano, pero no se hace nada por su casa más notoria, o incluso peor: se intenta derribar. Esta importantísima casa de casi 300 años la han salvado los vecinos del Socorro, recabando firmas y presentándolas al Cabildo y al Ayto. de Tegueste. Los dueños (que son los propietarios de Café El Caracol) suscribieron un convenio con el consistorio para edificar unas 400 viviendas en el terreno que ocupa la casa y en su parte sur. También se planeaba un polígono industrial denominado “Unidad de Actividades Económicas”. Todo esto fue aprobado por el Ayto., gobernado por Coalición Canaria, sin tener en cuenta las protestas de los vecinos. Cuando ya todo parecía perdido, el Tribunal de Justicia de Canarias anuló el Plan donde se contemplaba tal barbaridad. Pero, sin embargo, vuelve a peligrar la casa…, y cada día que pasa se deteriora más. Contaba con dos aljibes, oratorio con su rico ajuar, zona noble, cocina, lagar, estila con caldera de aguardiente, bodegas, almacén, casas del mayordomo y medianeros, así como la finca con viñedos y malvasías. Los dos aljibes dan a entender el gran consumo de agua que tenía la vivienda, pues no se recuerda en su testamento otra, de las más de 60 que tenía Amaro Pargo, que tuviera 2 aljibes. Lo más brutal que se ha hecho es la construcción de un horrible y enorme “mamotreto” gris de bloques casi adosado a la casa, y que ocupa incluso lo que fueron las antiguas bodegas. Sobreviven de milagro las dos torres (“gemelas”, las llaman los vecinos) originales que eran la puerta de entrada a la finca de la Hacienda, y que están bastante abandonadas y desprotegidas.

La casa no es Bic y quizás sea mejor así, a tenor de la pésima gestión política, falta de ayudas y obstáculos que ponen las Administraciones para estas categorías de doble filo (hay demasiados Bic completamente abandonados y en ruina desde hace décadas). Sólo hay un cartel por fuera que ni siquiera nombra a Amaro Pargo (1678-1747).

Sin embargo, la más famosa casa de Machado (en El Rosario), y de la que sólo quedan ruinas, no era de Amaro Pargo. En su testamento, cede la tierra a su sobrino Amaro José González de Mesa, que fue quien la construyó. Todavía hoy se la nombra como “la vivienda del corsario”, y siguen insistiendo en que era la vivienda principal de Amaro Pargo y su tesoro ficticio (que fue lo que la destrozó por la misma gente “buscatesoros”, y con lamentable permisividad institucional). Hasta hace unos cercanos 20 años todavía tenía su segunda planta y escalera, donde hoy sólo quedan ruinas y piedras. La que mejor describe él mismo en su testamento y la que más ajuar disponía era La Miravala, por lo que debió de ser su vivienda preferida. De hecho, cuando enferma gravemente, siguió en ella hasta que, por razones de salud, se traslada a la Laguna, donde muere unos días después.

LAS ADMINISTRACIONES NO ASUMEN SU RESPONSABILIDAD. Ayuntamientos, Cabildo y Gobierno autóctono deberían estar obligados a conservar y restaurar el Patrimonio, tanto el religioso como el que no lo es, así como las casas terreras antiguas en general. Pero la prioridad política son las obras religiosas, por evidente rédito electoral, siempre con millones de dinero de todos, pero para beneficiar únicamente al mismo propietario tan particular (el Obispado). Los dueños deberían estar igualmente obligados a restaurar y conservar sus propiedades patrimoniales. Si no disponen de recursos, las Administraciones deberían estar obligadas a proporcionárselos, pues EL PATRIMONIO ES DE TODOS, aunque la propiedad sea particular. Si les niegan esas ayudas, estarían incumpliendo su labor. Si un propietario se niega a conservarla, aún teniendo recursos, las administraciones deberían, en última instancia, expropiar o acordar con los dueños un préstamo de años para uso social a cambio de restaurarla con dinero público. Debería haber ya una ley de obligado cumplimiento en este sentido, tanto para propietarios como para los ayuntamientos, Cabildo y Gobierno, pues lo que no se puede permitir en ningún caso es la pérdida de más Patrimonio y tampoco de su transformación en “otra cosa”, que es lo que se suelen hacer con las mal llamadas “restauraciones” (lamentablemente hechas con diferentes materiales a los originales y con cambios inaceptables de estructura y apariencia).

Otro ejemplo de lucha de la gente es la casa Estévanez (curva de Gracia, en La Laguna), cuyos vecinos consiguieron salvarla del mismo Cabildo y de su plan del tranvía y cuya rehabilitación (que no restauración) la transformó exteriormente. Fue inaugurada pomposamente hace bastante por el Cabildo, pero todavía no se le ha dado siquiera ningún uso, salvo la consabida promoción política inaugural de ese día. La calle La Noria en S/C es, desde hace años, la calle “mimada” políticamente en la capital, pues quieren relanzarla como reclamo para turistas. Pero sólo le han hecho una lavadita de cara exterior, para que no se note lo que hay detrás y en su interior. De hecho, hay más casas terreras antiguas abandonadas y en ruinas, en la misma calle y cercanías, aunque pretendan que pasen desapercibidas.

Es muy triste tener que admitir que “lo nuestro” está por los suelos y que la tan repetida “Identidad Canaria” no se conserva. Estas dos casas reseñadas (Miravala y Machado) pertenecen a municipios gobernados durante décadas por los que dicen defender “lo nuestro”, frase que ya no cuela, pues “lo que nos queda” es más apropiado. Incluso insultan con los contenedores de basura en la misma fachada a las innumerables Casas Terreras (verdaderos TESOROS, con mayúsculas), que siguen abandonadas y en ruinas. La controversia entre si Amaro Pargo fue pirata o corsario resulta hasta superficial, pues lo importante es el poder de la gente cuando se une y resulta indiscutible, que, visto lo visto y cómo está, la desidia de las administraciones y la falta de voluntad política, no deja lugar a dudas de que el gran Patrimonio canario, olvidado y desprotegido, bien merece esta lamentable denominación de origen: “LOS PIRATAS DE “LO NUESTRO”.

 

Luis Eduardo Fierro




2 comentarios sobre “A falta de voluntad política, viva la gente que lucha por salvar el patrimonio

  • el 7 julio, 2018 a las 8:29 am
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    Y no solo eso. En La Laguna por ejemplo, no han sido capaces de ponerle el nombre de Amaro Pargo a alguna calle de la ciudad o algún busto o estatua.

    Pienso que debería hacerse un tour turístico por varios municipios relacionados con la vida del corsario. Este podría incluir: La Laguna, Tegueste, El Rosario y Santa Cruz, los municipios del área metropolitana. En La Laguna se visitaría su tumba, el convento de santa Catalina y el lugar en donde estaba su casa. En Tegueste su casa de La Miravala y en El Rosario la ermita en donde está su retrato. Por último en Santa Cruz de haría un repaso por la faceta de corsario y comerciante, pues el de Santa Cruz era el puerto base de Amaro Pargo en sus viajes al Caribe.

    Lo que sucede es que estos políticos no tienen visión de futuro, no tienen ideas para dinamizar. Espero que eso cambie con el tiempo. Saludos y buen artículo.

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