El arte y la colonización cultural

Aunque se ha pretendido anular la conciencia de un arte al servicio de la emancipación y no del mercado silenciando cualquier atisbo de compromiso del artista y su obra con la emancipación del ser humano, no podemos dejar de volver a reivindicar un arte al servicio de otros valores ajenos a los intereses del  capital y una cultura colonizada, una obra de arte agarrada a otras formas de pensar. Lo que nos propone Ricardo Carpani es una toma de conciencia que sea “esencialmente política”, politizar la conducta” del artista. En este sentido, no solo se trata de una opción estética, sino que también debe ser una opción ética. 

ricardo carpani
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Diversas y complementarias son las formas que adquiere ese proceso de penetración cultural: Salones, Premios, instituciones, revistas especializadas, críticos, etc., todo al servicio de la élite predominante. Sin embargo, el fundamento económico principal mediante el cual la élite colonizada mantiene, perpetúa y profundiza su poder, lo constituyen, precisamente, las Fundaciones y Premios promovidos y financiados por las multinacionales. La cultura colonizada se consolida a través de ese fundamento económico, consolidando materialmente las posibilidades de sus élites sustentadoras.

La élite no sólo trabaja directamente al servicio de esas Fundaciones y Premios, sino que, en algunos casos, se infiltra en organismos culturales del Estado, poniendo en marcha planes y proyectos coincidentes con la colonización cultural y financiados por las mismas fuentes multinacionales promotoras de aquellos.

Naturalmente, el capital multinacional no es ingenuo ni ideológicamente prescindente en la elección de los proyectos que apoya. Por eso canaliza su ayuda a través de la élite colonizada y al servicio de una clara política cultural disociadora de toda posible y auténtica conciencia nacional.

La respuesta a esta agresión permanente en el plano artístico y cultural sólo puede ser una respuesta política. Es decir, una respuesta insertada en el contexto más amplio de la lucha política general contra todas las formas de dependencia, en especial la dependencia económica. Tal respuesta parte de un requerimiento necesario e insoslayable; la toma de conciencia de esa dependencia y del carácter ilusorio que casi siempre adquiere toda proclamada independencia colectiva o individual, también en el terreno del arte.

Esta toma de conciencia es esencialmente política en su sentido más amplio y no puede dejar de politizar, si no la obra, al menos la conducta del artista.

Politizar la conducta implica, de algún modo, tomar opciones, que no son solamente estéticas, sino también éticas, frente a hechos notoriamente negativos. De ahí que la participación activa de un artista consciente en Fundaciones y Premios cuya financiación y finalidad no puede ignorar, resulta, no sólo un acto de oportunismo, sino además, un contrasentido éticamente difícil de justificar.

La conciencia clara de la realidad impone una acción en consecuencia. Y esa acción implica, por lo menos, tener netamente definido al enemigo, no prestarse a su juego y menos colaborar con él”.

 

Un comentario sobre “El arte y la colonización cultural

  • el 17 abril, 2016 a las 5:08 pm
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    Llegaron, lo vieron, lo codiciaron y…si no hacemos nada? Perdemos nuestra historia, prehistoria y seguirán apuntándose las victorias en su lista de conquistas, descubrimientos y presumiendo…fuerte coraje!
    Ahul.

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