La prórroga del Pacto Colonial

El Pacto Colonial se ha reeditado ya varias veces en Canarias, y esas sucesivas reediciones han contado con sus necesarias prórrogas. Esta foto del presidente del Gobierno español de turno con Román Rodríguez y Pedro Quevedo Iturbe es la imagen gráfica de una de esas prórrogas del “contrato colonial canario”. La metrópoli vuelve a comprar su estabilidad de gobierno y la “fidelidad” de las Islas con el mismo dinero.

Nueva Canarias -al igual que la Coalición Canaria de la que se escindió- es una organización que hace honor a su tradición y a la herencia recibida. La toma de consciencia nacional que repuntó en los años 70 del siglo XX en las Islas, provocó la posterior irrupción de una serie de fuerzas políticas que, situadas en el oportunismo (tanto a la izquierda como a la derecha del tablero político), han tenido la gran misión de bruñir los barrotes y las cadenas a todo un pueblo, al tiempo que mantienen bien servida a una oligarquía colonial especializada en el saqueo y la rapiña. 

Este pseudonacionalismo -concretado desde hace más de 20 años en los que conocemos hoy como Coalición Canaria y Nueva Canarias- sirvió para frenar y desmantelar al verdadero nacionalismo, el que -vilipendiado desde todas partes- apuesta por la autodeterminación y la independencia como alternativa al expolio y la ignominia.

A lomos de una canariedad ramplona, nutrida de tópicos chistosos, estos “nacionalistos” -los de CC y NC- han conseguido denigrar y subyugar cualquier expectativa de cambio y verdadero progreso para las Islas Canarias. Hablar de independencia se convirtió pronto en un tabú, en algo de locos; y a la marginación y exclusión, se unió una soterrada represión institucional encargada de controlar y desmantelar cualquier repunte de conciencia, de verdadera conciencia isleña y rebelde.

Por lo pronto, lo que nos queda -junto a las recurrentes genuflexiones de Clavijo- es esta imagen, una imagen que pasará a la historia de la infamia colonial. Paradójicamente, la “memoria del saqueo” logra una nueva muesca para el olvido. 

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