¡Qué corta es la vida!

En unos días ingresaré de nuevo en el hospital para ser intervenido de una enfermedad oncológica. Quieras que no, pero el padecer de una enfermedad de este tipo te hace pensar en la muerte aún siendo consciente de que hoy en día los avances tecnológicos en la salud dan muchas esperanzas…

Este pensamiento en la muerte (no le tengo miedo a ella, que venga cuando quiera), me hace pensar en los que ya se fueron; pienso en Juan Padrón (conocido en los círculos independentistas por Yauci), y me pregunto cuántos lo recordaremos ya que era un patriota activista, que fue compañero de las vivencias que narro en el libro MPAIAC, entre Canarias y Venezuela, ya que fue uno de los integrantes en esa lucha en Venezuela y, ya en Canarias, se integra en la lucha sindical en la empresa TITSA; me acuerdo, cómo no, de mi padre, Fructuoso Rodríguez Díaz, que lo dio todo por la lucha soberanista, y me pregunto cuánta gente de aquella época lo recordamos…

Me acuerdo también del compañero Julio Bastarrica, responsable del MPAIAC en el interior, personaje que con su semblante afable, su irradiante paz interior, sentado en su silla de madera, allí en su negocio de venta de pájaros frente al mercado Nuestra Señora de África, no dejaba traslucir la verdadera responsabilidad que, como jefe del MPAIAC en Canarias, ejercía.

Otro de los grandes personajes desaparecidos fue Hermógenes Afonso de la Cruz, conocido como Hupalupa, gran revolucionario de nuestra causa. Probablemente un gran desconocido es el abogado Villena, letrado que siempre estaba allí donde los independentistas lo necesitábamos, y ya que hablo de abogados, cómo no acordarme del abogado laboralista Palarea, abogado impulsor de las luchas obreras en aquellos años 70 al frente de la Confederación Canaria de Trabajadores (CCT), que diferencia de los sindicatos de aquella época a los de hoy en día.

Recuerdo también a la compañera María Eloisa, fallecida recientemente y que hizo una gran labor con su programa en Radio Guiniguada “El despertar de las conciencias”. Cómo no voy a recordar a mi hermano de luchas, Mario Pérez, quien después de haber arriesgado la vida en innumerables ocasiones, la pierde en un triste accidente laboral; o de Pope, ese gigantón venezolano, que sin haber estado en Canarias, se alistó en el MPAIAC en Venezuela y estaba dispuesto a morir por la causa canaria.

Otro gran compatriota fallecido en accidente laboral es mi gran amigo Manolo Ichazagua, líder indiscutible de los activistas independentistas del sur de Tenerife, y como no de Gerardo, joven maestro escuela que murió joven y que siempre estaba en los actos nuestros. Especial emoción me produce recordar al “viejo” Benicode (Marcos García Seijas), comunista convencido, y que tras salir liberado de los salones de Fyffes, emigra a Venezuela y allí se pone a las órdenes de Antonio Cubillo; y cómo no, no puedo olvidar al líder que ocupa ya su espacio en la historia el Sr. Antonio Cubillo.

Recuerdo también especial para Francisco “El de Coche”, canario que si bien no se le puede considerar “un activista” siempre aportaba dinero para que la causa canaria avanzara. Un recuerdo también para Belén María, asesinada cuando defendía los intereses de los portuarios en Gran Canaria, y, cómo no, para el joven estudiante grancanario Javier Fernández Quesada, asesinado por la Guardia Civil en aquella difícil lucha de los guagueros en Tenerife.

Son muchos los que se nos han ido y pido disculpas por aquellos a los que en este momento no recuerdo.

¿Qué pretendo yo al tratar de recordar a estos compañeros de lucha? Pues eso, que la vida es corta, y tenemos la opción de pasar por ella sin pena ni gloria o de dejar un legado de lucha, que, por lo menos, alguien se acuerde de nosotros en un momento dado.

Te invito a que utilices parte de esa vida que aún nos queda a luchar por el futuro de esta tierra que es la de tus hijos.

 

Fructuoso Rodríguez Morales

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