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Torres: un des/gobierno incapaz y Tristón

El Plan de Reactivación es una simple estrategia de distracción en ausencia de recursos y, lo más importante de nulo modelo diversificado de Canarias

El “pacto de las flores se marchita”. No esperen nada de este gobierno por delegación, es urgente que la sociedad civil tome el liderazgo, pero momento, hasta que esto no ocurra, deberán escuchar a Tristón, que repite una y otra vez: “¡Oh cielos, Pedro!, ¡qué horror!”

Del desgobierno y sus silencios

Lo que está pasando ahora, lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces. Para actuar se necesita poder: ser capaz de hacer cosas; y se necesita política: la habilidad de decidir qué cosas tienen que hacer

RICARDO DE QUEROL (marzo,2016). “La política tiene las manos cortadas” Zygmunt Bauman. El País.

La gestión del Gobierno de Canarias y de su presidente desde el incendio de Gran Canaria hasta ahora ha estado envuelta en una espesa calima, en escasas ocasiones por causas naturales, las más, nubes de polvo mediáticos, de tal manera que quizás los mayores éxitos sean:

·       La “sinceridad” con la que nos recuerda cotidianamente la profunda y dramática crisis en la que estamos envueltos.

·       Los ligeros balbuceos con los que suplica ayuda al Gobierno de España, casi pidiendo permiso.

·       Un permanente “estamos en ello”, un pan sin levadura, que jamás toma volumen. Al contrario, sólo desempolvan proyectos de antaño como el del tren. Sería interesante conocer qué elaboran, si existen equipos trabajando propuestas para proyectos europeos, más allá de rescatar algunos que difícilmente explican la necesaria diversificación económica.

·       La incapacidad para resolver los problemas que afrontamos, aunque si se acude al corifeo mediático los “éxitos” son estruendosos hasta cuando lo más significativo de su labor como presidente es la de ser alguien sencillo y llano, al igual que cientos de miles en esta isla y no son presidentes ni aspiran a ello.

·       Dos consejeras cesadas y una reestructuración del Gobierno que no ha tenido la valentía de hacerlo con áreas como Agricultura, Justicia, Economía o Empleo a la deriva.

·       Cuarto director del SCS en año y medio tras tres ceses en su mandato y en medio de una crisis sanitaria sin precedentes.

·       Una especial habilidad para llegar tarde a todo, jamás nadie había conseguido tomar decisiones semanas o meses después de que eran necesarias. Por ejemplo: los PCRS a los turistas que recibimos.

·       Promesas incumplidas: 15 alumnos por aula, 3200 profesores, PCRS para los docentes.

·       Comité de expertos para la pandemia que ignora.

Gobierno de país

Canarias necesita con extrema urgencia un Gobierno y un presidente de País, por el contrario, tenemos un gobierno taciturno, perezoso e ineficaz que es incapaz de trazar una estrategia en ninguno de los ámbitos de su competencia. La estrategia de Torres es la esperar a que el Gobierno de España dictamine el modo en el que se ha de desarrollar casi todo, el comienzo de curso o, como ocurrió hace pocos días, establecer las medidas de prevención del COVID19 veinticuatro horas antes de que lo haga el Estado e informado de antemano por el Gobierno de España. Siempre a la espera de la visita de algún ministro, una foto y logros similares a Murcia. El Gobierno de España es la trinchera en la que se esconde

En definitiva, no está capacitado este gobierno para trazar una estrategia propia para Canarias conforme a nuestra real situación. Su presidente no ejerce liderazgo alguno, huye como   auténtico escapista de defender nuestros intereses con la contundencia necesaria. Liderazgo cuestionado hasta en su partido, con dimisiones de altos cargos socialistas.

En otras palabras, no tenemos un presidente de Gobierno, tenemos un delegado del Gobierno Dos de España, que no es respetado ni por el Uno. En definitiva, un presentador de informativos, de una disciplina férrea con Madrid y cuya lealtad absoluta no parece estar con Canarias.

Torres: superávit de resignación

Basta como ejemplos estos. Canarias tiene como remanente de Cabildos y Ayuntamientos 3.400 millones de euros. Restando las cantidades de los Cabildos que se sujetan a otra modalidad en el acuerdo, según las fuentes consultadas en torno a 715. 2.685 millones de euros pertenecen a los ayuntamientos canarios que, para recibir 939 millones en dos años de su propio superávit, deberán prestar por quince años al Estado español 1.770 millones de euros.

En resumen, prestamos 1.770 millones de euros para poder gastar en dos años 939 millones también nuestros, además de limosnera compensación de los Cabildos, mientras Torres celebra 42 millones para el empleo como si fuera el Plan Marshall, siendo la misma cantidad, 42 millones, que se acordó en 2017 con el gobierno del PP sin la situación crítica que ahora viven las islas ¿Dónde está reflejada en esa cantidad la actual situación?

¿Plan de reactivación o hibernación?

Silencio casi absoluto del presidente acerca del reparto de los remanentes que correspondientes a ayuntamientos y cabildos canarios, lamentos tibios sobre los controles en los aeropuertos, lloriqueos por la realización de PCRS a los visitantes, algarabía y satisfacción por un PIEC cuya cuantía es similar a la del 2017, tímida y casi inexistente reclamación de las aguas canarias, la lista podría continuar, pero baste con esto.

Sin embargo, no es lo más grave, este presidente ha convocado a los agentes sociales para elaborar un proyecto a partir de unas líneas generales, más que un Plan de Reactivación parece la declaración de principios del Congreso de un partido extraparlamentario, medidas sin apoyo alguno de soporte financiero. Mientras un reparto disparado de los departamentos para contentar a todos reparte en tres consejerías la inexistente política económica del Gobierno: Economía (PSOE), Hacienda (NC) y Turismo, Industria y Comercio (ASG), más una especie de mando único (Viceconsejería de la Presidencia) que debilita cualquier Plan.

Tras el confinamiento han pasado cuatro meses y el Plan de Reactivación no va más allá de presentaciones en powerpoint por el hombre llamado a controlar a Román Rodríguez y a Casimiro Curbelo en lo económico y mediático, el viceconsejero de presidencia, Antonio Olivera, estrecho colaborador en el pasado de algún dirigente empresarial, lobista conocido; por cierto, Elena Mañez la Consejera de Economía, otra convidada de piedra en una estructura gubernamental de tribus socialistas. El Plan de Reactivación es una simple estrategia de distracción en ausencia de recursos y, lo más importante de nulo modelo diversificado de Canarias.

Pero no sólo es un problema de calidad y determinación del Gobierno, también de las organizaciones empresariales y sindicales, también de una oposición sin nervio, plegada y también sin liderazgo, de vacaciones, con sus principales dirigentes ausentes de los debates y las decisiones que nos afectan a todos.

Para concluir una de las aportaciones de los agentes sociales, UGT, la más amplia de las que presentaron en la segunda reunión, es la siguiente:

Recordando el mantenimiento de las siguientes partidas: La Ley de Participación Institucional para las confederaciones empresariales y sindicatos más representativos por un importe de 1.800.000€; Prevención de Riesgos Laborales por un importe de 2.000.000€ para el cumplimiento de la Estrategia Canaria de Salud Laboral e Higiene en el Trabajo. Gabinetes de Igualdad, y los Gabinetes de implantación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las empresas y políticas de igualdad dotado con 800.000€. La capacitación para el diálogo social y la negociación colectiva para las confederaciones empresariales y los sindicatos más representativos de Canarias por un importe de 600.000,00 €.

Resumiendo 4.200.000 silencios. Es lógico entender que el resto de agentes lo suscribe. No merece comentario alguno.

El “pacto de las flores se marchita”. No esperen nada de este gobierno por delegación, es urgente que la sociedad civil tome el liderazgo, pero momento, hasta que esto no ocurra, deberán escuchar a Tristón, que repite una y otra vez: “¡Oh cielos, Pedro!, ¡qué horror!”

Chema Hernández Aguiar

Fuente: www.enlacolonia.com




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