6 ABRIL. Dar voz a las ‘invisibles’ desde la plataforma “Canarias Libre de CIE”

El próximo 6 de abril, a partir de las 18:00 horas, desde la plataforma “Canarias Libre de CIE” organizamos un acto en la Plaza de la Concepción de La Laguna que consistirá en un programa de radio en directo conducido por el colectivo Puente Humano con la presencia de personas que han pasado por los CIE de Canarias y por otras, conocedoras de las consecuencias de las políticas migratorias para arrojar un poco de luz en un tema que intentan invisibilizar desde las instituciones y medios de comunicación del sistema.

 

Queremos que sea un programa participativo y una acción en la calle para visibilizar y denunciar el trato a las personas migrantes, la ruta de las invisibles frente a la ruta de la dignidad. Invitamos a todas las organizaciones, colectivos y personas que comparten esta lucha por el derecho de las migrantes a participar en el acto y dar su propia visión de la problemática y las alternativas posibles.

Los CIE son espacios oscuros donde la historia de vida de la persona internada se invisibiliza y se desvaloriza. Las carencias en las necesidades básicas como asistencia médica, social y jurídica que se vienen denunciando desde su instauración en el Estado español evidencia una práctica nefasta por parte de las instituciones al aplicar el Reglamento de los CIES y un abandono total de los valores humanitarios. La mera existencia de los CIE criminaliza el derecho de libertad de movimiento de personas condenándolas por el simple hecho de ser migrantes.

Pero los CIE también son un negocio, y mientras por un lado se desatienden necesidades materiales básicas de las personas internas en los mismos vulnerando derechos humanos básicos, el  “Ministerio del Interior reconoce haber gastado en cuatro años más de 4,1 millones de euros en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Fuerteventura aunque estaba vacío, millones que suponemos recayeron en subcontratas privadas del Estado.

El mismo Estado que no acoge, y que tampoco quiere hacer frente a la reinserción y atención de estas personas a su llegada ni cuando salen de estos centros donde cientos de personas permanecen el máximo de sesenta días de privación de libertad sin justificación alguna, otras tantas no han recibido un asesoramiento legal individualizado, otras no han podido comunicarse con sus familias ni han podido acceder a un intérprete, para luego ser puestos en la calle sin medios ni apoyo de ningún tipo.

En el mes de enero siete personas murieron ahogadas en la costa de Lanzarote y otras veinte lograron llegar, unas diez menores de edad de las que no tenemos datos concretos y once que fueron internadas en el CIE después de haber cruzado sin agua ni comida suficiente los más de 130 kilómetros que separan Canarias del continente africano; extraña e incomprensible situación que se da bajo la supervisión de los dispositivos de FRONTEX (Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembros de la Unión), y del SIVE (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior), dependiente de la Guardia Civil, que al parecer no detectó la llegada de la embarcación mientras sus ocupantes luchaban por sus vidas, con el resultado de siete personas muertas, dos de ellas tras llegar a la costa.

Tristemente esta no es la primera vez que los dispositivos de salvamento fallan en sus tareas, pero es más grave aún que el Gobierno no se haya pronunciado sobre esta pérdida, ni haya dado sus condolencias a los familiares. Sospechoso que la Guardia Civil entienda como ‘información reservada’ el fallo de los radares, siendo que este ‘fallo’ se ha producido ya en al menos siete ocasiones más. También fallaron los protocolos de atención hacia quienes sobrevivieron, pues muchos tardaron 48 horas en recibir una comida caliente, algunos fueron llevados a las dependencias policiales a pesar del lamentable estado físico, lo que obligó a llevar a varias personas al centro médico, ningún apoyo psicológico tras haber pasado por una situación traumática, lamentable.

Tampoco podemos ignorar la noticia del mes de diciembre en la que se alertaba de la reapertura del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) adjunto a la comisaría de Playa de las Américas para quienes superen el periodo máximo de permanencia en el CIE de Hoya Fría y al que un grupo de personas fueron trasladadas. Mientras, el Estado despeja balones señalando una falta de asistencia por parte de las ONGs y celebrando la iniciativa de la Policía Nacional al tomar esta decisión. Hay que decir que lo habitual es que se traslade a las personas a la península y se las distribuya entre varias comunidades autónomas; no obstante, esto tampoco supone una garantía de atención o integración.

Porque no pasa desapercibido el hecho de que el esperado cierre de Barranco Seco debido a sus malas condiciones, en tanto que la criminalización de la política migratoria del Gobierno y de la Unión Europea siga haciendo mella, conllevará que otros espacios CIE acojan a más personas, por lo que es de esperar una saturación de los centros y una atención aún más deplorable.

A finales de febrero una nueva patera llegaba a las costas de El Hierro con 26 personas, en su mayoría son de Gambia y Guinea y han sido llevadas al CIE de Hoya Fría en el que hay también personas de otras nacionalidades, todas ellas por hallarse en situación administrativa irregular. Es difícil conocer todas las entradas y salidas del CIE, a qué centros son derivados los y las menores de edad, cuántas personas son trasladadas para ser definitivamente deportadas…

Es la contabilidad de la infamia, el recuento de las invisibles que como el senegalés Mame Mbaye (el mantero muerto en Lavapiés) llegan a las costas de Canarias y, en el mejor de los casos, les espera un largo periplo entre las sombras de la precariedad y la pobreza, engrosando las cuentas del capitalismo furtivo, el que no sale en los libros de contabilidad pero que siempre beneficia a alguien.

Otro hecho nos indigna estos días, la demanda contra la organización Open Arms que ha tenido que paralizar su actividad de rescate a migrantes a la deriva en el Mar Mediterráneo. Ante la avalancha imparable de personas que buscan refugio de las guerras, las hambrunas y la miseria provocadas por el capitalismo extractivista y la industria militar, Europa levanta un muro y no quiere testigos, desplaza sus fronteras a Turquía, Libia, Marruecos y otros países dónde no se garantizan los derechos humanos más básicos de la marea de migrantes que se hacinan y malviven en los campos de refugiados y zonas fronterizas.

Los recientes incidentes en la cárcel de Archidona en Málaga o las continuas avalanchas que se producen día a día en los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla en el que mujeres porteadoras  pierden la vida, asesinadas ante la impasividad del Estado son también algunos de los ejemplos que lo corroboran en nuestras fronteras.

Desde “Canarias Libre de CIE” queremos visibilizar lo que nos intentan esconder, el negocio de las guerras y las fronteras, las mafias que trafican con la desesperación y el miedo, la trata de mujeres y niñas, las travesías mortales, las vidas de las invisibles, las que no tienen derechos, las explotadas y las víctimas criminalizadas. Manifestamos nuestro total y absoluto rechazo a las políticas migratorias del Estado y de la UE y nuestras condolencias a los y las familiares de las personas que pierden su vida bajo la pasividad de un Gobierno que agrieta la sociedad que queremos clasificándonos en personas de primera y de segunda clase.

Exigimos el cierre de los CIE, abogando por un desmantelamiento progresivo de los mismos en tanto que se asumen propuestas alternativas para la recepción, acogida e integración de las personas migrantes mientras sigan las guerras y políticas expoliadoras que asesinan, matan de hambre y expulsan de su tierra a millones de personas en todo el mundo.

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