A Neal Cassady, “héroe secreto de estos poemas”

Un Aullido indomable eleva tu nombre,
oh, “héroe secreto de estos poemas”,
sobre la niebla que trata de cubrir la quietud del tiempo.

Tú, poeta del instinto y la locura,
asido por la eternidad a las mujeres y la muerte,
reclamas tu hueco en la decadencia.

Aún puedo sentir tus pasos fríos
arrastrando arena por un amanecer violeta.
Todavía guardan tempestades tus poemas,
todavía la lluvia hace eco a tus palabras.

Tú, escrito en mi cabeza en tonos ocres
llenas el abismo de miseria,
tú, protagonista de una vida sucia
quedarás marcado en la carretera para siempre.

Por ti pregunto al polvo,
de ti emerjo allanando la existencia,
en ti es el verso una lágrima sin dueño.

Eterno ídolo de hierro,
suicida inmóvil en la memoria,
después de ti los poetas
hicieron verbo de tu nombre.

Neal Cassady,
fuiste la sombra de un nómada,
un cuerpo devorado por la droga
capaz solo de nutrir el tiempo.

Repite la ciudad en tus labios,
salva del naufragio aquella tierra sin promesa,
huye de la herrumbre del pensamiento
y termina de abrirte paso
ante los latigazos de la noche.

 

 

 

 

Brian Vargas Perera

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