No es una lucha contra el PP: es una lucha de clases

Ante la gravedad de la situación dentro del Estado español (recortes de libertades básicas y elementales, persecuciones políticas, innumerables casos de corrupción que no cesan, aumento de las desigualdades sociales,…) algunas personas erróneamente señalan al PP como único causante de esta situación.

No le resto responsabilidad al PP, por supuesto. Pero nos equivocaríamos enormemente si pensáramos que esto es causa de un único partido político, y este error podría llevarnos a un callejón sin salida de nefastas consecuencias a corto y largo plazo para las oprimidas. La responsabilidad de una situación tan desastrosa como sin igual en el Estado español de los últimos 40 años, y puede que más, no es cosa de un partido político determinado, sino del conjunto de un sistema llamado CAPITALISMO, como podemos comprobar que sucede por todo el Planeta. Desconfía total y absolutamente de toda formación que no se declare abiertamente ANTICAPITALISTA, y que no diga de manera clara y directa, sin ambigüedades, que su deber y objetivo es derribar el capitalismo y sustituirlo por una sociedad justa e igualitaria. Incluso desconfía de aquellos que se hacen llamar anticapitalistas con la boca pequeña, con complejo, sin ruido, y que a la misma vez pactan con ese monstruo, dejando al descubierto sus verdaderas intenciones. 

Teniendo claro que esto es una cuestión del capitalismo en sí, tenemos claro entonces que esto es una cuestión de clases, de lucha de clases. Aunque algunas se hayan empeñado en enterrarla acusándola de desfasada, los privilegiados, los del poder económico, los burgueses como se les ha llamado siempre, tienen muy claro que si existe la lucha de clases aunque solo una de ellas tenga claro sus intereses y los defienda, y la otra, la proletaria, la obrera, la oprimida, sigue dormida, dejándose hacer, hasta que despierte, y ponga a cada uno en su sitio. 

Miremos a nuestro alrededor. La realidad actual no deja lugar a dudas en cuanto a las diferencias de clase, como fuente y causa de los males que sufrimos nosotras, y los privilegios que ostentan ellos. Y ante estas diferencias que hoy igual que ayer acarrean los problemas que venimos arrastrando, la manera coherente, clara y directa de combatirla no puede ser otra que la lucha de clases, impregnando el resto de luchas (feminismo, cuestión nacional, LGTB, antiespecismo, ecologismo, pensiones, vivienda, sanidad, educación…) de esta lucha de clases, que es el motor y la fuerza del resto, así como le da sentido a las mismas.

Conciencia de clase. Ser consciente a dónde perteneces, cuál es tu lado, quienes son las tuyas, tus familiares, vecinas, amigas, compañeras en el trabajo o instituto o universidad. Que tenemos en común todas las oprimidas. Nuestra clase social, que lejos de avergonzarnos debe hacernos sentir orgullosas y llenarnos de fuerza, motivación y razones para combatir. Ser conscientes de quiénes están al otro lado. Quiénes nos oprimen, quiénes no solo no tienen los mismos intereses a nosotras sino que además son absolutamente contrarios y enfrentados. Qué los une a ellos, a quiénes favorecen sus decisiones y a quiénes perjudican.

Si somos conscientes de esto, somos conscientes de defendernos como clase, y defender todas nuestras posturas como oprimidas, desde la diversidad, por supuesto, pero también desde la conciencia de clase, que es lo que le da razón de ser a las mismas como he dicho anteriormente. Esta conciencia de clase nos lleva irremediablemente a la formación, como herramienta básica de lucha. La formación no es algo optativo cuando quieres plantarle cara a un monstruo tan grande como es el capitalismo, incluso el fascismo. La formación se convierte en nuestra principal arma de defensa y lucha, y una de nuestras principales garantías de victoria.

Organización. De nada nos vale quejarnos, y quejarnos, y quejarnos… desde nuestras casas o esquinas. Debemos, y sí, digo debemos, como obligación moral, organizarnos con las nuestras, para defendernos. Dejar de lado cuestiones personales, en el caso de que las hubiera, para priorizar a la defensa de los intereses de todas, y sabiendo que la defensa de estos intereses solo será efectiva a través de la organización seria, madura, estable fuerte… Y, sobre todo, disciplinada.

La disciplina es clave imprescindible para toda organización y lucha que se precie. Sin ella, somos débiles y caóticos en manos de nuestros enemigos. La organización junto a las nuestras, las personas que padecemos los mismos problemas o similares, y tenemos unos enemigos comunes. La organización con nuestras compañeras de clase en definitiva, para entre todas trabajar juntas por los objetivos que nos une.

Y lucha, mucha lucha. Sin dejarnos engañar o desviar. Teniendo claro nuestros objetivos y enemigos. Igual de claro que nuestras compañeras de lucha. Atravesamos un momento histórico, y mañana nuestra conciencia nos recordara cuál fue nuestra posición…

 

Seben Rodríguez

 




Un comentario sobre “No es una lucha contra el PP: es una lucha de clases

  • el 28 febrero, 2018 a las 11:40 pm
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    Totalmente en acuerdo con tú exposición Seben, la lucha no es sólo con los partidos de siempre, que defienden las posturas de los Capitalistas y Mundo financiero que son los que están detrás moviendo todos los hilos de estas marionetas, los actuales Gobiernos y Estados que han perdido su autonomía. Los Gobiernos que han vendido y privatizado todas las empresas que les producían ganancias pasándolas a manos de los mismos que luego les acogotan con sus condiciones de explotación draconianas. Es por ello que la lucha es con esos PODEROSOS MONSTRUOS (en todo sentido) que no dudaran en asesinar o dejar morir poblaciones enteras o países en quiebra para hacerse con las riquezas y el control del país que les interese. Controlan y corrompen todo tendiendo trampas a los éticos y honrados, cargándose Presidentes y los que hagan falta, tejiendo redes en todos los medios. No es nada fácil reducir su poder ya que a su vez, son necesarios pero en su justa medida. Para ello los ciudadanos deben luchar para tener unos Gobiernos/Estados con suficiente autonomía económica para dotar a las poblaciones de una Sanidad y Educación_Formación UNIVERSAL. Control de las Energía, Aguas, Transporte, Telecomunicaciones y Sistema Económico Financiero fuerte. Grandes inversiones en I+D+i, reduciendo al mínimo las inversiones en ejércitos y material bélico. Acompañados de múltiples actuaciones sociales para el Bien Común y el Bien Vivir. Ahul felawing, Amanay Taizma

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