Ante la decisión del Cabildo de Tenerife de suspender la peregrinación a Candelaria por diversos senderos y pistas
Comunicado de la asociación Recuperando Caminos
“Desde la asociación Recuperando Caminos defendemos que proteger el monte no equivale únicamente a cerrarlo y exigimos una administración que sea capaz de hacer compatibles su protección con la seguridad de las personas y el uso responsable de los caminos públicos”
“La peregrinación a Candelaria constituye una manifestación de patrimonio cultural inmaterial y de identidad colectiva, cuya protección y promoción son también obligaciones de las administraciones públicas”
Ante la decisión del Cabildo de Tenerife de suspender la peregrinación a Candelaria por diversos senderos y pistas, desde la asociación Recuperando Caminos queremos trasladar nuestra preocupación y abrir una reflexión sobre la forma en que se está gestionando nuestro patrimonio público y cómo se compatibiliza su protección con la conservación de nuestras tradiciones y nuestra Identidad como Pueblo.
Entendemos la necesidad irrenunciable de proteger nuestros montes y garantizar la seguridad de las personas, y ante una situación de riesgo la administración debe actuar y adoptar las medidas que sean necesarias, pero convertir la prohibición en herramienta casi exclusiva de la gestión y la prevención supone afectar, no solo al uso de las vías forestales, sino también a una manifestación viva de nuestro patrimonio cultural, la peregrinación a Candelaria, que para miles de canarios constituye una tradición profundamente arraigada: memoria, devoción, cultura, identidad y vínculo con unos caminos que durante generaciones han formado parte de nuestra historia.
La peregrinación a Candelaria no es un acontecimiento imprevisible: sabemos cuándo se produce, conocemos los itinerarios, sabemos las personas que se desplazan, sabemos cuáles son las zonas más sensibles y conocemos desde hace décadas que agosto es un periodo de especial riesgo de incendios. Por eso creemos que la respuesta no puede limitarse a cerrar caminos pocos días antes, la prevención debe comenzar mucho antes y debe pasar por una gestión activa: revisar y acondicionar senderos, limpiar preventivamente las áreas más vulnerables, establecer puntos de vigilancia, reforzar los servicios de emergencia, informar a los peregrinos, diseñar recorridos alternativos seguros cuando sean necesarios y aprovechar la ocasión para impulsar una verdadera campaña de educación ambiental.
Desde la asociación Recuperando Caminos consideramos que la pregunta que debemos hacernos es si, antes de llegar a la prohibición, se han agotado realmente todas las posibilidades de prevenir, vigilar, informar, educar y gestionar.
Hoy disponemos de medios técnicos y humanos infinitamente superiores a los que tenían nuestros antepasados. Precisamente por ello debemos exigir una mayor capacidad de planificación y gestión. No se trata de ignorar los riesgos ni de poner en peligro a las personas. Se trata de preguntarnos si la prohibición debe ser la primera respuesta o el último recurso.
El monte es patrimonio natural, los caminos son patrimonio histórico y las tradiciones vinculadas a ellos constituyen patrimonio cultural. Gobernar lo público con dignidad debería significar hacer posible que estos bienes comunes puedan seguir siendo disfrutados, respetados y cuidados por la ciudadanía, y no simplemente decidir qué se prohíbe.
Porque el monte no se protege únicamente cerrándolo. Se protege manteniéndolo, limpiándolo, vigilándolo y educando a quienes lo utilizan. Y los caminos no son simples infraestructuras forestales. Muchos de ellos forman parte de nuestra historia y de nuestro patrimonio. Son caminos que nuestros antepasados utilizaron y que tenemos la responsabilidad de conservar y transmitir a las generaciones futuras.
Desde la asociación Recuperando Caminos defendemos que proteger el monte no equivale únicamente a cerrarlo y exigimos una administración que sea capaz de hacer compatibles su protección con la seguridad de las personas y el uso responsable de los caminos públicos.
Nos preocupa una tendencia creciente a considerar al ciudadano como un riesgo que hay que controlar: si hay mucha gente, se restringe; si hay riesgo de incendio, se cierra; si hay posibilidad de deterioro, se prohíbe. Sin embargo, miles de peregrinos no tienen por qué ser miles de riesgos, pueden ser también miles de aliados comprometidos en la protección de nuestro patrimonio natural; si se les ofrece información, educación ambiental, normas claras, vigilancia y supervisión adecuada, la ciudadanía puede formar parte de la solución para una gestión más responsable del territorio.
Por todo ello, desde la asociación Recuperando Caminos reclamamos menos prohibición cuando existan alternativas y no se hayan agotado las posibilidades de gestionar, más prevención y vigilancia, más educación ambiental, más mantenimiento y cuidado. Exigimos una administración con capacidad para planificar, coordinar y capacidad para compatibilizar la gestión y protección de nuestro territorio sin renunciar a la conservación de nuestras raíces y tradiciones identitarias.
Desde la asociación Recuperando Caminos no pretendemos enfrentarnos a la administración, al contrario, queremos colaborar y conseguir una administración más capaz, más preventiva y más cercana a la ciudadanía, que planifique antes de que llegue el problema, que mantenga antes de que sea necesario cerrar, que vigile antes de que sea necesario prohibir, que eduque antes de sancionar. Y que restrinja únicamente cuando resulte realmente imprescindible y esté debidamente justificado.
Gobernar lo público no debería consistir únicamente en decidir qué se prohíbe. Debería consistir en hacer posible que aquello que pertenece a todos pueda seguir siendo disfrutado, respetado y protegido por todos. No heredamos nuestras tradiciones para prohibirlas, sino para preservarlas, adaptarlas y transmitirlas. Eso exige algo más que prohibir: exige gestionar.
En este sentido, la Asociación Recuperando Caminos recuerda que la peregrinación a Candelaria constituye una manifestación de patrimonio cultural inmaterial y de identidad colectiva, cuya protección y promoción son también obligaciones de las administraciones públicas. Las medidas restrictivas de derechos y usos deben respetar los principios de legalidad, proporcionalidad y motivación, y estar debidamente justificadas en función de la gravedad y concreción del riesgo, no como respuesta genérica. Asimismo, la participación ciudadana y el diálogo con las entidades sociales y vecinales implicadas son instrumentos esenciales para una gestión responsable del territorio y del patrimonio cultural.
Por todo ello, la asociación Recuperando Caminos solicita formalmente al Cabildo de Tenerife que revise la medida adoptada, valore alternativas de gestión que permitan mantener abiertos, con las debidas garantías de seguridad, los caminos y pistas forestales tradicionalmente utilizados en la peregrinación, e inicie un proceso de diálogo con las entidades sociales y vecinales implicadas para construir soluciones compartidas que no sacrifiquen nuestras tradiciones allí donde la prevención y la buena gestión puedan hacerlas posibles.
Santa Cruz de Tenerife, a 13 de agosto de 2026
Asociación Recuperando Caminos
Defendemos y reclamamos el patrimonio público


