Cuarenta años sin ti (77 palabras)

Érase un hombre a una guitarra pegado, que movía las caderas como nadie. Su irrupción televisiva, a mediados de los maravillosos años cincuenta, escandalizó a una conservadora sociedad americana, que veía en el joven rockero al más genuino representante de la modernidad, correa de transmisión electrizante de la “música del demonio”. Aquel chico tímido del estado de Tennessee traspasó fronteras, batió todos los récords y se hizo inmortal, eterno. El Rock and Roll llegó para quedarse. ¡Elvis vive!

 

Daniel Olivera 

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