El 23 a tomar la calle por el derecho a la autodeterminación

 

Ya hablamos anteriormente de que en España no se reconoce el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Ellos lo confirman y nos lo recuerdan continuamente, a pesar de ser una cuestión planteada y aprobada por la ONU hace 71 años, en la Carta de Naciones Unidas de 1945.

Aun así, hoy muchos pueblos siguen luchando y exigiendo su reconocido derecho internacional sin el resultado justo que sería de esperar. Acosados por regímenes que se aferran a los territorios de los que un día se apropiaron y hoy se empeñan en seguir administrando.

He oído que algunos partidos españoles contemplan en sus estatutos el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Alguno de los que se opone a darle ese derecho al pueblo catalán. Algunos que aunque digan que no están a un paso de prohibir cualquier tipo de referéndum o consulta popular; están muy unidos a los que coartan descaradamente la libertad de expresión, con leyes como “la mordaza”; están totalmente condicionados por el ejercicio de un profundo nacionalismo español que tiene su base y fundamento en el imperialismo expansionista que invadió, conquistó y subyugó tantas nacionalidades que ya ni las distingue. Canarias fue uno de esos casos y sigue siendo el último territorio ocupado por España fuera de Europa, exceptuando Ceuta y Melilla.

No me valen esos partidos de la izquierda española que estatutariamente dicen una cosa y después la aplican sesgadamente. ¿De qué forma se puede exigir un referéndum en el Sáhara y negárselo a Cataluña? Solo de una: siendo ultraespañol, aún a costa de perder por ello toda credibilidad.

Para reconocer el derecho a la autodeterminación de los pueblos no hay que ser de izquierdas o de derecha. Tan solo hay que ser coherente con los tiempos que corren, con el momento histórico que nos ha tocado vivir. Asumir que los tiempos del imperialismo colonial están lejanos y no fueron buenos ni lo son ahora. En realidad, no hay que ser obligadamente independentista: aunque exija mostrarse comprensivo y respetuoso con estos movimientos de liberación nacional.

Por eso hago desde estas líneas un llamado a salir a la calle el día 23 de enero a todo el que abogue por “el respeto por el principio de la igualdad de derechos y por el de la libre determinación de los pueblos” (Carta de Naciones Unidas), para que entre todos y todas se visualice que los que vivimos en este archipiélago no padecemos ese analfabetismo, aborregamiento o el “mal imperialista” que en España parece genético y nunca les llevará a buen fin.

Por otro lado, esta manifestación es una llamada de atención a España y una reconquista de la dignidad canaria. Nunca es tarde para llevar a cabo una acción tan necesaria y, sin duda, no hay mejor momento para demostrar que en Canarias hay seres vivos con los mismos merecimientos (derechos y obligaciones) que en cualquier país del mundo.

 

 

 

 

Pedro M. González Cánovas

 

 

 

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