El voluntariado ambiental considera lamentable y preocupante la posición del Cabildo de Gran Canaria con respecto al rabo de gato

La posición de la Consejería de Medio Ambiente Insular, no solo es irresponsable e ineficaz en la lucha contra la expansión de esta especie invasora, sino que además entorpece y denigra el gran trabajo desarrollado por las ONGs ambientales

Por medio del presente comunicado, las asociaciones ecologistas abajo relacionadas que trabajan con el control de las especies exóticas invasoras, principalmente con el rabo de gato, quieren responder de forma contundente a las desafortunadas declaraciones realizadas por el Sr. Mario Bordón, asesor de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Gran Canaria sobre la postura de dicho Cabildo ante una problemática tan grave como el control del rabo de gato.

Las ONGs entienden que la postura que ha adoptado el Cabildo Insular de Gran Canaria es la más cómoda, pero la más perjudicial para la biodiversidad canaria. En lugar de plantearse atacar el problema de frente (algo que tenían que haber hecho hace unas cuantas décadas, dedicando fondos y recursos humanos para atajar el problema y salvar hábitats donde aún sobreviven especies amenazadas) deciden sentarse a esperar, contraviniendo con ello la legislación regional, nacional y europea que les obliga a poner los medios necesarios para contener una invasión de estas características. No solo se sientan a esperar, sino que con total irresponsabilidad minusvaloran el ingente trabajo del voluntariado ambiental, que se ha demostrado eficiente y ha aportado protocolos de actuación actualizados mejorándose día a día con la experiencia del trabajo in situ. Para mayor despropósito, responsabilizan de la dispersión de esta especie a quienes verdaderamente luchan por su control.

Parece ser que el Cabildo de Gran Canaria apuesta por un cambio de estrategia y que desecha la retirada manual. Desde las asociaciones ecologistas nos preguntamos cuándo se ha dedicado este Cabildo a estos menesteres, pues la única acción que llevan a cabo con esta especie es el desbroce en bordes de carretera y posterior dispersión de semillas con las sopladoras, una acción, evidentemente contraproducente e irresponsable, que además está totalmente prohibida por la legislación vigente.

Tristemente, el Cabildo de Gran Canaria no se conforma con esta situación, sino que incluso se atreve a arremeter contra el voluntariado ambiental, manifestando, ante la ingente labor que llevan a cabo tantos grupos en diferentes lugares del Archipiélago, que “no sirve de nada organizar batidas con un ejército de voluntarios para arrancar los ejemplares”. Sobre este punto concreto, desde las ONGs queremos recordar que gran parte de los ejemplos de éxito en el control de esta especie se ha llevado a cabo gracias a la eficiente y constante labor del voluntariado y a la presión ejercida por estos grupos a las administraciones regionales e insulares para que actúen de manera responsable.

Por otro lado, no es misión del Cabildo de Gran Canaria organizar al voluntariado. El voluntariado se autoorganiza, esperando de la administración el apoyo necesario que cubra los costes organizativos y las pertinentes autorizaciones para trabajar con especies exóticas invasoras catalogadas como tal. Recordamos que la labor que sí que corresponde al Cabildo Insular de Gran Canaria y demás administraciones locales, es llevar a cabo una planificación rigurosa además de dotarse del personal necesario, debidamente cualificado, para abordar una problemática de esta índole. Está claro que, por desgracia, hay zonas como los riscos del Noroeste de Gran Canaria, en las que actuar de forma mecánica parece casi imposible, pero existen otras zonas altamente sensibles de la Isla que aún se está a tiempo de salvar.

Es una pena que el Cabildo de Gran Canaria decida abandonar (o, mejor dicho, no poner en marcha) los protocolos de control de rabo de gato fijados por el Gobierno Regional, sin conocer los resultados finales de un estudio que está en marcha, exponiendo únicamente resultados preliminares como que “a la especie no le gusta el frío” o que “donde más prolifera es por debajo de los 600 metros de altitud”, datos ampliamente conocidos con anterioridad. Sabemos que para dar por válido un método científico, éste debe llevar un proceso riguroso donde se cuenten con unos resultados fehacientes, validados y efectivos. Las ONGs esperamos que las investigaciones que se están llevando a cabo obtengan óptimos resultados y ayuden a frenar la expansión del rabo de gato que nuestros ecosistemas canarios llevan décadas sufriendo, bajo la pasividad de administraciones como el Cabildo de Gran Canaria.

Por último, consideramos que es fundamental respetar el esfuerzo que hace la ciudadanía por mejorar los entornos naturales, ya que actúan de manera voluntaria para proteger nuestros valores naturales, singulares y únicos. La administración debería tomar ejemplo de estas acciones con el fin de llevar a cabo sus obligaciones en la lucha contra las especies exóticas invasoras y no lanzar las campanas al vuelo antes de obtener unos resultados reales de otra metodología que podría resultar eficiente. Mientras tanto, el Cabildo Insular de Gran Canaria debería atender las directrices técnicas marcadas por el Gobierno de Canarias y asumir sus responsabilidades.

ASOCIACIONES MEDIOAMBIENTALES QUE SUSCRIBEN:

Asociación Abeque (Tenerife)

Ecologistas en Acción Tenerife (Tenerife)

Azaenegue Naturalistas (Gran Canaria)

Oeste Aldeano (Gran Canaria)

Oeste Sostenible (Gran Canaria)

Asociación Bejeque (Gran Canaria)

A.T.A.N. (Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza) (Tenerife)

A.C.B.C. (Asociación para la Conservación de la Biodiversidad de Canarias)

Asociación ambiental “Colectivo Matorrisco” (La Gomera)

Federación ecologista canaria Ben Magec – Ecologistas en Acción (Canarias)

Colectivo SinRaboGato (La Palma) 


 

 

 

 

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