ISBN de pago: otro efecto de la privatización en la cultura

La preocupante política cultural de los distintos Gobiernos de España, caracterizada por su corte neoliberal, ha llegado a los extremos de privatizar la gestión del ISBN, en una muestra más de las dificultades con las que se encuentran tanto los editores como los autores a la hora de publicar un libro y que está afectado a su venta en las librerías y su adquisición en todas las esferas.

Por este motivo, Francisco Javier León Álvarez, auxiliar de la Biblioteca Pública Municipal de La Orotava (Tenerife), ha puesto en marcha una propuesta a través del blog cooperativo BibliogTecarios con la cual pretende exponer las consecuencias de esta forma de proceder en relación al ISBN. A su vez, plantea la urgente necesidad de que los distintos colectivos afectados (autores, editoriales, librerías, bibliotecas, etcétera) redacten un documento de manera consensuada para remitirlo al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de España con el fin de que elimine el servicio del ISBN de pago y vuelva a gestionarlo con su anterior carácter público.

¿Qué es el ISBN?

El International Standard Book Number (ISBN)  o Número Estándar Internacional de Libros es un identificador para cada edición diferente de un libro, es decir, que su función es identificar la edición, no al propio libro. Su origen data de 1966 en el Reino Unido y desde 1972 se estableció su obligatoriedad en libros y folletos editados en España con un carácter de servicio público. No obstante, el Real Decreto 2063/2008, del Ministerio de Cultura sobre el ISBN, derogó la obligatoriedad establecida en 1972, con lo cual solicitarlo o no es ya de carácter optativo.

Actualmente, está compuesto por trece dígitos que identifican el país, la editorial, el libro en sí mismo y la edición. Además, uno de sus aspectos más destacados que es forma parte de las bases de datos comerciales y presta un destacado servicio a unidades de información como las bibliotecas, con lo cual se puede saber si una determinada edición está aún en el mercado, cuál es su formato, etcétera.

Privatización del ISBN en España: lo público al servicio del capital.

La Agencia Española del ISBN, dependiente del Ministerio de Cultura, fue la encargada de tramitarlo hasta finales de 2010, momento en que el Partido Popular decidió privatizarlo.

En este sentido, el 23 de diciembre de 2010 el ISBN pasó oficialmente a manos de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), aunque el Ministerio de Cultura mantuvo su titularidad hasta principios de 2015. Además, en 2015 esta última firmó un contrato con la Agencia Internacional del ISBN, que supuso dejar en sus manos tanto la titularidad como la gestión de este identificador numérico.

Esto ha provocado que el ISBN esté en manos de una agencia privada, que cobra unos precios desorbitados por un servicio que debería ser universalmente gratuito y público, perjudicando a pequeñas editoriales, consumidores y bibliotecas. Por eso, no es de extrañar que haya adquirido el carácter de un negocio, pues si bien 2010 se especulaba con que cobraría 3 euros por cada ISBN que otorgase dicha agencia, en la actualidad esas tarifas son de 45 euros por cada uno si quien lo solicita es un autor-editor y 95 euros para editoriales registradas por un paquete de 10 ISBN.

¿Por qué debemos solicitar que el ISBN sea gratuito y cómo afecta a las bibliotecas, los consumidores, las pequeñas editoriales y las librerías?

La privatización del ISBN ha generado unas consecuencias económicas, culturales e informativas negativas que no tiene por qué asumirlas la sociedad como tampoco otras que están en un segundo plano y que demuestran incluso el control de nuestras pautas de consumo:

– dominio del mercado editorial por las grandes sellos editoriales, que pueden hacer frente a esa continua demanda de paquetes de ISBN. La decisión tomada en 2010 ha provocado que muchas pequeñas editoriales no puedan hacer frente a los costos derivados de la compra de ese identificador. Hay que tener en cuenta que su volumen de edición no es muy amplio y que no copan ampliamente el mercado, pero aún así ofrecen obras de calidad que se salen de los circuitos controlados por las grandes editoriales y medios de comunicación. Esas pequeñas editoriales son el cauce necesario para que aquellas puedan ver la luz, así como para la promoción de escritores noveles y para garantizar la diversidad  del conocimiento. Por tanto, esa privatización afecta a esas pequeñas empresas, limitadas a la hora de editar, volviéndose aún más selectivas y provocando inestabilidad en los puestos de trabajo porque, al final, todo queda supeditado a las ventas finales y los ingresos obtenidos.

– el ISBN no es obligatorio para editar un libro, pero sí indispensable en caso de que lo queramos comercializar, de ahí el carácter lucrativo intrínseco al mismo. A su vez, si hacemos ciertas correcciones a una obra ya editada y con ISBN otorgado previamente, no estamos obligados a pedir uno nuevo, pero si hay cambios importantes, entonces sí adquiere el carácter obligatorio y hay que volverlo a solicitar. Esto solo lo pueden afrontar las grandes editoriales y provoca que determinados títulos no se actualicen por el gasto que conlleva solicitar de nuevo dicho identificador.

– tampoco protege los derechos como autor intelectual de una obra, ya que esta función la realiza el Registro de la Propiedad Intelectual. No obstante, la costumbre ha provocado que en España se reconozcan dichos derechos desde el mismo momento en que aquel la escribe, pero esto no está exento de conflictos de intereses entre distintas partes que reclamen su autoría. Entonces, ¿por qué pagar por un número que solo tiene fines recaudatorios?

– muchos proyectos de autoedición también se quedan por el camino ante este hándicap. Sus creadores, convertidos también en editores, ven incrementados sus gatos de producción con el identificador de pago, que se suman a los de la maquetación, la imprenta, el transporte y la pérdida del treinta por ciento en cada ejemplar que venden. Si a esto le añadimos que hay que pagar un mínimo de 45 euros más por un simple número, al final se opta por una solución no aconsejable: no pedir el ISBN.

-¿Qué supone esto para los libros y para las propias bibliotecas y por qué es importante el ISBN? Por un lado, al no contar con ISBN, no hay un identificador universal que permita su localización con vistas a comprobar su existencia, con lo cual su presencia en las bases de datos será muy limitada y perjudicial para la difusión de la propia obra, que quedará en un segundo plano. Esto quedará patente en los catálogos comerciales, que se alimentan de dicho número a la hora de comprobar su existencia y realizar pedidos a los proveedores, con lo cual también se pierden potenciales clientes y lectores. Por otro, las propias bibliotecas tampoco tendrán conocimiento de su existencia al no figurar en esas bases de datos; esto es importante porque en muchos de esos centros se forman colecciones locales, de ahí que, salvo que una obra sin ISBN llegue por la donación correspondiente o se tenga alguna referencia de su existencia en otra biblioteca, quedará abocada a no conocerse su existencia.

– tal y como hemos visto, las bibliotecas públicas no son ajenas a este proceso, ya que sus partidas presupuestarias se concentran en adquirir mayoritariamente los libros de las editoriales que copan el mercado, dejando a un lado a esas pequeñas editoriales y proyectos de auto-edición, cuya visibilidad es muy inferior a la de años atrás. Esto supone destinar dinero de nuestros impuestos para enriquecer a esos grandes sellos editoriales a costa de reafirmar la existencia de un ISBN de pago.

– el servicio que ofrece la base de datos del ISBN mantenida por el Ministerio de Cultura es más que cuestionable porque su actualización no es periódica debido a los recortes de personal que ha sufrido y eso ha provocado que la información que se suministre no sea del todo correcta, máxime cuando estamos hablando de un organismo nacional. La verdadera base de datos está en manos privadas.

Conclusión

La política cultural del Partido Popular ha supuesto un franco retroceso en sus años de gobierno, afectando de lleno al mundo editorial, que ha quedado supeditado a la línea directriz de su política basada en privatizar multitud de servicios públicos, uno de los cuales afecta a la tramitación del ISBN. Además, el papel que desarrolla la FGEE es obscurantista dentro de su tramitación del ISBN porque no se sabe a ciencia cierta a dónde va todo ese dinero que recauda.

 Por todo lo expuesto, el ISBN de pago debería suprimirse y todos los trámites derivados de su gestión deberían regresar al Ministerio de Cultura bajo una actuación gratuita, tal y como se hacía hasta hace unos años, garantizando de paso el empleo público y su control eficaz. Con ello se lograría reactivar la producción editorial de las pequeñas editoriales y las autoediciones, garantizando así una mayor diversidad y un papel más activo de las bibliotecas en la adquisición de otros títulos que no estén circunscritos al circuito comercial dominado por los grandes sellos editoriales.

 

Francisco Javier León Álvarez

 

2 comentarios en “ISBN de pago: otro efecto de la privatización en la cultura

  • el 24 de octubre de 2017 a las 8:00 am
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    Todos los libros editados en España deben tener obligatoriamente, por Ley, un número de DL. Este número lo facilita gratuitamente la biblioteca pública de la provincia.
    Las bibliotecas obtienen la información de libros publicados en España a través de sus propias oficinas de Depósito Legal, no del ISBN.
    Por tanto, no es cierto que una biblioteca no se entere de que un libro se ha publicado si no es por el número del ISBN.

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  • el 26 de octubre de 2017 a las 9:11 am
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    Buenos días Ana.

    Te agradezco el comentario que has realizado, que es bastante enriquecedor para este tema.
    tienes razón en cierta medida, pero te haré una serie de puntualizaciones para que compruebes lo complejo del asunto:
    – es cierto que el marco legal establece que todo los libros editados deben tener depósito legal, pero esto no se cumple a rajatabla. De hecho, he realizado varios trabajos sobre bibliografía específica de un tema y me he encontrado que hay libros editados, por ejemplo, en 2015 que no tienen depósito legal. Puede parecer extraño, pero lo he ratificado con otros títulos: simplemente, el autor llega a un acuerdo con la imprenta para sacar el libro, pero no se hace ese depósito obligatorio.
    – tiene razón a medias en cuanto a que las bibliotecas obtienen información de los libros de las oficinas autonómicas encargadas del depósito legal, pero cuidado con esto, y te cito un ejemplo cada vez más común (y que puedes comprobar en las propias bases de datos): libros relativos a algún aspecto de Tenerife que se están imprimiendo en Barcelona, por ejemplo, debido a los menores costes de edición, con lo cual el depósito legal no se hace aquí en Canarias, sino en dicha ciudad. Si buscas en la base de datos de las dos bibliotecs públicas del Estado de Canarias encargadas de gestionar el depósito legal, ese libro no aparecerá y nadie sabrá de su existencia, que, por el contrario, sí aparecerá en la base de datos de Barcelona. De hecho, esas bibliotecas suelen sondear qué publicaciones relativas a Canarias se editan fuera para incorporarlas a sus fondos, pero no les llegan por depósito legal. Un ejemplo son muchos de los últimos títulos publicados por Ediciones Idea. En cambio, si la base de datos del ISBN funcionase correctamente con un ISBN gratuito (aunque no sea obligatorio pedirlo, pero que se incientivase su uso con coste cero), habría muchas más posibilidades de localizar ese libro.

    Por último, te pongo un ejemplo mucho más patente de toda esta dinámica: hay libros editados hace pocos años con su correspondiente depósito legal que no están en la Biblioteca Nacional.

    Muchas gracias por tu comentario y espero que te sumes a esta campaña en beneficio de la cultura.

    Un abrazo

    Francisco Javier León

    Respuesta

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