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La sanidad en Canarias: “Profesionales agotados y un sistema colapsado”

Análisis de situación de la sanidad pública canaria

Desde la Federación de Salud de Intersindical Canaria denunciamos, una vez más, la situación crítica, estructural y cronificada de la sanidad pública canaria, que afecta a las siete islas, a las 11 gerencias, a todos los niveles asistenciales, a todas las esferas de la salud (Física, mental y social) y que tiene consecuencias directas tanto sobre la ciudadanía como sobre las personas trabajadoras del sistema sanitario.

No estamos ante un problema coyuntural ni puntual, sino ante el resultado de más de 30 años de mala gestión, abandono institucional y decisiones políticas que, de forma consciente, han debilitado deliberadamente lo público, tendencia que se ha agudizado con este tándem de gobierno liberal CC, PP. Su gestión insalubre se limita a cubrir el expediente, con propaganda, con planes y más planes que son papel mojado, que nunca se ejecutan, blanqueando así estructuras de poder que abrazan con excesivo cariño al negocio de la sanidad privada.

Mientras, por ejemplo, la realidad nos dice que, en algunas especialidades las demoras en cirugía, consultas o pruebas diagnósticas superan los 12 y 24 meses, vulnerando el principio de accesibilidad del sistema público. Más de 30.000 personas esperan una intervención quirúrgica, superando los seis meses de demora. Según los datos oficiales, artísticamente maquillados, Canarias supera los 200.000 pacientes en lista de espera sanitaria global, a lo que tenemos que añadir esa lista de espera oficiosa, de los usuarios que esperan, pero siquiera han sido registrados en lista alguna, con lo que se incrementaría en un 50% más.

Denunciamos la opacidad de la administración tanto en la publicación como en la interpretación de datos y exigimos cambios metodológicos que arrojen luz sobre cuánto esperan los usuarios realidad, desde una primera toma de contacto hasta que, o bien es resuelto su problema de salud, o sus dolencias se cronifican o, como en muchos casos ocurre, fallecen por no haber recibido una asistencia correcta en tiempo y forma.

Una gestión ajena a la sanidad y a la profesionalidad

El principal problema de la sanidad pública canaria es la gestión tóxica que no está en manos de profesionales sanitarios ni de personas con conocimiento real del sistema, sino en manos de cargos designados por afinidad partidista y no por capacidad, experiencia o méritos.

Se ha producido un proceso claro de desprofesionalización, donde los responsables no conocen la realidad asistencial, no pisan los centros, no escuchan a los profesionales y toman decisiones desde los despachos, de espaldas a la asistencia y a la población. Eso sí, utilizan el derecho fundamental a la salud como un gran escaparate de marketing publicitario, para maquillar los datos: Listas de Espera, Urgencias, Salud Mental, camas de hospitalización, camas sociosanitarias…

Este modelo partidista genera ineficiencia, improvisación, desorganización y falta absoluta de planificación, y convierte la sanidad pública en un instrumento al servicio de intereses ajenos a la salud colectiva.

Dinero público mal utilizado: privatización encubierta

El problema no es solo cuánto se presupuesta, sino cómo y para qué. Denunciamos el exceso de celo del Gobierno de Canarias con la sanidad privada, a la que se derivan recursos millonarios mientras se desmantelan servicios públicos, se cierran camas, se saturan urgencias y se cronifican las listas de espera.

El dinero que se debería utilizar para reforzar la Atención Primaria, contratar personal, renovar equipamientos o construir y mantener infraestructuras, acaba financiando conciertos privados, para que realicen los procesos de salud más rentables, desde intervenciones quirúrgicas, pasando por consultas y pruebas diagnósticas. Esto no es eficiencia: es una estrategia política de desvío de recursos y de debilitamiento del sistema público. Además de ser insuficiente, el presupuesto no se ejecuta correctamente, lo que se traduce en:

  • Déficit de recursos humanos, con las ratios de profesionales por población asistida más bajas del conjunto del estado español en todos los grupos profesionales.

  • Déficit de recursos materiales, con equipamiento obsoleto o insuficiente. Desde material quirúrgico, pasando por camillas y alta tecnología.

  • Déficit en infraestructuras, envejecidas e insuficientes con ausencia de mantenimiento preventivo y correctivo, que provoca deterioro, averías constantes y riesgos laborales.

Todo esto no es casual. Es consecuencia directa de una gestión irresponsable y de una ausencia total de planificación a corto, medio y largo plazo.

Profesionales agotados y sistema colapsado

El resultado de este modelo es un personal agotado física y mentalmente, sometido a sobrecarga asistencial permanente, a ritmos inasumibles y a una presión constante. En un territorio fragmentado, con realidades insulares muy diversas, no se ha adaptado el sistema a las necesidades reales de la población, ni se han reforzado los recursos donde más se necesitan. Con las ratios más bajas de profesionales, se atiende a la población más enferma del conjunto del estado. Eso si, las ratios de puestos de gestion son las más altas. Es imperativo recordar la realidad socioeconómica de Canarias. Vivimos atrapados en un modelo de desarrollo basado en el monocultivo turístico, donde se reciben 18 millones de turistas al año y con la población aumentando en más de 20.000 personas anuales, sin ningún tipo de control y habiendo superado la capacidad de carga, todo ello sin un incremento proporcional de camas públicas sanitarias, sociosanitarias y recursos.

Añadidamente, cerca de 1.000 camas hospitalarias están ocupadas actualmente por pacientes sociosanitarios por falta de recursos residenciales, bloqueando aún más la disponibilidad de camas sanitarias y los Servicios de Urgencias.

Canarias se sitúa por debajo de la media estatal en ratio de camas hospitalarias públicas por habitante y, paralelamente, encabeza con el tercer puesto el número de camas concertadas, sólo por detrás de Madrid y Barcelona.

Los trabajadores y trabajadoras sostienen el sistema a costa de su salud, mientras se normalizan las jornadas interminables, la falta de sustituciones, la precariedad laboral y el recorte de derechos, persisten altas tasas de temporalidad y sobrecarga estructural, al tiempo que se incrementan las bajas por ansiedad, estrés y síndrome de burnout entre el personal.

Atención primaria colapsada y fracaso en promoción de la salud y prevención de la enfermedad

La Atención Primaria está absolutamente colapsada, y esto tiene consecuencias gravísimas. Al no poder ejercer su papel fundamental en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, Canarias se sitúa como una de las comunidades con mayor prevalencia de enfermedades prevenibles y menor esperanza de vida del actual entorno europeo.

Hablamos de:

  • Índices de pobreza y exclusión social en torno al 40% de la población.

  • Dificultades reales para acceder a una alimentación saludable: salarios, pensiones y prestaciones más bajas, las mayores tasas de desempleo estructural con las peores condiciones laborales y cesta de la compra básica más cara.

  • Superpoblación y turistificación que generan una grave crisis habitacional.

Son condiciones de vida que exigen más atención comunitaria, no menos. Sin una Atención Primaria fuerte, accesible y bien dotada, empeoran aún más los indicadores de salud.

Conclusión: un modelo agotado que hay que cambiar

Desde Intersindical Canaria lo decimos alto y claro: La sanidad pública canaria no falla por la falta de compromiso de sus profesionales, ni porque los usuarios hagan un uso inadecuado: falla por decisiones políticas, por mala gestión y por una apuesta deliberada por debilitar lo público.

Exigimos:

  • Gestión sanitaria realmente profesionalizada y no partidista que dé prioridad absoluta a la sanidad pública frente a la privada.

  • Ejecución íntegra y transparente de los presupuestos con criterios de lealtad hacia el servicio sanitario público.

  • Plan estratégico urgente de refuerzo inmediato de plantillas, infraestructuras, camas sanitarias, sociosanitarias y recursos, recuperando la Atención Primaria como eje del sistema.

  • Respeto a los derechos laborales y a la salud de los profesionales.

Si no se producen estos cambios estructurales inmediatos, adelantamos que se comenzará el proceso asambleario para diseñar un calendario progresivo de movilizaciones en defensa de la sanidad pública canaria, sus trabajadores y usuarios. Intersindical Canaria seguirá denunciando, movilizando y defendiendo lo que es de todos y todas: la sanidad pública canaria. La ciudadanía tiene derecho a una sanidad pública fuerte, universal y de calidad, y los profesionales no vamos a seguir pagando con nuestra salud la incompetencia del Gobierno de Canarias y su Consejería de Sanidad.

Federación de Salud de Intersindical Canaria

Foto de cabecera: en la imagen, de izquierda a derecha, María Dolores Pérez, Cati Darias, Ruymán Pérez y  Orlando González, miembros de la Federación de Salud de Intersindical Canaria.

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