Se presentó el libro, Memoria de la Nación Canaria, de Jaime Bethencourt Rodríguez

Con una importante presencia de público, el pasado fin de semana, el Instituto de Estudios Canarios de La Laguna acogió la presentación de “Memoria de la Nación Canaria”, (Cronología de una historia silenciada) de Jaime Bethencourt Rodríguez. Con la presencia del autor, la obra literaria fue presentada por el profesor y escritor, Francisco Javier González y  por el director de LeCanarien ediciones, Zebensui López.

El libro  resalta una selección de hechos sociales, políticos y laborales históricamente relevantes de Canarias que, por sus características ideológicas, han sido ignorados o insuficientemente difundidos.

Este trabajo de recuperación, a modo de diario-efemérides, es una primera aproximación a hechos reseñables que, de una u otra forma, han configurado el devenir de la realidad nacional canaria desde la conquista de Canarias hasta los años 80

Cada uno de los acontecimientos confirma que el archipiélago, como comunidad singular, debe plantearse asumir la construcción de su propio futuro, así como superar el actual proceso de pérdida de identidad que sufre.

Jaime Bethencourt Rodríguez nace en Santa Cruz de La Palma. Su bagaje como escritor lo ha desarrollado como columnista en varias publicaciones de Canarias en las que ha difundido artículos de contenido socio- político y laboral. También ha participado en los contenidos del semanario La Voz de La Palma y ha sido responsable de comunicación de diversas organizaciones sociales nacionalistas.  

Activista social desde temprana edad, fue cofundador de Intersindical Canaria, tras ser promotor del proceso unitario del sindicalismo nacionalista desde el SOC y la CCT.

En los años 70 se inició como militante contra la dictadura franquista, liderando el movimiento de desempleados canarios. Posteriormente constituyó, junto a  otros  compañeros, la Asociación para la promoción de la cultura y la identidad “Solidaridad Canaria”. Desde ese foro desarrolló durante la transición política una intensa labor en favor de  la libertad y de los derechos de los presos políticos nacionalistas canarios. Toda esa actividad reivindicativa y soberanista le obligó a frecuentar celdas, juzgados de instrucción y sanciones económicas, aparte de alguna que otra sanción laboral por su activismo como líder sindical.

 

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