SOMOS LANZAROTE presenta alegaciones a la evaluación del Plan La Geria: ni el objetivo es la viticultura ni se calibra el impacto de convertir al paraje en un “parque temático” para el turismo

La organización se cuestiona sobre la compatibilidad con el Plan Insular y los efectos sobre las irregularidades urbanísticas cometidas

SOMOS LANZAROTE ha presentado alegaciones al documento de evaluación ambiental de la Modificación del Plan Especial de La Geria, que en estos momentos tramita el Gobierno de Canarias. Para la organización transformadora insular, el objetivo de la polémica modificación puntual, que aprobó en minoría Coalición Canaria desde el Cabildo, no es la conservación del paraje ni de la actividad agrícola, aunque esta haya sido la coartada empleada por el presidente, Pedro San Ginés, para defender el documento.

Además, las alegaciones de Somos Lanzarote indican que la modificación permitirá ampliar no solo las dimensiones de las bodegas sino también sus usos, dando paso a actividades como “la restauración, la celebración de eventos, tiendas, ferias gastronómicas, la vinoterapia u otras de similar naturaleza”. Por ello, para Somos Lanzarote sería imprescindible que este documento de evaluación ambiental calibre el impacto de estos nuevos usos, “ya que supondría la apertura de un especie de parque temático para el turismo en una zona de especial fragilidad ambiental”.

Por eso, señala el documento de alegaciones, la organización asamblearia considera “parcial” el análisis sobre los probables efectos significativos en el medio ambiente que hace el documento de evaluación, ya que los nuevos usos que se permitirán en las bodegas de La Geria “tienen una estrecha relación con la principal economía insular, el turismo, pudiendo provocar una huella ambiental que es necesario medir, especialmente en uno de los apartados que incorpora el documento, referente a las emisiones de carbono”.

Sin tener en cuenta a la agricultura

Una de las principales críticas que sostiene Somos Lanzarote gira en torno a los objetivos de la modificación: “el argumento que demagógicamente ha empleado Pedro San Ginés y Coalición Canaria, del beneficio para el sector primario y los viticultores, no aparece por ninguna parte”, explica el portavoz de Somos Lanzarote en el Cabildo, Tomás López.

Y añaden en las alegaciones: “no aparecen medidas para la recuperación paisajística de los enarenados naturales, ni para la recuperación de áreas de hoyos abandonados, ni para el mantenimiento por parte del órgano gestor, ni para la formación del personal que trabaja en la viticultura, ni inversiones necesarias”, tal y como se recoge en los objetivos. Esta modificación, consideran desde Somos, solo se centra en aumentar la edificabilidad de las bodegas y en que estas puedan dedicarse a negocios ajenos a la transformación del mosto, como la restauración o el sector de la estética y el bienestar (vinoterapia).

Infracciones urbanísticas

Por otro lado, las alegaciones presentadas recuerdan que uno de los objetivos de la regulación del espacio protegido es la de “la vigilancia y control estricto de las infracciones urbanísticas”. Objetivo, según Somos Lanzarote, poco compatible con el hecho de que “entre los beneficiarios de la modificación puntual se encuentre una bodega como Stratus, en la actualidad clausurada, a raíz de un auto en el que la juez instructora consideró que se “supera de manera exagerada y grosera lo inicialmente autorizado, ante los ojos de las instituciones públicas, que pese a su conocimiento omitieron control alguno”, tal y como apuntó la juez en el auto.

Compatibilidad con el Plan Insular

Finalmente, la organización asamblearia considera indispensable que se analice, con criterios técnicos, la relación y las posibles incompatibilidades de esta modificación con el Plan Insular de Ordenación Territorial de Lanzarote (PIOT), aprobado en 1991 y aun vigente. Somos Lanzarote no ve explicación a que el documento de evaluación del Gobierno no valore la compatibilidad de la modificación con el PIOT, así como si la catalogación del suelo en el que están instaladas las bodegas, consideradas “industria-almacén”, permite usos que en nada tienen que ver con la transformación de la uva en vino.

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