Carta al Decreto Canarias
Al llamado Decreto Canarias, presentado como supuesta hoja de ruta para el futuro del Archipiélago
Desde Liberación Canaria nos dirigimos a quienes impulsan este Decreto con una reflexión serena, pero firme.
Una hoja de ruta que se diseña y se presenta sin un verdadero consenso social, sin un debate profundo con la sociedad civil canaria y sin asumir responsabilidades políticas sobre el modelo que nos ha traído hasta la situación límite que hoy atraviesa Canarias, nace viciada en su origen. Un camino no se impone. Un rumbo no se decreta desde arriba. Una hoja de ruta para un país se construye con la sociedad, no a espaldas de ella.
Resulta profundamente contradictorio que quienes han gobernado Canarias durante décadas, aplicando parches, gestionando inercias y renunciando sistemáticamente a cuestionar los marcos que nos atan, pretendan ahora presentarse como arquitectos de un nuevo futuro.
“Quienes han sido parte central del problema estructural del Archipiélago no pueden erigirse, sin autocrítica ni rectificación, en garantes de un cambio profundo.”
Canarias no necesita más documentos retóricos. Necesita decisiones valientes y cuestionar el modelo que nos ha traído hasta aquí. Si el llamado Decreto Canarias aspira realmente a ser una hoja de ruta útil, honesta y transformadora, debe asumir, como mínimo, los siguientes ejes irrenunciables que Liberación Canaria plantea con claridad y responsabilidad.
Primero. Un nuevo marco jurídico propio para el país canario.
Nuestro país canario necesita un marco jurídico propio e integral, diseñado desde el territorio y para el territorio, que recoja todas las excepcionalidades que nuestra realidad archipelágica, geográfica, demográfica, económica y cultural exige.
No podemos seguir subordinados a marcos externos pensados para otras realidades continentales y otros intereses que no son los nuestros.
El autogobierno real solo existe cuando se decide desde aquí y para aquí.
Segundo. Reforma constitucional y reconocimiento del país canario.
Debe plantearse y abordarse una reforma constitucional que defina con claridad el encaje del país canario, dotándolo de soberanía económica, fiscal, jurídica y política suficiente para decidir y gestionar su propio desarrollo.
No hablamos de símbolos, hablamos de capacidad real para corregir problemas estructurales que otros han cronificado mediante una gestión mediocre y conformista. Ha llegado el momento de decir basta.
Tercero. Cambio del marco europeo.
La condición de Región Ultraperiférica plenamente integrada en la Unión Europea limita gravemente nuestra capacidad de decisión.
Liberación Canaria defiende el tránsito hacia un acuerdo de asociación especial como País y Territorio de Ultramar, exigiendo al Estado español la modificación del artículo del Tratados de la Unión Europea que hoy nos condiciona. Igual que votó su existencia intencionada que rectifique.
La plena integración europea impide regular la residencia, restringir la venta de viviendas a foráneos, recuperar nuestras libertades comerciales históricas como Puertos Francos, proteger el mercado laboral canario y reforzar el tejido empresarial local.
Además, nos convierte en frontera exterior obligada al permanecer en el Espacio Schengen. Canarias no puede seguir creciendo demográficamente a ritmos insostenibles. Cerrar la puerta del país es una medida de supervivencia, no de exclusión.
Cuarto. Diversificación económica real y fin del monocultivo turístico.
Canarias debe abandonar de forma decidida el modelo económico de dependencia construido en torno al monocultivo del sector turístico.
No es admisible que el sector turístico intervenga intencionadamente en la dirección de la política canaria en favor de sus particulares intereses. Estamos ante un modelo económico que genera precariedad, bajos salarios, temporalidad laboral, presión demográfica, degradación territorial y una economía frágil ante cualquier crisis externa.
La diversificación económica no es una opción, se convierte en una obligación. Apostamos por un modelo productivo equilibrado que impulse sectores estratégicos como la economía azul, la industria ligada al mar, la investigación, la tecnología, la soberanía energética, servicios financieros, la agroindustria, pymes tecnológicas e industriales, la transformación local, la cultura y la logística, hub portuario y aeroportuario, comercio exterior.
Necesitamos avanzar hacia el desarrollo de sectores económicos que aporten mayor valor añadido y estabilidad laboral y mejores salarios. Sin diversificación no hay resiliencia, ni bienestar, ni futuro.
Quinto. Mirar al continente africano y al Atlántico con identidad propia.
Canarias no puede seguir dando la espalda a su entorno natural. Mirar al continente africano es una necesidad estratégica para el desarrollo del comercio exterior, las relaciones económicas, culturales e identitarias.
Defendemos un marco propio de relaciones exteriores, con identidad y objetivos definidos desde Canarias, que sitúe al Archipiélago como actor relevante por su posición geoestratégica. Canarias debe desarrollar su propia geopolítica, basada en la cooperación, el intercambio económico equilibrado, la estabilidad en la zona y el respeto mutuo.
Sexto. Soberanía económica y fiscal.
Canarias necesita una Hacienda Canaria Plena, con capacidad real de gestión, recaudación, control de la tributación derivada de las actividades económicas en el Archipiélago así como la planificación fiscal que levo ermita decidir estratégicamente acorde a nuestras necesidades.
Defendemos un Concierto Fiscal propio, adaptado a la realidad canaria, que permita decidir qué se recauda, cómo se recauda y para qué se utiliza. Sin soberanía fiscal no hay autogobierno, solo administración delegada.
Séptimo. Puertos, aeropuertos y conectividad estratégica.
La gestión de puertos y aeropuertos debe recaer bajo una Autoridad Canaria única, con capacidad de planificación estratégica, control de flujos humanos y definición de prioridades económicas de desarrollo.
Canarias debe impulsar una conectividad internacional e interinsular coherente con su papel geográfico, impulsar la quinta libertad aérea y consolidarse como hub logístico del Atlántico, aprovechando su posición geoestratégica para generar valor añadido y empleo de calidad.
Octavo. Control demográfico y regulación de la residencia.
Canarias debe disponer de competencias plenas para regular la residencia, establecer criterios de arraigo, definir el acceso a derechos políticos como el voto y proteger la cohesión social. La sobrepoblación es hoy una amenaza directa a la calidad de vida, al territorio y al futuro del país.
Noveno. Gestión soberana del mar canario.
Los recursos del mar canario nos pertenecen por derecho. Exigimos capacidad plena de gestión económica, ambiental y estratégica de nuestro espacio marítimo, hoy negada sistemáticamente, a pesar de su enorme valor para el desarrollo del país.
Décimo. Referéndum vinculante y regeneración democrática.
Cualquier hoja de ruta que pretenda marcar el futuro de Canarias debe someterse a consulta popular vinculante. La sociedad canaria tiene derecho a decidir sobre los asuntos fundamentales que condicionan su presente y su porvenir. Impulsar la responsabilidad social es contribuir a la madurez e implicación con el devenir del país canario.
Asimismo, es imprescindible limitar los mandatos políticos y prohibir la acumulación de cargos públicos en una misma persona. La profesionalización eterna del poder y la concentración de cargos empobrecen la democracia.
Undécimo. La identidad canaria como eje vertebrador.
Toda acción política debe situar la identidad canaria como eje central. Somos país y somos nación.
Somos un pueblo diferenciado con derecho a desarrollar su proyecto de vida con dignidad en su tierra. Con más de dos mil años de historia, no somos más ni menos que nadie. Somos diferentes, únicos y con derecho a existir como canarios y canarias. Si el Decreto Canarias quiere ser algo más que un ejercicio de marketing político, debe asumir este debate sin miedo. Si no lo hace, será un documento más y Canarias ya no está para perder más tiempo.
Liberación Canaria seguirá defendiendo, con serenidad y firmeza, el derecho del pueblo canario a decidir su camino.
Ricardo González Roca Fonteneau
Secretaría General Nacional de Liberación Canaria


