Alarma social por actividades “irregulares” en la cantera de Las Cármenes en Chimiche, Granadilla de Abona
“Nos hemos dirigido al Área de Patrimonio Cultural del Cabildo de Tenerife, conocedores de la existencia de los múltiples bienes patrimoniales presentes, que siguen sin contar con las debidas medidas de protección ante una obra de tal envergadura y que amenaza con provocar daños irreversibles”
Un nuevo llamamiento vecinal puso en alerta a nuestro colectivo al haberse detectado movimientos dentro de esta polémica cantera en el municipio de Granadilla, concretamente junto al núcleo poblacional de Chimiche. Estos vecinos se pusieron en contacto con nosotros al haber detectado actividad de maquinaria pesada dentro de la cantera, que ya fuera clausurada hace décadas y que tal y cómo anunciábamos en denuncias recientes (Ver artículo) preveía su reactivación por parte del grupo empresarial CAMPER, propietario del terreno. Tras personarnos en el lugar, además de comprobar como se ha establecido otro acceso a la cantera que tampoco cuenta con cartelería que identifique la actividad ni la correspondiente licencia necesaria en toda obra, advertimos la preocupación que embarga a los vecinos de este caserío, que ven como la actividad extractivista vuelve a convertirse en protagonista indeseable de este paisaje tan emblemático del sur de la isla.
Los vecinos con los que pudimos hablar nos refieren graves daños sobre la salud tanto mental como física, debido a la polvacera que afecta tanto a las personas como a los animales e insectos propios de las actividades ganaderas y apícolas del lugar, así como a otros animales domésticos, obligados a respirar nubes de detritos microscópicos como resultado de la destrucción en curso. Todo ello además teniendo en cuenta la afectación evidente sobre la abundante y variada flora y fauna locales, así como sobre los cultivos presentes, que constituyen una importante actividad económica de subsistencia para el vecindario.
Personas de avanzada edad con patologías respiratorias deben además padecer el ruido constante, las vibraciones de las retroexcavadoras y la circulación ininterrumpida de vehículos pesados en horarios que ni tan siquiera cumplen con las normativas en la materia. Además de comenzar la actividad en horarios restringidos entre semana, también están trabajando los sábados, contrariando lo estipulado por las ordenanzas municipales que regulan este tipo de actividades. El cumplimiento de estos horarios debe venir garantizado precisamente por la licencia que concede el ayuntamiento y que en este caso parece estar incumpliéndose sin aparente respuesta de las autoridades municipales.
Los vecinos además, nos refieren la extrañeza que les produce el hecho de que un cargo político del gobierno municipal residente en esa zona, no haya alertado de este incumplimiento y que la actividad se haya seguido dando sin ningún tipo de medidas de protección ambientales y paisajísticas. Por ello y según nos relatan, han debido recurrir a nosotros, conocedores de nuestra anterior denuncia y de la preocupación por los valores, no solo paisajísticos sino patrimoniales que se ven comprometidos ante dicha actividad extractivista. Por nuestra parte a su vez y dada la ausencia de reacción municipal, nos hemos dirigido al Área de Patrimonio Cultural del Cabildo de Tenerife, conocedores de la existencia de los múltiples bienes patrimoniales presentes, que siguen sin contar con las debidas medidas de protección ante una obra de tal envergadura y que amenaza con provocar daños irreversibles.
Queremos agradecer la pronta respuesta por parte de dicha área insular, que a través de sus técnicos se ha personado en el terreno de forma inmediata, mostrando su preocupación por todo lo mencionado anteriormente y anunciado la apertura de un expediente, dada la magnitud de los hechos, que esperamos sirva para tomar medidas de protección y prevención que eviten mayores perjuicios.
Colectivo Imastanen
Defendiendo el legado superviviente






