Alemania, motor del gran fraude de la Unión Europea

Integrar Canarias en la UE tenía como fundamento evitar una línea ascendente de autosuficiencia y de autogobierno que diera lugar a un referéndum de autodeterminación e independencia; dejar claro quien toma las decisiones; evitar que potenciáramos en el futuro nuevas vías de desarrollo e implantáramos una soberanía alimentaria en un más que probable marco económico diferente como sugería Cubillo”

Cada vez más insistentemente se extiende la opinión de que en nombre de la globalización un “Nuevo Orden Mundial” en ciernes pretende gobernar las naciones usurpando decisiones políticas y económicas a través de una élite supremacista. Se constata este hecho cuando dirigentes relevantes de algunas potencias y lobbies financieros se reúnen periódicamente en lo que llaman el Club BILDERBERG. ¿Cuál puede ser su verdadera finalidad?: ¿La distribución de la riqueza equitativamente? ¿Contribuir a que los Pueblos planifiquen ordenadamente sus propios recursos alimentarios? No. La razón más convincente es el control financiero. Recortar gastos que consideran superfluos. Que haya caído en saco roto el provocador comentario de Christine LAGARDE siendo presidenta del FMI: “La gente vive más de lo esperado”; y poco tiempo después estemos expuestos a la expansión de la COVID-19 no nos debe tranquilizar. Todo lo contrario.

Cuando Alemania, motor e impulsor de la Unión Europea, alentó y planificó con España el atentado terrorista contra Cubillo (5 de abril de 1978) en plena “modélica” transición democrática era evidente que la tesis independentista no estaba en línea con ese hipotético organigrama: no secunda el derecho de autodeterminación de los pueblos, ni pretende mejorar nuestra calidad de vida, ni abolir el colonialismo. Mucho menos aún cuando pocos años más tarde obliga a Felipe González (PSOE) al desmantelamiento de nuestro tejido industrial, refinería incluida y Puertos Francos, para converger en un turismo de masas de tres al cuarto. Una iniciativa afín a los totalitarismos que se aplica a las bravas so penas de ejecutar el art. 155.

Ya con estos datos podemos imaginar quien puede liderar los criterios de esa grotesca organización; puesto que, mucho tiempo después, se supo que Canarias bien pudiera haber desarrollado otras alternativas que salvaguardaría la idiosincrasia estructural y económica sin salir de ese mismo marco europeo. ¿Por qué se desestimaron? ¿Incomoda la autogestión de los pueblos? ¿Por qué España permite que otro país se inmiscuya en asuntos internos? No me cabe otra respuesta que pensar en las condiciones por las que atravesaba, recién salida de la dictadura. Alemania se percató de que España no solo sería fácilmente manipulable, al punto de saber que se agarraría a un clavo ardiendo con tal de visibilizarse democráticamente con el resto de Europa; sino que además lograría encauzar igualmente a una izquierda obediente y sumisa a la Metrópoli, acomodándola al efecto. Sabía que con la mano extendida la diferencia de ideologías no iba a suponer inconveniente alguno. Lo relevante era no hacer mucho ruido. Dicha coyuntura favorece que de la noche a la mañana dejara de ser conjugable un desarrollo industrial con un turismo sostenible donde hubiese trabajo para todos y salarios dignos.

No me cansaré de repetir tantas veces como sea necesario y nadie me demuestre que estoy equivocado como al principio de este despropósito el Gobierno canario liderado por Lorenzo Olarte se opuso con toda su energía en participar en la desarticulación de nuestro sistema productivo, amenazando incluso a la Metrópoli con saber lo que iba a costar un peine; pero vimos cómo en menos de lo que canta un gallo cambia de parecer sus libertarias afirmaciones desenmascarando la verdadera trascendencia de un sutil entramado de la Unión Europea más allá de garantizar subvenciones millonarias. Al punto de que ya no les preocupaba maximizar nuestra dependencia; provocar un estancamiento económico; e importarles muy poco ser otra marioneta de la Unión Europea. Una realidad tan cierta que pasado todo este tiempo nos permite poder apreciar sus trágicas consecuencias.

Con este panorama, Alemania no solo celebra con júbilo haber desmantelado el tejido industrial de Canarias con el rocambolesco pretexto de que era una condición imprescindible para que España pudiera formar parte de ese nuevo marco político y económico que es la UE; sino haber desmovilizado las legítimas reivindicaciones del MPAIAC. Por lo que, cuestión aparte, nos permite deducir también sin temor a equivocarnos que Alemania era quien movía los hilos para que a toque de pito decenas de multinacionales fueran obligadas a salir de Cataluña en fila india tras el referéndum del 1 de octubre de 2017; por qué el Reino Unido entre otras razones pretende desentenderse de la UE con el BREXIT.

No cabe ninguna duda que integrar Canarias en la UE tenía como fundamento evitar una línea ascendente de autosuficiencia y de autogobierno que diera lugar a un referéndum de autodeterminación e independencia; dejar claro quién toma las decisiones; evitar que potenciáramos en el futuro nuevas vías de desarrollo e implantáramos una soberanía alimentaria en un más que probable marco económico diferente como sugería Cubillo. Había que cortar alas y nada mejor que el timo de la estampita; cuál si no que cambiar nuestro incipiente desarrollo industrial por una economía dependiente; saturar las islas de millones de turistas europeos, precursores del botellón y del fracaso escolar.

Estratégicamente Alemania había condicionado el terreno de igual manera que nadie da puntadas sin hilo; con la idea predeterminada de tener potestad suficiente para expoliar los minerales que se encuentran en nuestro territorio y en los fondos marinos de nuestras aguas adyacentes; con el “beneplácito” de la monarquía española, supeditada ya a la fantasmagórica UE. Permitirse seguir estando a la vanguardia mundial de nuevas tecnologías para su propio beneficio. Es decir, hacer lo mismo que se ha venido haciendo en gran parte del continente africano y latinoamericano: gobiernos corruptos confabulados con sus antiguas metrópolis dejando expoliar sus recursos y empobrecer a sus compatriotas a cambio de apuntalarlos en el poder; lo que obliga a millones de ciudadanos a abandonar sus países. Mientras, Canarias agotando también todas las expectativas prometidas, dejarnos con una mano delante y otra detrás, culmina el mismo proceso de descomposición una vez que el “todo incluido” ya no nos vale. Una situación que debemos revertir urgentemente.

Poderoso señor don dinero no impide que estos recursos estratégicos de alto valor tecnológico en manos foráneas sea considerado por el Derecho Internacional como un acto de rapiña en toda regla; ya pueda efectuarse incluso en nombre de la Metrópoli. Saben perfectamente que dichos recursos pertenecen ¡EXCLUSIVAMENTE! a los que vivimos en estas latitudes, al que ahora Marruecos para más inri considera parte del reino alauita. En su estrategia, no solo reclama el dominio de nuestras aguas, sino que poco a poco han ido introduciendo ciudadanos marroquíes en nuestras islas como han hecho en el Sáhara ante la pasividad y dejar hacer de la monarquía española y del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Pero, culpa de estos hechos también lo tiene nuestra desmovilización producto de la desorganización INJUSTIFICADA de nuestra militancia, abandonada a un plano secundario. Un error que explica la situación de stand by en la que estamos. ¿Por qué cuesta tanto poner en marcha colectivos autogestionarios que colaboren en reivindicar el legítimo ejercicio de autodeterminación e independencia de manera coordinada? ¿Para cuándo dicha prioridad?

De alguna manera se repite la misma inacción que hubo con Juan Carlos I en el Sáhara Occidental con la Marcha Verde, muerto Franco: un paripé en común acuerdo con Hassan II; que sin mover un solo dedo por la defensa de ese territorio ni permitir un referéndum de autodeterminación negoció y facilitó el expansionismo alauita. Un peligro que se traslada hoy a Canarias con Felipe VI permitiendo que sucesivas oleadas de pateras con miles de jóvenes magrebíes en busca de “pan, trabajo y bienestar social” se acomoden en Canarias aludiendo que somos puente de entrada hacia Europa; de que algunas organizaciones intenten hacernos creer ingenuamente que subsaharianos y marroquíes comparten el mismo fin.

Miremos un mapa. ¿Desde cuándo las rutas migratorias de marroquíes hacia Europa tienen que desplazarse hacia el sur de Marruecos? ¿Desde cuándo Canarias es un referente de pleno empleo? ¿Acaso somos ya la Singapur de África? ¿Sumidos en la pobreza, descapitalizados por multinacionales e intereses foráneos, ya seamos trabajadores por cuenta ajena, autónomos o pequeñas y medianas empresas? La razón es bastante clara: Marruecos en ningún momento ha dejado de reivindicar Canarias, Sáhara y Mauritania como parte del Gran Magreb. ¿Cómo creer que Marruecos va a permitir que España orientada y presionada por Bruselas saquee recursos ubicados en aguas jurisdiccionales marroquíes para disfrute de Alemania; tanto en cuanto la clase política canaria no decida reivindicar la descolonización e independencia de España? ¿Cuál si no entonces la razón por la que se está militarizando Marruecos?

Edilberto Rodríguez Morales*

*A la memoria de mi hermano Tosi (Fructuoso). En el recuerdo siempre. A quien primero oí hablar del Club Bilderberg.




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