Cuerpo a tierra

Ahora estoy sola, de verdad estoy sola y es lo único cierto.

Quiero lastimarte por la forma en que me haces sentir, pero mis manos sólo pueden trazar las líneas de tu boca. 

Henos aquí, cuerpo a tierra, frente a frente.

Aquí yo, tan hilvanada a este mundo como si estuviera por soltarme, contando los días que faltan para dejar de verlo.

Allá tú, tan hipotético como si te estuviera imaginando. No termino de entenderte una vez más, pero pareces decir que llegué con olor a otro lugar, a otro mar que no es el nuestro y yo te digo que la vida no se detuvo ni un momento, que lo de volver el tiempo atrás no ocurrió ninguna de las veces que lo deseé con todas mis fuerzas, que he conocido a un chico y a veces no te busco en él.

Te miro como si no me quedara nada de ti por deducir, pero sólo es mi inútil intento de convencerme de que aún no me conoces hasta las mentiras, mientras yo sólo querría haber sabido que ya habíamos jugado todas nuestras cartas y bebido todo el whisky, como te dije hace ya tiempo y no quisiste entender.

Me invitas otra vez a tu palacio, y yo acepto atrevida, tan Eva, tan musa, dirigiéndome hacia el dolor, inevitablemente. Pero yo quiero ir. Quiero que me duela.

La puta madre, está todo mal otra vez. Intento pensar que hay algo más que mi lobo disfrazado de cordero o mi hombre disfrazado de centauro, allí donde la muerte se hizo tan tangible el día que te fuiste para no volver jamás y me dejaste con el desastre y la desesperación de esta ciudad sin ti y yo quería gritarte “vuelve, que no soy tan fuerte: te echo de menos”, pero a mí sólo me preocupa no decepcionarte.

Agustina Bugin Scavo

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