La venganza de los “ecologistas”

La política territorial canaria, centrada en la especulación y en la destrucción, no ha cambiado, sigue siendo la misma que tenían los gobiernos de Coalición Canaria (con el beneplácito del PP o del PSOE dependiendo de la coyuntura del momento), pero, ahora, la gran diferencia es que los especuladores cuentan con el aval de los que antes trataban de liderar y controlar parte de la movilización en defensa de nuestra tierra”

Canarias siempre fue un lugar en continua lucha por la defensa del territorio, muchos fueron los hitos en defensa del medio y grandes fueron las movilizaciones, fruto de una gran sensibilidad y de un movimiento ecologista bien organizado: desde Veneguera, Vilaflor, contra el puerto de Granadilla, el “anillo insular”, o las manifestaciones contra las prospecciones petrolíferas…. Fueron movilizaciones donde se congregó gran parte de la población de las Islas, mostrando su total repulsa a estos proyectos que, por aquel entonces, ya no tenían justificación más que la de siempre: especular con el territorio para extraer rápidos beneficios a costa de su destrucción. El tiempo siempre terminó dando la razón a los que nos movilizábamos, véase el puerto inservible de Granadilla, con el destrozo del mayor sebadal de las Islas (pulmón marino) para una infraestructura que actualmente casi no se usa, un puerto fantasma más en nuestra geografía.

Toda esa experiencia acumulada de lucha y de desmanes sobre el territorio nos lleva a preguntarnos: ¿qué ha pasado para que ahora acometan la parte más dañina del “anillo insular”, empiecen a volar por los aires cinco espacios naturales protegidos en Chira-Soria, estén proyectando construir un macromuelle en Fonsalía, destrocen el Parque Natural de las Dunas de Corralejo y que, pese a todo eso y muchas cosas más, no exista movilización alguna o que los pocos grupos que se movilizan estén siendo arrinconados como nunca antes se ha visto en la historia de las luchas por la defensa del medio en estas islas?

Es muy fácil: los que antes trataban de beneficiarse políticamente de estos movimientos ahora están en el poder. Vemos como el Sí Se Puede (recordamos aquellas banderitas rosadas, bastante visibles en las movilizaciones contra el puerto de granadilla, por ejemplo) ahora está integrado, en gran medida, en Podemos o directamente beneficiándose de su tirón electoral, y una parte de Ben-Magec (que no ha llevado una postura firme de oposición al destrozo de Chira-Soria, por ejemplo) está directa o indirectamente vinculada con Nueva Canarias, el Sí Se puede y Podemos.

La política territorial canaria, centrada en la especulación y en la destrucción, no ha cambiado, sigue siendo la misma que tenían los gobiernos de Coalición Canaria (con el beneplácito del PP o del PSOE dependiendo de la coyuntura del momento), pero, ahora, la gran diferencia es que los especuladores cuentan con el aval de los que antes trataban de liderar y controlar parte de la movilización en defensa de nuestra tierra.

Ahora destrozar las Islas es “ecologismo”

El afamado “ecologista” Antonio Morales (presidente del Cabildo de Gran Canaria por Nueva Canarias), ha sido capaz, en nombre del ecologismo, de permitir el cierre de Veneguera, dejarla en manos de LOPESAN para que se acometan obras en dicho barranco; llevar a cabo una de las mayores matanzas de cabras guaniles; el total abandono de la limpieza de los montes; continuar con las políticas de su antecesor en el cargo (Bravo de Laguna), dejando cerradas las estaciones de bomberos de medianías; por no hablar del escándalo de la compra por parte del Cabildo de los terrenos de Amurga a la familia de su compañero de partido Román Rodríguez, para ahora, también en nombre del ecologismo, llevar a adelante uno de los mayores destrozos en las medianías de la isla de Gran Canaria: el proyecto Chira-Soria.

👉 “El verdadero ecologismo en Canarias es el que aboga por la preservación del territorio y la biodiversidad”👈 #salvarchirasoria

Publicada por El País Canario en Miércoles, 10 de febrero de 2021

De ecológico no tiene nada, su recurrente excusa es la generación de autoabastecimiento energético a la Isla, pero, en realidad, son tan nefastos que han conseguido que los avances energéticos y las energías renovables, algo como eso, signifique un deterioro ecológico para nuestra tierra. Es imposible algún tipo de soberanía que implique que estos proyectos, con gran impacto sobre el territorio, los terminen explotando empresas privadas. No genera soberanía absoluta llenar de molinos de viento nuestros sures para seguir teniendo la factura de la luz más alta del Estado y de la Unión Europea, estamos pagando caro el deterioro del paisaje y los beneficios se van al bolsillo del mejor postor, se trata de usar de manera errónea la concepción de soberanía energética, lo mismo que con el término ecologista, pero la cruda realidad es que ni están por defender nuestra tierra, ni están por la soberanía.

En el caso del Sí Se Puede, en Tenerife, sus conocidos líderes, también “ecologistas”,  el políticamente desaparecido Fernando Sabaté y el diputado del Parlamento de Canarias Francisco Déniz, pasaron en menos de una década de movilizarse en contra del puerto de Granadilla y el “anillo insular” a votar a favor del gas y a aplaudir con las orejas el destrozo del Barranco de Erjos, Santiago del Teide y una de las zonas más espectaculares de la Isla: Masca; y, por supuesto, a no rechistar en relación al macroproyecto Chira-Soria.

Esto lo sabe todo el mundo, no pretendo “descubrir la pólvora”, pero hago un intento por apelar a la memoria que parece mermada en este destrozado y desposeído país. Además, intento conectar algunas cosas que parece que no tienen relación alguna, aunque sí que la tienen. No sé si las grandes luchas ecologistas volverán algún día a tomar las calles de nuestras ciudades y pueblos, pero, sin duda, tengo la certeza de que la destrucción del territorio, si nadie lo remedia, será irreversible y condicionará de una forma determinante la vida en el Archipiélago.  

Aday Hernández

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