Ocupar nuestro sitio y mandar a mudar a los oportunistas

“¿De verdad no vamos a asumir que en este desmantelamiento dado en diferentes momentos políticos de nuestra historia reciente los independentistas tenemos una buena dosis de culpa?”  

¿Quién terminó recibiendo los votos que un día fueron de PCU y UPC? El PSOE de 1982. ¿Quién se llevó los votos que un día fueron independentistas o nacionalistas de izquierdas? El PODEMOS de 2013. ¿Quién se llevó los votos que un día pudieron haber sido de un Partido Nacionalista Canario soberanista moderado? La Coalición Canaria  y Nueva Canarias que, no siéndolo, se apropiaron de símbolos y sentimientos de canariedad que supieron moldear a sus intereses y apropiarse de un espacio político levantado desde el isloteñismo y el localismo. Pero todos estos espacios arrebatados por el dependentismo, ¿nos fueron arrancados porque el dependentismo fue más inteligente o porque el independentismo no supo, no quiso o no pudo estar a la altura? ¿De verdad no vamos a asumir que en este desmantelamiento dado en diferentes momentos políticos de nuestra historia reciente los independentistas tenemos una buena dosis de culpa?

¿Cuál hubiera sido el escenario hoy si hubiéramos ganado las batallas en el seno de UPC?¿Y si no hubiéramos perdido el PNC?¿Y si el sindicalismo nacionalista no se hubiera fragmentado y despiezado, no sería otra la realidad laboral en Canarias, hoy secuestrada por CCOO y UGT?

¿Cuántos diputados tendría hoy el independentismo canario si no nos hubiéramos dividido hasta la extenuación? ¿De verdad que habría un Podemos, una Nueva Canarias e incluso una Coalición Canaria tan perpetuada en el poder?

Si en Canarias no hubiera un sentimiento político marcado por el arraigo, CC o NC no hubieran usado la tricolor de siete estrellas. Si en Canarias no hubiera un sentimiento de desapego al poder e indignación hacia la clase política canaria vendida, Podemos no habría incorporado aquello de la “colonialidad” a su “toma del cielo por asalto”, hoy convertida en limbo.

Si no se hubiera producido el gran big-bang, la gran explosión dentro del independentismo y sus más de diez réplicas en las últimas décadas, hoy no estaríamos tan diezmados, desmovilizados, debilitados. Si no hubiéramos visto cómo a cada intento de unidad o reconstrucción, las mismas equivocaciones, cegueras y sorderas daban al traste con nuestros anhelos para alegría de todos los mentados (los españolistas de derecha a izquierdas), no estaríamos hoy delante del reto histórico en el que estamos.

Lo pasado, pasado es. El presente y el futuro es lo único que tenemos alguna oportunidad de modificar.

¿Y si recuperáramos los votos, la rebeldía y el espacio político que siempre merecimos tener? ¿Y si acabamos con la sangría sufrida y comenzamos a recuperar nuestro protagonismo político? ¿Y si le arrebatamos a CC, NC, IU y Podemos todo lo que indebidamente nos robaron?

Rompamos definitivamente con el pasado. Cambiemos el rumbo de nuestra historia. Acabemos con las inercias que nos han llevado hasta aquí. Ocupemos el lugar y la altura de miras que siempre debimos tener.

 

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