Para qué

¡Y exclamo que para qué! Para qué puede servir esta escondida y oscura manera de existir que yace en mí, esta incomprensible y poderosa manera que tiene mi Ser de ser.

¡Y qué descubrir en todo esto! ¡Qué temer, de qué huir! Te digo que no me mires, que no me observes, que no lo hagas porque me verás. Que esta no soy yo. Que todo es una temible confusión que me recorre la mirada.

¡Y cómo evitarlo! ¡Cómo ahogar lo esencial, cómo no! Te pido que no me hables, que no me des tus palabras, que no lo intentes porque me oirás. Que solo estoy soportándome en silencio, gritándome siempre desde dentro.

¡Y cómo alejarme! ¡Cómo arrancarme la piel, cuándo no! Te  suplico que no me toques, que no acaricies mi piel, que no lo desees porque entonces me sentirás. Que intento huir y no puedo, que todas las espinas se me clavan, que poco a poco me desangran.

¡Y para qué! ¡Para qué ser! ¡Para qué mi Ser!

 

 

 

 

Iballa Rodríguez Herrera 

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