Por qué hemos rodeado el Parlamento

Compañeras y compañeros: ¡gracias por estar aquí!

Acabamos de hacer un acto simbólico. Un acto pleno de valores positivos, de valores democráticos. Pues rodear el Parlamento, como hemos hecho hoy, no es negar que sea una institución política digna del respeto de la ciudadanía. Todo lo contrario, es afirmar públicamente que, para que ese respeto tenga fundamento, su actividad legislativa debe estar al servicio de los derechos y necesidades de las mayorías sociales de Canarias. Es apoyar a las compañeras y compañeros diputados que, aunque todavía son pocos, luchan por cambiar las cosas. Aunque a nadie se le esconde el profundo déficit de representación democrática que provoca la injusta, desproporcionada y caduca Ley Electoral de Canarias.

Con esta manifestación la Plataforma Canarias por un Desarrollo Sostenible quiere dejar bien claro que el Proyecto de Ley del Suelo, que el lunes empezará a debatirse en comisión parlamentaria, no cumple mínimamente el objetivo de servir al pueblo. En caso de ser aprobada, esta ley no estará al servicio de los derechos y necesidades de nuestra gente, sino del lucro y la avaricia de una parte reducidísima de la población: los caciques, especuladores y grandes empresarios del ladrillo y el cemento, a los que el Gobierno de Fernando Clavijo quiere vender nuestro más preciado patrimonio, la tierra en la que hemos nacido y en la que han vivido nuestros abuelos y nuestros padres.

Si no lo impedimos, esta tierra –nuestro suelo agrario, nuestras playas, nuestro valles y nuestras montañas– no será ya de nuestros hijos y nietos, sino de las grandes empresas de aquí y de fuera, que después de hacer negocio con ella, después de saquearla y destruirla, se irán a invertir sus beneficios a otros a lugares que les sean más rentables.

Ganar más y más dinero, incluso a costa de destruir el territorio que material y espiritualmente nos sustenta a todas y todos, es el único objetivo del capital y quienes lo detentan. Su voracidad no tiene límites. Para ellos, para el presidente de CEOE-Tenerife, José Carlos Francisco, y el presidente de la Confederación Canaria de Empresarios, Agustín Manrique de Lara, por nombrar a sus cabezas más visibles, acumular riqueza es su misión en la vida. Y la riqueza que ellos ganan es la que perdemos nosotros. Es la que les han facilitado con sus leyes los gobiernos de Coalición Canaria, PP y PSOE, que se han sucedido en los últimos treinta años.

La FITUR, la Feria Internacional de Turismo que acaba de celebrarse en Madrid, tenía como lema “Por un turismo sostenible”. Al evento han asistido, ufanos por su éxito del pasado año (más de 14 millones de visitantes), los principales empresarios turísticos que operan en Canarias. Los mismos que esperan con avidez la aprobación de la Ley del Suelo de Clavijo para llenar nuestro territorio de hoteles, campos de golf, superficies comerciales e instalaciones de ocio. Sin consideración incluso a los espacios protegidos, como se puede hacer ya en La Palma, La Gomera y El Hierro, gracias a la llamada “ley del turismo de las islas verdes”, que pronto dejarán de ser verdes para convertirse en grises a base de cemento, si no lo paramos con nuestras denuncias al Tribunal Constitucional y a las instancias europeas. Esa es la realidad: Cinismo sostenible, en vez de turismo sostenible. Los de arriba se enriquecen cada vez más y a los de abajo nos roban hasta nuestros paisajes ancestrales.

¿Dónde han ido a parar los miles de millones de euros del boom turístico del año pasado? La economía crece, pero sólo unos pocos se benefician de ello. Las cifras de pobreza y exclusión social siguen estancadas, una gran mayoría de familias no llega a fin de mes, el paro en Canarias a finales del año pasado seguía siendo del 25% de la población activa (7 décimas más que la media estatal) y la ligera mejoría respecto a 2015 es a base de trabajo basura, sin derechos laborales y con salarios bajísimos, las pensiones están congeladas desde hace tres años y ahora niegan incluso a los pensionistas el equivalente a la subida del coste de la vida, se siguen desmantelando servicios públicos esenciales en sanidad, educación, dependencia y otros, el 1% de la población acumula la misma riqueza que el 80% de la misma… Mientras los que nos desgobiernan sólo están pendientes de sus negocios, sus especulaciones y sus latrocinios.

Por todo eso hemos rodeado hoy el Parlamento y por todo eso seguiremos luchando hasta acabar con esta situación de infamia y de miseria.

¡SALUD Y HASTA LA PRÓXIMA!

Santa Cruz de Tenerife, a 28 de enero de 2017

*Fotografías de Francisco Ramos

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