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Se acabó el centralismo, ya estuvo bueno

Sin complejos, creyendo en nosotros mismos y avanzando con el soberanismo por bandera”

Un artículo de Daniel Falero, Secretaría de Comunicación y Redes Sociales de Liberación Canaria

Por la mañana, mientras me caliento el agüita guisada para el té, me pongo las noticias, de la televisión o medios digitales. Y estos días tenían solo noticias del crucero pa riba y pa bajo, mareando la perdiz. Y nadie mencionó lo que pasó el jueves en el Reino Unido. Nadie.

Y lo que pasó el jueves fue histórico.

Por primera vez en la historia, tres de las cuatro naciones del Reino Unido pasaron a estar gobernadas por partidos soberanistas. En Escocia, el SNP renovó su quinto mandato consecutivo. En Gales, Plaid Cymru ganó por primera vez en su historia, hundiendo al Partido Laborista —que llevaba 27 años gobernando— hasta el 11% de los votos. La ministra principal laborista perdió hasta su propio escaño y dimitió de inmediato. Y en Irlanda del Norte, el Sinn Féin lleva ya más de un año gobernando y empujando hacia la reunificación con la República de Irlanda.

Tres pueblos. Tres victorias. Un silencio mediático de manual.

El silencio que lo dice todo

No es casualidad que nadie lo contara. Cuando un pueblo demuestra que puede gobernarse solo, cuando lo hace bien y con propuestas reales, los medios del Estado prefieren que no te enteres. Porque si te enteras, empiezas a hacerte preguntas. Y las preguntas incomodan.

Nosotros llevamos décadas haciéndonos las mismas preguntas. ¿Por qué Madrid decide sobre nuestra costa, nuestros recursos? ¿Por qué con récords de turistas cada año seguimos teniendo tasas de pobreza de las más altas del Estado? ¿Por qué cuando elevamos la voz y discrepamos con el Estado, simplemente nos ignoran?

En 1986 lo vivimos en carne propia. El Archipiélago votó mayoritariamente en contra de entrar en la OTAN. El Estado español entró igual. Así de simple, así de claro.

Y por si quedaba alguna duda, en 2014 lo volvimos a vivir. El Parlamento canario votó en contra de las prospecciones petrolíferas de Repsol frente a nuestras costas. La ciudadanía se movilizó. Los cabildos protestaron. El Estado autorizó la perforación igualmente. Buscaron petróleo frente a Lanzarote y Fuerteventura sin que aquí nadie pudiera impedirlo. No es que el centralismo no nos escuche, es que no necesita escucharnos. Y ese es exactamente el problema que nosotros vamos a cambiar.

Ganaron porque pidieron poder, no dinero

Hay algo que conviene entender bien de lo que pasó en el Reino Unido. Los que ganaron no son partidos de banderas y romanticismo. Son partidos que conectaron la soberanía con lo que le duele a la gente en su vida cotidiana: la vivienda, la sanidad, el trabajo digno, el futuro de sus hijos.

No ganaron porque griten más. Ganaron porque proponen más. Porque cada vez que alguien les preguntó «¿y qué hacemos con el alquiler?», tuvieron respuesta. Cada vez que alguien preguntó «¿y qué pasa con la sanidad?», tuvieron respuesta. La soberanía no como bandera vacía, sino como herramienta concreta para mejorar la vida de su gente.

Y sobre todo, no pidieron dinero. Pidieron poder. Esa es la diferencia que lo cambia todo.

El nacionalismo canario de siempre tomó otro camino. Décadas pidiendo limosnas: el REF, los convenios de carreteras, los fondos negociados en despachos de Madrid sin preguntar aquí a nadie. No es que sea malo pedir recursos, es que pedir dinero no es lo mismo que pedir poder. CC pidió más fondos. Nosotros pedimos cuotas de soberanía. La diferencia es enorme: una te hace depender eternamente del que te da, y la otra te permite decidir.

Cambiar nuestro estatus de Región Ultraperiférica de la UE a País y Territorio de Ultramar —lo que se conoce como PTU— no es un tecnicismo de burócratas. Es elegir ser sujeto en lugar de objeto. Es negociar directamente con Europa desde nuestra realidad, sin la intermediación de Madrid. Es tener voz propia sobre nuestra fiscalidad, sobre nuestro suelo, sobre quién construye y dónde y para quién. Es dignidad. Y es supervivencia económica.

Sin complejos, que ya estuvo bueno

Durante mucho tiempo asumimos, sin darnos cuenta, el mapa que dibujaron otros. El mapa que nos llama «periféricos», que nos trata como problema a gestionar y no como pueblo con derecho a decidir. Ese mapa no es el nuestro.

Nosotros somos el centro de nuestra propia historia. El Archipiélago es el corazón de nuestra política, de nuestra economía, de nuestra cultura. No somos la periferia de nada. Somos el punto desde el que miramos el mundo y tomamos decisiones. O lo seremos.

El complejo de inferioridad política que hemos arrastrado durante décadas —eso de «somos pocos», «no estamos preparados», «no somos nada sin ellos»— es exactamente lo que el centralismo necesita que sigamos creyendo. Porque mientras lo creemos, no actuamos. Y mientras no actuamos, el statu quo se perpetúa.

Escocia, Gales e Irlanda del Norte no esperaron a estar «preparados». Construyeron el proyecto mientras creían en él. Normalizaron la soberanía haciéndola real, paso a paso, sin pedir permiso para soñar en grande. Eso mismo es lo que nosotros estamos haciendo, y lo estamos haciendo YA.

El momento es nuestro

El votante canario que simpatiza con el soberanismo lleva años escuchando lo mal que estamos. Ya lo sabe, ¡como que lo vive todos los días! Lo que necesita ahora es saber que hay camino. Que hay propuestas reales: un modelo turístico que no nos necesite precarios, una fiscalidad propia que no dependa de lo que negocie Madrid, un estatus en Europa —el PTU— que nos permita sentarnos en la mesa como sujetos y no como región que espera el turno. Eso es lo que estamos construyendo. Sin promesas vacías.

Lo que pasó en el norte de Europa el jueves 8 de mayo no es una simple noticia de lejos, es un alisio de cambio que llega y es posible.

Y ya me termino el té, a ver si me relaja y me quita la indignación, para ponerme el mono de trabajo por nuestra tierra.

Daniel Falero

Secretaría de Comunicación y Redes Sociales de Liberación Canaria



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