El Teide, ante el reto de compatibilizar cinco millones de visitantes con su conservación
Los representantes del CSIC en la Red de Parques Nacionales identifican retos comunes y apuestan por reforzar la coordinación científica
La III Reunión bienal del Comité de Parques Nacionales del CSIC señala el cambio climático, la presión turística y la escasez de agua como las principales amenazas
El CSIC asesora científicamente en 15 de los 16 parques nacionales del Estado
El cambio climático, la presión turística, la sobreexplotación de los recursos hídricos, la transformación de los usos del suelo y la pérdida de biodiversidad figuran entre los principales desafíos que afrontan los parques nacionales del Estado español. Estas fueron algunas de las principales conclusiones de la III Reunión del Comité de Parques Nacionales del CSIC, celebrada el pasado 16 de junio en Madrid, por los representantes científicos de la entidad en los Patronatos y órganos de participación de la Red de Parques Nacionales.
Este encuentro bienal del CSIC, que está presente en 15 de los 16 parques nacionales del Estado, permitió compartir experiencias sobre la situación de distintos espacios protegidos, analizar problemas comunes y reforzar la coordinación del asesoramiento científico que la institución presta a la gestión de estos enclaves de alto valor ecológico.
Uno de los aspectos que suscitó mayor preocupación fue la creciente presión humana en algunos parques. En el caso del Teide, que recibe cerca de cinco millones de visitantes al año, lo que representa aproximadamente un tercio del total de la Red de Parques Nacionales, esta elevada afluencia supone un importante reto para compatibilizar su uso público con la conservación. Una situación similar se observa en el P.N. de la Sierra de Guadarrama, que registra unos 2,4 millones de visitantes anuales.
Los participantes también analizaron los efectos del cambio climático en diversos ecosistemas. En el P.N. de Ordesa y Monte Perdido ya se observan alteraciones en las dinámicas ecológicas de las zonas de alta montaña, mientras que en el Teide se ha perdido aproximadamente una cuarta parte del retamar de la cumbre. Por su parte, en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, el aumento de la temperatura superficial del agua se ha asociado con la ausencia de reclutamiento juvenil de especies de interés ecológico y pesquero, como el mejillón, el percebe y la lapa. En este parque gallego también preocupa el dramático descenso de varias especies emblemáticas. Las poblaciones de gaviota patiamarilla han pasado de unas 30.000 a 4.900 parejas reproductoras debido a episodios de síndrome botulínico y a la escasez de alimento, mientras que la población de cormorán moñudo se ha reducido aproximadamente a la mitad durante la última década.
La disponibilidad de agua continúa siendo otro de los grandes retos para la conservación. Los asesores del CSIC señalaron la situación de los parques de las Tablas de Daimiel y Doñana, donde la sobreexplotación de los recursos hídricos compromete el estado ecológico de estos humedales. En el entorno de Doñana también se puso de manifiesto el impacto que determinadas actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico tienen sobre la gestión y vigilancia del espacio protegido.
Otro de los temas analizados fue la transformación de los usos del suelo. Así, en el caso de Sierra Nevada, se expusieron los efectos asociados a la agricultura intensiva en los valles de la Alpujarra y al sobrepastoreo de ganado vacuno en los humedales de alta montaña, especialmente sensibles. En Picos de Europa, la gestión de la actividad ganadera y la elevada afluencia turística son factores relevantes para la conservación del parque.
En Monfragüe, por su parte, las prioridades pasan por la prevención de incendios forestales, cuyo riesgo ha aumentado por la acumulación de biomasa vegetal, y por el control de las poblaciones de ciervos y jabalíes que dificultan la regeneración natural de los encinares.
Además del intercambio de información sobre la situación de cada parque, los participantes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia metodologías de seguimiento más homogéneas, facilitar el intercambio de datos científicos y fortalecer la colaboración entre los distintos órganos de participación de la Red. Asimismo, subrayaron la importancia de consolidar programas de seguimiento ecológico a largo plazo que permitan evaluar la evolución de los ecosistemas y anticipar los efectos de las presiones ambientales.
Durante el encuentro también se revisó el desarrollo de investigaciones relacionadas con la biodiversidad, la restauración ecológica, la dinámica de los ecosistemas de montaña, la conservación marina, los recursos hídricos, los incendios forestales y la adaptación al cambio climático, cuyos resultados constituyen una herramienta fundamental para orientar la gestión de los parques nacionales.
Finalmente, los representantes del CSIC reafirmaron su compromiso de seguir aportando asesoramiento científico independiente y basado en las mejores evidencias disponibles para contribuir a la conservación del patrimonio natural del Estado y al fortalecimiento de la Red de Parques Nacionales.
Foto de cabecera: archivo de El País Canario.


