Aquí estoy

Aquí estoy. Entre el cielo y la tierra. Entre el monte verde y el mar azul. Aquí estoy asustada, perdida. Llamo por ti, por ustedes. Estoy ciega, sedienta y envuelta por la bruma de mis emociones.

Aquí estoy. Entre las cuatro paredes blancas. Tu luz que entra por la pequeña ventana. Aquí estoy emocionada, escuchando tus susurros. Tus versos llegados del más allá acariciando el alma.

Aquí estoy. Entre pensamientos contradictorios y el llanto de la niña que todavía vive cerca. Aquí estoy invocándote, para sentirte y dejarme llevar.

Aquí estoy. Sintiéndote. Entre tus alas de paloma me llevas a casa. A esta altura se disfruta mejor del aire fresco. Nuevamente gozo de estar aquí. Me convierto en laurisilva. En árbol envuelto con la trapera verde y húmeda que abrigó también a mi abuela. No somos dos. No somos ellos, nosotros y ustedes.

Aquí estoy. Y soy contigo en este refugio exuberante. Y saltamos de rama en rama llegando al palmeral del valle de Taguluche. Aquí estoy contigo escondida como un lagarto gigante cantando penas. Aquí estoy en estos acantilados, descansado como la lisa dorada, adorando al sol. Aquí estoy buscando refugio como lo hace el pracan entre los balos, los cardones y las tabaibas.

Aquí estoy. Entre el cielo y la tierra. Entre el monte verde y el mar azul. Aquí estoy llena de alegría. Llamo por ti, por ustedes. Soy fértil y doy vida al recuerdo tocando el tambor.

Aquí estoy. Una vez más, soñando contigo.

 
 
 

Banessa Bethencourt Mesa

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