Asesinato en el Comité Federal

NO TENÍA OPCIONES… Sabía, perfectamente, que conspiraban contra él, que los puñales volaban como dardos de fuego, teledirigidos por señores (y alguna señora) muy siniestros, pertenecientes a una impúdica casta de vividores, trepas y traidores de la peor calaña. Se intentó resistir por ambición  personal, principalmente… Una vez consumado el homicidio “Míster X” recibió una breve llamada de confirmación, mientras apuraba un excelente Habano en su flamante yate. 

 

Daniel Olivera 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×