Canarias, un territorio fragmentado con el peor servicio sanitario público del Estado y la sociedad más enferma

 

Este año 2021, donde el Día Mundial de la Salud conmemora cada siete de abril el nacimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el lema es “Construir un mundo más justo y saludable”. Intersindical Canaria, que trabaja cada día por la transformación social, no olvida además rendir homenaje al personal que trabaja en el ámbito sanitario, porque el tema de actualidad obliga a hacer mención a la pandemia del coronavirus, así como a los familiares de las víctimas.

En pro de un mundo más justo y saludable, seguimos manifestando que no toca la vuelta a la normalidad, sino un replanteamiento global del modelo, tanto desde el punto de vista de la atención sanitaria, ambiental, así como socioeconómico: el modelo de continuo crecimiento de consumo a costa de la destrucción del medioambiente y de someter a situaciones de pobreza extrema y explotación a la mayor parte de la población mundial para garantizar el desmesurado estilo de vida de unos pocos, no es muy consecuente con la necesaria obligatoriedad de garantizar cobertura universal de salud y sanidad pública para todos y en todas partes, como derecho humano.

Sumado a una situación de desigualdad y pobreza, la pandemia de covid-19 en el mundo presenta diferentes escenarios con un denominador común: manejarse en el grave riesgo que el número de contagiados supere la capacidad de carga de los servicios de salud, lo que incrementa la mortalidad al no disponer de recursos humanos ni técnicos suficientes, resultado de las sucesivas oleadas de recortes. Por otro lado, el retraso absolutamente injustificado en la administración de vacunas, manteniéndose el distanciamiento, las medidas de higiene y el uso de la mascarilla como obligados sistemas actuales para controlar la pandemia. Esto nos lleva a la esfera económica. En un escenario de modelo económico capitalista, sufren más y tienen restringido el acceso a los servicios sanitarios, los sectores más desfavorecidos en cada una de las naciones.

Intersindical Canaria aboga por la liberalización de las patentes de la vacunación para que, cada ciudadano tenga acceso a la misma y por un incremento vertiginoso del ritmo de administración a nivel global, que es lo único que permitirá reducir la agonía.

Canarias, en materia de salud, está limitada por años de pésima gestión de los recursos públicos y el permanente intento de desmantelamiento a favor del negocio privado de la sanidad, por parte de cada gobierno canario. Hay que sumar, además, las embestidas de recortes presupuestarios que, a partir del año 2010, se tradujeron en una sangría de recursos humanos y materiales auspiciada por la supuesta crisis económica. El resultado es que Canarias continúa teniendo la población más enferma del conjunto del estado español, principalmente de aquellas patologías consideradas prevenibles con adecuadas políticas de educación sanitaria y que guardan relación con el alto porcentaje (más de un 40% de ciudadanos en riesgo de exclusión social) de pobreza y desigualdad. Es precisamente la falta de recursos suficientes lo que condiciona los hábitos alimenticios a los que se puede acceder, producto todo ello de una situación de bajos salarios, bajas pensiones y altísimos niveles de precariedad laboral y desempleo con la cesta de la compra de alimentos saludables más costosa del actual marco europeo. Todo ello gracias a un modelo de desarrollo basado en el monocultivo turístico, ahora en quiebra técnica con todas sus derivaciones, acompañado del desmantelamiento del sector primario y cualquier otro tipo de tejido productivo, como podría ser sustituir el consumo de combustibles fósiles por el uso de renovables.

Los últimos datos sobre el coronavirus en Canarias, indican el preocupante mantenimiento de un elevado número de casos. La ocupación de las camas de UVI supera con creces los índices de seguridad y el ritmo de vacunaciones cubre un índice de población de los más bajos del conjunto del estado español. Aun así, se siguen manteniendo en la misma balanza el valor de la vida y el de la economía, permitiendo la entrada de turistas y limitando las restricciones. Hay que destacar que, con las herramientas de la vacuna y el conocimiento que se tiene en la actualidad de las medidas de protección, podemos decir, que se están produciendo muertes evitables.  

Desde Intersindical Canaria, añadimos que, un pilar fundamental es la existencia de unos servicios públicos, especialmente de salud, equilibradores, accesibles, bien financiados y dotados de recursos humanos y materiales. No podemos olvidar la segunda ola silenciosa que incluye a los ciudadanos cuyas patologías se han ido complicando por el retraso en la atención. Se hace estrictamente necesario para atender a la salud en sus vertientes biológicas, psicológicas y sociales, además de la mejora de las condiciones socioeconómicas, potenciar todos los niveles de atención, desde la Primaria hasta la rehabilitación y la atención a la dependencia. Además de ello, repensar el modelo económico, recuperar el tejido productivo y el sector primario.

Intersindical Canaria




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