Carta abierta a Jaime Bethencourt Rodríguez miembro del secretariado Nacional de Intersindical Canaria

Estimado compañero:

En tu último artículo en el periódico El País Canario que lleva como título “Canarias y la inevitable declaración de estado de emergencia climática”, hay -como ya te comenté al pie del mismo- dos puntos en los que no estoy convencido del todo. Del primero (origen del calentamiento global) ya te lo expuse escuetamente, pero del segundo (decrecimiento) he preferido comentártelo aparte por el factor espacio.

En primer lugar es un acierto que hayas sacado el tema a relucir ya que se hace necesario el debate entre nuestra gente de los pasos a seguir y creo que en el debate afloran mejor las ideas.

Si yo, (Fructuoso Rodríguez) hablara de la necesidad de aplicar una política de decrecimiento como la gran solución a la problemática actual no tendría ninguna importancia, sería una opinión de un individuo sin responsabilidad alguna, pero cuando lo hace un responsable de una organización como lo es el sindicato que representas eso ¡sí!, eso sí tiene repercusiones.

No cabe duda de que estamos viviendo una época interesantísima,  una época de transformación social y que el futuro que se nos presenta no tiene nada que ver con lo vivido hasta hoy, pero hay que tener mucho cuidado con el camino que se elige pues hay caminos con trampas que nos pueden llevar al precipicio.

Tú estás defendiendo el modelo del decrecimiento pero ¿qué significa decrecer? probablemente eso es algo que tendrás que explicar para que las personas como yo podamos entenderlo mejor pues convencido estoy que como líder sindical que eres tendrás otra visión de la idea, diferente, a la que tengo yo.

Para mí una política del decrecimiento significa hambre, desarraigo, salarios de miseria, destrucción de empleo, privatización de los servicios públicos como sanidad, transportes, educación. Reducción de presupuesto en sanidad, investigación científica etc. etc. y aumento de la inversión en estructura militar y policial.

¿Es esto lo que tú estás defendiendo? convencido estoy que no es así, por lo que me gustaría que aclararas que entiendes tu por “decrecer”.

Tal como lo entiendo yo defender la política del decrecimiento es nadar a favor de la corriente, es nadar en esas aguas que han puesto a circular los más feroces depredadores de la élite, personajes como el príncipe Felipe de Inglaterra

El crecimiento demográfico probablemente sea la amenaza de largo plazo más grave para la supervivencia… En caso de que reencarnara, me gustaría regresar como un virus mortal para poder contribuir algo a solucionar la sobrepoblación”.

O entidades financieras como La City de Londres o el Club de Roma entidades todas que abocan por la desindustrialización del planeta (empezando por Europa como así lo ha reflejado la nueva presidente de la Comisión Europea Von der Leyen).

¿Qué significa la desindustrialización del planeta? pues lo que estamos viviendo en la actualidad: desempleo masivo, salarios de miseria, hospitales descapitalizados, abandono del sector de investigación científica etc. ¿Es eso lo que queremos?

¿Hay otra solución?

Ya lo dijo Stephen Howking poco antes de morir: “la humanidad conquista el espacio en los próximos 100 años o desaparecerá de la faz de la tierra”.

En Estados Unidos se encuentra un equipo de científicos, economistas, intelectuales, que amparados bajo las ideas del recientemente fallecido Lindon Larouche, defienden todo lo contrario a lo que defienden el Club de Roma y la gran élite financiera de la City de Londres, esa idea consiste en llevar desarrollo a esas partes del planeta que en la actualidad son desérticas como el desierto de Arizona, el Sahara, y todo el norte de África, así como la defensa de la Nueva Ruta de la Seda proyectos que se recogen en numerosos artículos que publican y que yo recojo una pequeña muestra a continuación:

Un mundo de Estados nacionales soberanos que cooperan en torno a las metas comunes de la humanidad. Donde la abundante energía de fusión facilitará la construcción de grandes obras de infraestructura como NAWAPA, PLHINO, PLHIGON, el túnel por el Estrecho de Bering, y el Puente Terrestre Mundial atravesando el Tapón de Darién. Donde se extirpa el cáncer financiero de la City de Londres y de Wall Street con una nueva Ley Glass-Steagall que prohíbe la especulación financiera, como hizo la ley de 1933 de Franklin Roosevelt, y se remplaza con un sistema de crédito hamiltoniano para desatar una recuperación económica mundial, centrada en la Cuenca del Pacífico. Y donde la física de alta densidad energética en base a las reacciones termonucleares abrirá una nueva era de la humanidad, de nuevos procesos industriales, de la antorcha de fusión, y de la exploración y eventual colonización de nuestro sistema solar, y más allá. Un mundo donde se premia la creatividad científica y cultural clásica, por ser la fuente de todo valor físico-económico, y donde la vida de todos y de cada individuo se defiende y fomenta para que utilice esas facultades creativas únicas de nuestra especie, para bien de la humanidad”.

Resumiendo el contenido de mi exposición, el mundo pasa por una de estas dos facetas:

a) Decrecimiento. Lo que supone más miseria.

b) Avance científico donde a la vez que se lleva vida a esas partes del planeta que están desérticas se conquista el espacio y el hombre salta a la inmensidad del universo.

Cabe la posibilidad que lo que la élite quiere es que con su poder financiero ellos evolucionen hacia el universo y dejar famélicos y depauperados al resto. ¿Será así?

Fructuoso Rodríguez Morales




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