Cuatro textos de Belén María para no olvidar (1980-2020): “Son estos unos años lindos, jóvenes y llenos de vida”

El 25 de julio de 1980, cinco días después de cumplir los 16 años, Belén María Sánchez Ojeda murió atropellada mientras participaba junto a su familia en una manifestación convocada por los estibadores en el Puerto de la Luz (Las Palmas de Gran Canaria). No se trató de un hecho fortuito. La muerte de Belén María se produjo en un contexto de lucha y de represión contra los trabajadores y sus familias.

Cuarenta años después -en la Canarias del 2020- sigue siendo imposible cerrar las heridas de una época y de un tiempo que se abalanza sobre una sociedad de memoria fracturada. No puede haber libertad posible sin justicia y reparación. Por tanto, la consigna de este tiempo debe seguir siendo la misma: “nunca olvidar”.  

Compartimos cuatro textos de la propia Belén María para recordar y no olvidar nunca esa ilusión juvenil por abrazar la vida; para no olvidar que persistimos rotos por el dolor de aquel 25 de julio de 1980: “Por mucho que quieran atarme seré libre. Porque, aunque encadenen mis manos, mi mente es libre para lo que quiera sentir, es impenetrable para las cadenas”.

Los textos de Belén María Sánchez Ojeda han sido extraídos del libro Belén María, verano del 80 de Juan Antonio Delgado Santana (La Marea, 2000)

Soy adolescente. Y creo que la adolescencia es la parte más bella de la vida. Pues en ella amas, ríes, gozas, eres incluso alocada. Todo lo ves con buenos ojos. Eres optimista.

Al contrario que los mayores, pesimistas. Todo lo que tú miras y sientes inocentemente ellos lo miran con picardía y maldad.

Es la edad en que abres tu corazón, una edad llena de sueños y colmada de ilusiones.

¡Oh, señor, cuánto siento que pasen estos bonitos años! Pues realmente los echaré de menos. A la forma de hacer las cosas, a los amigos. Todo tan infantil y a la vez de adulto. Todas las vivencias.

Es una etapa, aunque no lo creas, en la que tienes vivencias a diario. Un tiempo bonito para unos años jóvenes y locos.

¿Nunca te has detenido a pensar en el futuro?

Yo, muchas veces. Miles, diría yo.

Me he imaginado en millones de situaciones y no he sacado nada en claro ¿Qué me ocurrirá   en el futuro? Una pregunta interesante y a la vez sin sentido.

Porque mientras tenga vida, siempre habrá un futuro. Y esa incógnita siempre quedará en el aire. Buscando respuestas que no encontrará.

Pero lo importante es vivir el presente, exprimir cada minuto. Procurando que todo sea lo más bonito y agradable posible.

Así seré feliz yo y haré felices a los demás. Pues el tiempo se nos escapa de las manos.

Y los recuerdos, si son dulces, se guardan siempre con cariño. Pero, si son tristes, los guardas con desprecio, pensando lo lindo que podría haber sido.

Se me va el tiempo de las manos, rápidamente, sin darme absoluta cuenta. Y me da miedo, pena. Pues la vida es tan bella y a la vez malvada.

Son estos unos años lindos, jóvenes y llenos de vida. Se despiertan en mí miles de sentimientos y deseos de vivir. Voy a cumplir 16 años, y me parece incierto. Pero es real. Me siento joven y me gustaría sentirme siempre así. Llena de ansias, pasiones, ganas de amar; compartirme con los demás y hacer trizas el odio.

Pero la vida pasa de improviso. Y yo quiero vivir. Vivir al máximo mi vida. Cada minuto, cada instante. Y marcar páginas en mi corazón, porque mi vida es mía, sólo mía y nadie puede vivirla por mí.

Hay miles de cosas

Que me pueden prohibir

Y miles que me pueden reprochar.

Pueden atraparme y atarme con cadenas.

Pueden acusarme y condenarme.

Pero no saben que hay cosas en las que las cadenas no actúan, las llaves no cierran.

Sí, hay miles de cosas en las que nada ni nadie me va a poner cadenas. No pueden, es imposible.

Mis pensamientos, el Amor, mis sentimientos. Yo puedo pensar lo que quiera y en quien quiera, que por mucho que quieran no pueden percatar lo que pienso, siento y vivo. Nadie puede amar, sentir o pensar por mí, pues lo mío sólo es mío y mi vida es mía.

Por mucho que quieran atarme seré libre. Porque, aunque encadenen mis manos, mi mente es libre para lo que quiera sentir, es impenetrable para las cadenas.




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