Dignidad

Los blancos descalifican que los negros queramos ser libres; fortalecen y pagan mejor a los negros que dicen que no sufren esclavitud. La burguesía afirma con descaro que siempre hubo pobres y siempre los habrá. El sistema capitalista anima y continuamente expone posibilidades de alcanzar el enriquecimiento. Quizás no tanto por el fruto del trabajo como por sorteo.

Las invasiones históricas se clasificaron como conquistas supremacistas que expandieron la cultura del más fuerte, humillando la de los colonizados. Pero ahora es intolerable utilizar armas o acciones como aquellas para que los mismos territorios recobren su libertad; porque el neocolonialismo sigue siendo el hijo primogénito del capitalismo y el poder del dinero impera en la sociedad de la información manipulada. Hoy, nuestra mejor arma es la participación democrática.

En definitiva, en la sociedad española (por ejemplo), todo mal legalizado esta normalizado; y si alguna fuerza humana está en contra deja de ser ley natural para denominarse acción ilegal. La ética y los valores se han rendido a un sistema económico embrutecido, que justifica todo lo que infla los mercados y solo vela por esosentes inhumanos en manos una minoría que ya son antigua estirpe; pero, que no nos lleven a engaño, no son eternos ni sempiternos.

¿Qué podemos hacer? Para mejorar el presente no es suficiente mostrar desacuerdo en casa. Hay que pasar a la acción para no ser cómplice. Una gota y otra y otra… forman un chubasco; un grano, más otro y otro… forman una duna. La mínima acción te convierte en parte de una sociedad en movimiento: pero sin gotas no hay chubasco y sin granos no hay arena, por eso es imprescindible el mínimo de compromiso para que el futuro no huela a la podredumbre de lo peor de ayer y hoy.

Abre los ojos. Enfila el horizonte. Admite, sin dudar, que juntos formamos una esperanza de futuro y siéntete parte. Canarias dejará de ser un volcán inerte, un grupo de despistados representados por sinvergüenzas liberales adinerados. Es hora de tomar consciencia, de ganar la dignidad robada, de abalanzarnos en sólida unidad y hacer una nación libre de la colonia dormida que ya no hay arrorró que frene o, con amenazas, nadie reprima.

Si la unidad hace la fuerza, llegó el momento. Por eso, para las próximas elecciones -contra toda estadística oficial- yo, apuesto por la dignidad canaria y la unidad independentista.

Pedro M. González Cánovas

Miembro de Alternativa Nacionalista Canaria – ANC




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