La Bandera Nacional Canaria y la opresión colonial  

La bandera de las siete estrellas es la bandera del pueblo canario. Digan lo que digan los agentes del coloniaje español, la bandera que terminó de nacer el 22 de octubre de 1964 -fruto de una larga historia, que se remonta a la bandera que se izó en el Ateneo de La Laguna a principios del siglo XX- es la única bandera que representa en su conjunto al pueblo canario. Es la bandera de nuestras luchas políticas y sociales; la bandera de nuestras fiestas y nuestro deporte. En suma, la bandera de nuestros mayores anhelos como pueblo, y la usamos sin rubor a la hora de proyectar nuestra universalidad desde la singularidad de sentirnos canarios y canarias en un mundo diverso; un mundo del que queremos formar parte sin la mediación del colonialismo español.

El pueblo canario no desconoce sus cadenas. Aunque se ha repetido lo contrario una y mil veces, los canarios y canarias son conscientes de la opresión colonial y el constante sojuzgamiento metropolitano. Precisamente,  esa conciencia de pueblo vivo es la que provoca la represión política: la prohibición y persecución político-judicial de los símbolos que representan esa nacionalidad que ansía un futuro de progreso y dignidad.

España nos reprime políticamente y nos mantiene en la miseria más absoluta. La estrategia de pactos coloniales y la promoción de un pseudonacionalismo de baja intensidad (el que representan los españolistas de Coalición Canaria) ha tenido y tiene como principal objetivo garantizar el sometimiento, impidiendo el empoderamiento de una población desesperada que se encuentra acosada por una situación de miseria endémica. Por esa razón, 14 millones de turistas -record histórico- equivalen en Canarias a más paro, hambre y miseria. Las colas del hambre se pueden ver cada día en nuestros barrios. La crisis sanitaria, el abandono escolar y la precariedad laboral suman también en ese despropósito colonial.

La bandera de las siete estrellas verdes ha sido consensuada en la calle por el pueblo; y, pese a que ha sido asumida por partidos y organizaciones de todo tipo, pese a que desde Coalición Canaria han intentado apropiársela, cuando es enarbolada -en el contexto social que sea- sigue representando la insumisión y la rebeldía de todo un pueblo.

Por todo esto, por lo que realmente representa la lucha por dignificar la bandera de las siete estrellas, nos sentimos profundamente orgullosos de los canarios y canarias que el 22 de octubre marcharon por las calles de La Laguna, la vieja ciudad de Aguere, símbolo de la conquista y  el poder colonial español en las Islas. Por eso, la Laguna, la mal llamada “ciudad de los adelantados”, simboliza hoy, también, un nuevo despertar de la conciencia nacional del pueblo canario. Cincuenta y dos años después de aquel 22 de octubre de 1964, sumamos -como pueblo- un episodio más de rebeldía y de desobediencia contra el colonialismo español.

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