La diversidad de la belleza y el estereotipo occidental

Una belleza minoritaria que impera en las demás. Sí, efectivamente, estamos hablando de la belleza denominada “occidental”. La manera en que ésta destruye todo “rasgo” o “rastro” de lo políticamente incorrecto es altamente preocupante y racista.

En la actualidad, muchas mujeres que no cumplen el canon de “muñeca de porcelana”, ya sea en Occidente o en otras lugares del mundo, se someten a diferentes técnicas que hacen desaparecer la identidad de la vergüenza, de lo no bello, de lo “no bonito” para los ojos de una sociedad racista, machista, que juzga y te señala por no cumplir un determinado estereotipo.

Constantemente nos dicen cómo tenemos que vestir, comportarnos, maquillarnos, invisibilizarnos, etc.

Este tema también lo podemos conectar con la cuestión gordofóbica. Una chica gorda tiene más aceptación de los demás cuando tiene una “cara bonita”, es decir, una cara que cumple un patrón. En definitiva, en este caso, eres la media muñeca de porcelana. Al igual que una mujer indígena que tiene el pelo liso, pero sigue siendo indígena. ¡Y lo bonito y necesario que es abrir los ojos y admirar todas las bellezas, todas las pieles y todos los rasgos de cualquier ser humano que pertenezca a este mundo!

A continuación, procedemos a hablar de varios métodos de emblanquecimiento para convertirte en una muñeca de porcelana:

– Teñirte el pelo. En mil y una ocasiones he escuchado lo de que teñirse de negro el pelo embrutece los rasgos, ¿qué problema hay en eso?, ¿por qué no podemos ser ni parecer brutas?, o lo de: ¡A las morenas no les queda bien el pelo rubio! Debemos ceñirnos según nuestro tono de piel a lo que aspiramos a ser. Ciudadanas de primera o de segunda en la pasarela de la belleza occidental.

– Plancharse el pelo. ¿Cuántas horas hemos dedicado a plancharnos el pelo por considerar que tenerlo al natural es ir como una loca?

– Bases de maquillaje. Muchas mujeres utilizan bases de maquillajes más claras que las de su propia piel, ya sea por motivos de tribu urbana u otros, todos con un alto contenido racista en el fondo. Incluso, muchas de ellas acaban utilizando químicos que destrozan la piel.

– Lentillas: el uso de las lentillas porque tener los ojos claros es lo bonito, los marrones son sosos, feos y aburridos.

Conclusión: Mujeres del mundo, no sigamos un patrón, admiremos nuestra belleza (lo dice una mujer de madre canaria y padre árabe) y la cual no puede estar más orgullosa de sus raíces, pero que también se ve sometida y expuesta a las críticas de esta sociedad que busca la mentira, una mentira constante que nos somete a nosotras, las mujeres, en particular.

 

Yasmín Bouzaoui Acosta

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