Nos hemos metido en un polvorín y la única alternativa es la autoprotección

Me ocurrió que me perdí, bajaba del Teide por La Orotava y quise coger una pista permitida (era finales de enero) para ver la zona de entresacas que había visto en prensa pero me perdí, no conocía eso y no supe salir. En eso que me encuentro a dos señores en un pequeño furgón, el antiguo Panda, cortando unos escobones para los animales (en la imagen se ve lo que metieron en el cochito) y amablemente me dijeron que ya salían y que les siguiera.

Así fue, me puse detrás de ellos con mi Land Rover de entonces (que ya no quiero ni coche) y de repente apareció un todoterreno, en aquella época de lujo porque de eso debe hacer como diez años o más pero nunca lo he publicado por no perjudicar a nadie, y medio nos atravesó el vehículo estilo película.

Cuando vi la movida no sabía de qué iba la cosa (finales de enero sin problemas de incendios ni nada…) pero de repente se bajó con cara de no muy buenas pulgas un agente de Medio Ambiente bien pertrechado pidiendo los papeles, los permisos para cortar esos escobones a mis rescatadores. Vamos, les preguntó un poquito de mala leche que si los tenían y aquellos les dijeron que sí, a lo que el personaje les respondió que cómo era posible eso si los ayuntamientos todavía no los estaban tramitando, que por lo visto eso se hace por año y con los retrasos burocráticos según él todavía no los estaban dando.

Yo allí, parado detrás, oyendo aquello que me parecía surrealista. Si por cuestiones burocráticas los permisos de aquel año todavía no se estaban tramitando (finales de enero) qué hacía aquel funcionario público pidiéndolos de aquella manera como para trancarlos en la infracción sin tener en cuenta que no era culpa de ellos y que, además, los animales comen todo el año. No entendía nada, pero fíjense por donde que el conductor se fue a la guantera o no sé a dónde y sacó los papeles, le habían dado el permiso lo que dejó al agente traspuesto y con tres palmos de narices. Alegrarse no se alegró, a eso pónganle el cuño.

Y yo, en mi ignorancia, estaba tan tranquilo que hasta disimuladamente había tirado un par de fotos cuando de repente el personaje camina hacia mí con paso marcial sin retirar el todoterreno para que mis amigos rescatadores pudieran seguir ¡gracias a eso! para interrogarme de por dónde venía yo y por qué pista. Me quedé de piedra, yo lamentándome de que fueran a por la gente del campo de esa manera y resulta que para mí también tenía y aquello me podía salir por un pico.

Claro, yo no tenía ni idea de nada más que venía del Teide y me medio perdí, pero antes de que intentara empezar a dar unas explicaciones que inmediatamente me hubieran delatado, obviamente debí  tomar algún desvío no permitido, el señor del Panda abrió la puerta y, sobre la marcha, se inventó una historia para salvarme el pellejo porque él conoce las rutas permitidas que no sé ahora pero en aquellos tiempos la normativa era reciente y ni bien señalizado estaba eso. Pero así escapé, el amable amigo le contó una historia de que si venía de allí y bajé por no sé dónde y di la vuelta por el otro lado y aquél no es que se quedara muy convencido, cara de eso no puso, pero se la envainó entiendo porque no le quedaba otra.

Y de ese simple acontecimiento, yo que hasta los 20 años cortaba monte a mata rasa en La Palma con mi familia que a los cinco años se podía volver a cortar porque aquello era un espectáculo de vida grandioso, me hice muchas reflexiones. La primera que del todoterreno con la nueva normativa de pistas había que deshacerse de inmediato porque estabas vendido. La segunda que normal que con esas políticas agresivas contra la gente que limpia el monte, que además después produce estiércol y labra las huertas, no sólo era normal que ardiera de vez en cuando sino que la cosa en pocos años se iba a convertir en un polvorín ¿o no ha visto esta gente nunca cómo arden los escobones cuando están resecos?

La última no viene a cuento, porque tiene que ver con la forma y manera en que la gente accede a las plazas de trabajo público sin vocación alguna de servicio a la sociedad que les paga su salario. Pero eso es otra historia que afecta a sanitarios, profesores, policías… Qué se yo, al que está detrás de una ventanilla y te trata con desprecio porque desconoces un determinado trámite… Pero eso ya es un cáncer social que también ha llevado, yo no sé qué fue antes si el huevo o la gallina, a que mucha gente no mantenga el debido respeto en el trato con los funcionarios públicos. Con los funcionarios y con todo el mundo.

En fin, eso es lo que yo vi con mis ojos, y que después de un montón de años lo cuento porque espero no perjudicar a nadie y que todos mis posibles crímenes horribles (por haberme medio perdido en el monte en pleno invierno) hayan prescrito ya. Sí les digo, y escuchando a los técnicos (los políticos ya no pintan nada de nada en ninguna parte y su comportamiento es totalmente predecible independientemente hasta de la opción política) en referencia a los varios incendios de Gran Canaria, que estamos metidos en un buen lío con la gente que ha llegado a puestos de responsabilidad estudiando temario de oposiciones y/o enchufados.

Tenemos un problema, no tienen ni idea de nada, y nos están metiendo en un polvorín de lo más peligroso donde la única alternativa ya para el que vive en el monte (ya ni eso porque a la vista está que se desalojan pueblos enteros) es la autoprotección. Cuidémonos de tener el entorno de nuestras casas limpios, a nuestros animales (para los pocos a los que aún se los dejan tener) a salvo y para de contar. Esta batalla está perdida y se trata de ver como arde, como le ha pasado a Tamadaba, para después darle un repaso a todo con hidroaviones cargados de agua salada. Vamos, como una especie de rúbrica al certificado de defunción en este caso de otro paraje único e irrecuperable por mucho que Antonio Morales se empeñe en decir que tranquilos que en tres añitos lo tenemos igual. ¡La santa madre que lo parió que no tiene culpa absolutamente de nada!

Fuente: https://noincineraciontenerife.wordpress.com




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