Poesías íntimas

¿Por qué se ha de temer a los cambios?

Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?”

George Herbert

I

Bajo las olas

tu mirada perdida mira a donde no se mira nada, con el color perdido en el agua que acaricia el aire. Se va alejando el viento de tus olas, se va borrando con el miedo. Bajo las olas, el color se desvanece, se pierde, se desdibuja, se disuelve.

(A mi hija)

II

La mañana

había amanecido fresca, como tú, como un soplo de aire que me acariciaba la cara, dulcemente, suavemente. De una manera silenciosa, el silencio se apoderaba del alba, de su luz, de su color, de su vitalidad. Solamente el canto de un gallo perdido entre aquellas montañas violaba el silencio de ver llegar el día. La mañana entonces concedía su luz a todo derroche, a todo color, a todo mar, como una explosión, la sensación de saberte, de sentirte, de escucharte; de entenderte libre como el viento, de tenerte por primera vez.

III

SONETO IMPERFECTO DE DESAMOR

 

Desperdigada está mi alma en tu partida,

y de desconsuelo está el cielo aborrecido

como una mano de sueños dormida,

este corazón está desaparecido.

 

Se apresura el alma a la partida

de este pobre soñar adormecido,

y una sonrisa desvanecida,

vive en este sueño, loco y empobrecido.

 

Irrumpes tumultuoso con tu sonrisa

en esta habitación llena de desencanto,

y sigiloso, te marchas con prisa.

 

Y derramando su estúpido llanto,

de tu paupérrima alma circuncisa

descubro que hay un corazón de pobre canto.

 

IV

AYER

Ayer,

que tu mar era mi mar, de lágrimas…

Tu montaña era mi refugio

MÁGICO.

Ayer,

cuando soñaba que

te miraba a los ojos…

LÚDICO.

Ayer,

cuando la ola se encrespaba

y se oía tu sonrisa,

ESTRAMBÓTICA.

Ayer,

cuando la luna era de los poetas

y hoy luna llena,

LUNÁTICO.

Ayer,

que soñaba en silencio

que desandaba el camino,

ERRÁTICO.

Hoy,

que desando lo aprendido

y aprendo la libertad en silencio,

FANÁTICO.

V

SIN TI, AMOR

 

Amor,

Sin ti, nada,

Silencio,

vacío.

Amorfo este color que me rodea

como una despedida sin lágrimas.

 

Amor,

te echo tanto de menos;

lejano, en este tiempo y en el espacio

como una máquina del tiempo que un día se nos perdió.

 

Amor,

buscado,

deseado,

vivido,

rodeado de los sueños que habitan en nuestros corazones,

 

que se buscan en nuestros propios laberintos.

Amor,

abierto,

rodeado,

perdido,

 

como un naufragio sin capitán.

Amor,

de esperanza,

de labios compartidos;

amor que me espera al otro lado de la acera

con impaciencia.

 

Juan Antonio Gómez Jerez

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