Sacrificios por Tindaya y por la dignidad de todo un pueblo

Varias personas permanecen en huelga de hambre a los pies de Tindaya.

No piden nada para ellos, solo quieren salvar la montaña: la dignidad de todo un pueblo.

La defensa del territorio ha sido el motivo central de todas las grandes luchas que han movilizado a la población canaria a lo largo de las últimas décadas. La defensa de la tierra no es otra cosa que la defensa de la gente, dado que en la desposesión del territorio colectivo, se ocultan las grandes tramas corruptas y la explotación masiva de los trabajadores y trabajadoras del Archipiélago. Por eso, lo decimos alto y claro: ¡la defensa del territorio es la defensa de la vida!

De la misma forma, la defensa de los valores simbólicos y patrimoniales del territorio -contra el expolio y el borrado de la memoria colectiva- se convierte en un ejemplo de resistencia cultural. Valores simbólicos que se han ido conformando a lo largo de la milenaria historia humana de las Islas Canarias. Aunque, de entre todos los elementos que dibujan el paisaje simbólico canario, el legado indígena representa la matriz esencial de este pueblo, algo que nos permite enaltecer nuestras raíces históricas más allá del coloniaje y el saqueo que abrieron las Islas a la modernidad.

La montaña de los mahos y de los majoreros -en su esencia de lugar monumental y con un profundo sentido simbólico-cultural-, guarda en su nombre ancestral la memoria de los tiempos y las huellas de un mundo que perdura grabado en su piel. La lucha por la montaña convierte a Tindaya en uno de los principales focos de la resistencia en defensa del territorio en las Islas. Una lucha que, entre otras cosas, participa de la renovación del simbolismo telúrico de la “montaña sagrada”.

Los podomorfos de los viejos mahos señalan hoy a los canarios y canarias un nuevo amanecer de la conciencia, memoria de un momento en el que todo estaba integrado dentro de un sentido cósmico superior, muy anterior al tiempo del saqueo que vino luego y perdura hoy.

El enorme sacrificio que supone una huelga de hambre, que ya cumple dos semanas, no debe ser invisibilizado ni banalizado. Saludamos la entrega y la dignidad de estas personas. Al tiempo que interpelamos a todo el pueblo canario para que manifieste su adhesión y solidaridad con esta lucha por salvar Tindaya. Salvar Tindaya es la mejor forma que tenemos de dignificarnos como pueblo y de reconciliarnos con nuestra historia. La defensa del territorio en Canarias es la defensa de la vida. Los pueblos que luchan son pueblos dignos.

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