Sueños

Camino por la vida
acariciado por el miedo,
cada esquina se convierte en mil maneras
de perder el equilibrio.

La poesía calma mis nostalgias,
se deshacen los nudos que me inquietan
y veo cruzar ante mis ojos
los segundos que temían perder el tiempo.

Maldita esta existencia tan ingrata,
maldita la suerte de los distintos,
sucumbir ante la muerte
arrastrado por este tren sin prisas
es la dicha de nosotros, los cobardes.

Ahora sueño con encontrarme,
escuchar mi voz al fondo de este cuerpo.
Cumplo la penitencia de mis impulsos
y tan solo pido ocho horas por mis sueños,

tan solo ocho horas sin techos de cristal
donde no finjamos ser de barro.
La realidad es frágil
y se pasea con pies de plomo por vosotros.

Yo ya estoy muy lejos cuando duermo,
pisando la virtud
que hago añicos desde entonces.

 

 

 

Brian Vargas Perera

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