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Un Frente Amplio Republicano

«Es incomprensible que los árboles del centralismo impidan a las izquierdas españolas ver el bosque republicano, aunque sea por una mera cuestión táctica en la actual coyuntura política»

Un artículo de Ramón Pérez Almodóvar

La propuesta de reunión de los líderes de los partidos políticos de las izquierdas españolas para elegir al candidato de la coalición Frente Amplio (parece que el nombre ya se decidió), con el consiguiente reparto de cuotas en las listas, es el mismo método de siempre que ha demostrado amplia y suficientemente su ineficacia.

El ejemplo del movimiento social generado al calor del desahucio de la ciudadana Mari Carmen, con protestas organizadas en las calles y plazas a lo largo y ancho del Estado español, debe ser tenido en cuenta a la hora de confeccionar un programa común, las listas vía sistema mixto (primarias y por sorteo) y definir la persona que defenderá el programa como candidata.

En el actual contexto, volver al franquismo o avanzar hacia la República, por una cuestión siquiera meramente táctica es muy necesario tener en cuenta el sistema electoral asimétrico en vigor, una clave para duplicar el número de diputados de las izquierdas en Catalunya, Galiza, Canarias y Euskal Herria.

El caso de Coalición Canaria es muy evidente. Obtuvo 4 diputados en 1996 (en torno al 25% del voto) con 220.418 votos, número aproximado de personas que se movilizaron en Canarias el 20 de abril de 2024. Sumar sacó 107.322 en las elecciones de 2023, el 10,6% del electorado que fue a votar, ganando solo un escaño por Las Palmas. Por el sistema electoral. Por tanto, presentar candidaturas de confluencia con una herramienta política que no opte por sacar más diputados con menor porcentaje de votos necesario para ello es cometer el mismo error de siempre. Más en la actual coyuntura política.

La ultraderecha española que aspira a recuperar la gestión de miles de millones de euros cada año (ya sabemos cómo se va a despilfarrar y dónde harán los recortes presupuestarios, como en pensiones) ya ha anunciado que, a nivel político, prohibirá partidos como Liberación Canaria, Esquerra Republicana de Catalunya, Bloque Nacionalista Galego, Euskal Herria-Bildu, Junts per Catalunya o Partido Nacionalista Vasco. O vuelve el franquismo a controlar la mayoría en el Congreso o lo sigue haciendo el republicanismo.

Es decir, una confluencia de todos los partidos de las izquierdas en Canarias, estatales, soberanistas e independentistas podría dar un número suficiente de diputados como para determinar el sentido del Gobierno en el Estado. No está claro que ningún bloque pueda obtener una mayoría clara. Lo que sí está claro es que las izquierdas republicanas del Estado español pueden duplicar sus diputados, aprovechando el resquicio que deja el sistema electoral, si se aglutinan en torno a la herramienta político-jurídica que más favorezca la obtención de más diputados con menor necesidad de porcentaje de voto.

Sobre el nombre, no es lo mismo un Frente Amplio que un Frente Amplio con apellido, uno de carácter abierta y claramente Republicano. No solo se viralizará con facilidad, sino que conectará, al menos, con un 40% de la población que votaría sí a la República en un referéndum sobre la forma de Estado.

Los partidos de Sumar están obligados a ilusionar a un electorado desencantado (también por tantas traiciones internas), harto de tanto ombliguismo de la clase dirigente actual, así que no puede repetir el error de reunirse 20 entre cuatro paredes y decidirlo todo. Sería de agradecer que muchos de sus actuales cargos políticos y asesores entregaran el testigo y se fueran para su casa, dicho sea de paso.

Es incomprensible que los árboles del centralismo impidan a las izquierdas españolas ver el bosque republicano, aunque sea por una mera cuestión táctica en la actual coyuntura política. Dado que el eje republicano debería recorrer, impregnar y desarrollar toda la organización, tampoco es baladí la forma de organización política y social colectiva. Ya conocemos los resultados con los mismos modelos empleados a lo largo de los años. Una nueva forma de organización que incluya a los movimientos sociales sin que estos se conviertan en partidos políticos, sino en receptores y evaluadores de los informes de rendición de cuentas de los representantes públicos. Que experimente con propuestas como las de Frederic Laloux (Reinventar las organizaciones).

Un Frente Amplio Republicano organizado por los números de los artículos clave de la actual Constitución de 1978. Por ejemplo, el Frente Amplio Republicano 47 catalizaría a todas las personas vinculadas al derecho a la Vivienda, tanto de organizaciones sociales como políticas, para que lideren la campaña electoral por los barrios; el 20 al desarrollo del derecho a la información en la era de los bulos (considerar gasto de campaña electoral el dinero de las Administraciones Públicas del PP a medios de comunicación como La Razón, Ok Diario, Libertad Digital, etc.); el Frente 128 para evaluar todo lo que puede ponerse al servicio del Estado español y sus ciudadanos, etc. También pueden ponerse nombres, como Frente Republicano por los Derechos de la Naturaleza, Frente Republicano por la Desturisficación de Islas y Ciudades, Frente Republicano por el Repoblamiento y el Mundo Rural, etc., contribuyendo a la organización y coordinación a escala estatal.

Un error del que se debe aprender en el actual momento político es el cometido por aquellos que se hicieron llamar herederos del 15-M, y también en Izquierda Unida, es el desprecio al trabajo realizado por miles de militantes y activistas desde 1977 en adelante, gente, muchas de ellas sexagenarias doce años después, que no ha dejado de pelear en toda su vida y a quien ninguna fuerza política le puede decir que lo quiere poner en pie.

Las luchas de hoy por la vivienda como derecho constitucional y no como bien de mercado son herederas de otras tantas luchas sociales. El republicanismo emanado desde la Puerta del Sol es escucharse unas personas a otras, ponerse de acuerdo en la ampliación de derechos, también fundamentales, y libertades, y organizarse de otra forma para ganar las elecciones y así ejecutar el programa político elaborado por todas las personas participantes en los distintos Frentes articulados por número o enunciado. Existen miles de personas ahora dispersas (aisladas o conectadas a las redes del modo que interesa a sus creadores) con capacidad de hacer aportaciones que enriquezcan cada punto del programa de Gobierno.

Es obvio que ha de incluirse el derecho de autodeterminación como punto programático y un proceso democrático constituyente con el objetivo de convocar un referéndum sobre la forma de Estado. Es el eje que une la historia de los pueblos del Estado español.

Ilusionar a un electorado, activarlo y movilizarlo en las calles para que hagan campaña barrio a barrio, en la actual coyuntura política de guerra mundial de la ultraderecha contra miles de millones de personas, también supone pensar otra forma de elaboración de listas, como permitir un 33% de elegidos por sorteo entre todos los inscritos en cada circunscripción electoral, pudiendo ejercer previamente el derecho a renunciar a participar en esa cuota.

Durante buena parte del año 2023, tuve la oportunidad de acompañar a Héctor Illueca en varios actos de presentación de su libro La propuesta republicana. En ellos, después de un preciso análisis y repaso histórico, Illueca siempre acababa con frases como “el momento de la República ya está aquí”. Lo cierto es que las campañas de imagen contra Podemos, contra Pablo Iglesias, Irene Montero y otros líderes de la organización, tienen que ver con la propuesta inicial abiertamente republicana y con las mayorías republicanas en el Congreso desde las elecciones de 2019. El politólogo Manolo Monereo, hace ya bastantes años, al comienzo de todo, y que conoce bien a ambos, me decía que Pablo Iglesias no era otro Felipe González. Sobre Illueca, que era lo más parecido a Anguita en la izquierda, desde el punto de vista de su inteligencia y su trayectoria, personal y pública, intachable.

Cuando llegó a la Vicepresidencia y Conselleria de Vivienda de la Comunitat Valenciana, Illueca siguió desarrollando las políticas de Vivienda diseñadas por su antecesor, el ex compañero de Podemos Rubén Martínez Dalmau y su equipo técnico-jurídico. Si hay dos políticos con experiencia de Gobierno en el Estado español que han desarrollado políticas de Vivienda en una Comunidad Autónoma en beneficio de la gente son ellos. También Cayo Lara, que como alcalde construyó pisos que aún ahora se alquilan entre 62 y 108 euros mensuales, y la ex alcaldesa de Barcelona Ada Colau. Es decir, Podemos, Izquierda Unida y los Comunes tienen una experiencia exitosa en materia de Vivienda tanto a nivel autonómico como municipal.

Aunque el derecho a la vivienda es el eje de la campaña, las izquierdas pueden hacer algo disruptivo por una vez y plantear una coalición clara y abiertamente republicana. Así no habrá que partirse mucho los sesos, pues es evidente que el mejor candidato sin duda es Gabriel Rufián.

¿Permitirían votar en unas primarias? ¿Es posible optar por la figura jurídica de Agrupación de Electores (1% del censo electoral provincial), con el objetivo de iniciar la campaña con una recogida de firmas para las candidaturas? ¿Volverán a decidirlo todo entre cuatro, se acelerará un proceso democrático o dirán que no hay tiempo?

Es poco probable que las izquierdas españolas no tropiecen otra vez con la misma piedra, pero al menos las canarias deberían tener claro que existe un amplio campo de crecimiento, al calor de las movilizaciones del 20 de abril de 2024, teniendo como expectativa la obtención de un número suficientes de votos para un Bloque Canario que sea decisivo, como lo es ahora Junts, para la conducción del Estado hacia su reforma.

Ramón Pérez Almodóvar

periodista y asesor en comunicación y análisis político

 

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