Valbuena (PSOE), uno de los promotores del circuito del motor, un millón de metros de suelo rústico en Atogo, decretará la “emergencia climática” de Canarias

Lo de que la cosa cambie ya les digo yo que malamente porque a éstos les gusta el piche y el hormigón tanto o más que a los otros, que a la vista está que estuvieron de la mano siempre en crímenes inútiles como el de Granadilla”

Se le adelantó unas horas el Ayuntamiento de La Laguna, que para meterlo en el orden del día tuvo que declararlo de urgencia sin pasarlo por comisión alguna vaya usted a saber por qué, pero desde luego sin medida concreta de ningún tipo ni nada que se le parezca. ¿Qué más da eso si te haces con el titular? Nada, otro brindis al sol sin más. Pero la verdadera bomba la lanzó Valbuena, nuestro gran amigo al cargo de la gestión de los residuos en el Cabildo la última legislatura y que cambió la norma para echarnos de la comisión de seguimiento de la que fuimos promotores porque protestábamos mucho (contando el señor Valbuena con la inestimable colaboración de Podemos, todo hay que decirlo), cuando en su toma de posesión como flamante nuevo consejero de no sé qué de la transición ecológica (o algo así) del Gobierno de Canarias avisó de que su prioridad no era la lucha contra la desertización, la gestión de los residuos o las aguas depuradas, una política preventiva en materia de incendios forestales… No, lo primero un decreto para declararnos a todos en “emergencia climática”. ¡Toma ya!

Yo supongo que será algo parecido como cuando llegó a Medio Ambiente del Cabildo prometiendo nada menos que “residuos cero” en diez años y en diez años no sé, pero en cuatro sí es cierto que la cosa está más fea que nunca que será por eso que ya no publican ni los datos en su página de transparencia (en 2017 se quedaron) y ni hacen ruedas de prensa donde anunciaban incrementos del cinco por ciento en reciclaje sin que nadie supiera de dónde salían los números o qué representaba eso sobre lo que se iba a vertedero (el cinco por ciento de nada es nada). Y de todo eso ya no se habla, silencio, de ahí que nosotros tiremos como cada año de los números que desperdigados ofrece Ecoembes para que todo el mundo sepa al menos una parte de la verdad: a la cola de Europa estamos.

O también puede que sea algo así como, sobre el mismo tema, decía justamente el 18 de julio de 2015 que ya tenía en marcha la recogida puerta a puerta, al estilo vasco o catalán; y de lo que si alguien ha visto algo cuatro años después que nos lo cuente por favor. ¡Los únicos que han hecho un proyecto de recogida selectiva en Tenerife puerta a puerta, un proyecto experimental de tres meses, fueron los vecinos de Tajao y Las Arenas para demostrar que era posible en contra del Ayuntamiento y del Cabildo que se opusieron con rotundidad!

Sin embargo, y pese a toda esa sarta de disparates que ya verán ustedes en qué follón nos mete este hombre asunto de los incumplimientos con la Unión Europea, para mi gusto que uno de los proyectos estrella que apoyó desde el pulsador de su escaño en el Cabildo (además del puerto de Granadilla o el “anillo inular” con más carriles que también), o a mano alzada anteriormente, el ahora promotor de la “emergencia climática” fue el circuito del motor de Atogo, Granadilla, que ocupará un millón de metros cuadrados de una de las pocas zonas llanas de esa dimensión que existen en esta Isla libre de urbanización, anteriormente agrícolas en buena parte y adquiridos en su momento por la institución insular cuando era consejero un conocido vendedor de coches que se vistió de piloto de carreras para celebrarlo en el salón noble, hace ya de eso unos cerca de treinta años. En una isla, Tenerife, que no tiene ni un velódromo para que los aficionados no se maten en unas carreteras sin seguridad alguna para ciclistas.

Pero Valbuena es así, él lo mismo te presenta un Observatorio de Residuos del que nunca más se supo que se alía con la Coca Cola (perseguida en todo el mundo por ser uno de los mayores productores de plástico en envases no retornables) para atacar precisamente a los microplásticos en las playas. O, si le entra el punto, le mete hormigón a uno de los pequeños pie de monte más espectaculares de pista forestal alguna, en el lugar de mayor biodiversidad en Las Hiedras y también con el cerrado aplauso de Podemos a quien les dio su escaño en el Senado para que pudieran forma grupo saltándose la normativa y así poder trincar más perras (no es coña miren el ENLACE). Todo eso con no sé qué rollo de la accesibilidad en la pista más accesible probablemente del Archipiélago y donde, en buena lógica, no se ha visto a invidente alguno después de la obra no sólo por el peligro sino porque habitualmente prefieren caminar sobre cemento y hormigón en el García Sanabria. Imagínense el interés que tenían en eso que en el último tramo del habilitado sendero las zarzas lo invaden ya a la altura de la cara de la gente. Eso sí, todo ello aderezado con insultos y descalificaciones de todo tipo hacia los varios miles de personas que se plantaron contra semejante barbaridad, discriminación sin límites precisamente para las personas con diversidad funcional que se les priva del los valores del entorno y se les ofrece cemento. Un insulto, vamos.

Éste es Valbuena, nuestro Valbuena al que tanto queremos y al que tanto debemos agradecer el haberse cargado sin más el PTEOR sin ofrecer alternativa alguna. Bueno, no es cierto, sí lanzó su correspondiente brindis al sol contra la incineración de residuos mientras las montañas de mierda en Arico forman ya una especie de cordillera. Pero le entró el punto y enterró el plan de residuos aprobado por unanimidad en 2009 (una de las manos que se levantó fue la suya) y que llevó años de negociación y consenso para invertir una situación hoy en día no sólo está estancada sino al pie de un desfiladero, fundamentalmente por nuestros incumplimientos con Europa que sólo nos pedía un 50% en 2020 en reciclaje (mientras el Valbuena se venía arriba y ofrecía el 100% en 2025 con el rollo de que los iba a hacer desaparecer). Eso por no hablar de la situación en la que deja la Isla con la proliferación masiva de vertidos ilegales por todos sitios, como hacía muchos años que no se veía.

Pero imagínense ustedes la intención con la que vienen éstos de parar el cambio climático, díganme ustedes semejante majadería viniendo de estos personajes, que cuando me los encontré de frente camino de la Presidencia del Gobierno en ese Santa Cruz siempre bochornoso aunque en La Laguna esté trancado por la niebla, iba la comitiva encabezada por Valbuena embuchados todos en esos trajes oscuros y con el cogote bien sujeto por la corbata desesperados por llegar a donde hubiera un buen aire acondicionado. En fin, “emergencia” la que tenemos nosotros por sacarnos de encima definitivamente a estos políticos que se subieron al coche oficial (ahora tendremos que comprárselos eléctricos aunque nosotros no podamos ni soñar con eso) con pantalones cortos y están dispuestos, como el Anatael Meneses y otros tantos a aguantarse ahí después de la jubilación y mucho más allá si es posible. La juventud, sin embargo, con una formación extraordinaria en muchos casos, buscando vuelos baratos para largarse. Que visto lo visto es una decisión extremadamente acertada para mi gusto.

Eso o comprarse una burra con muchos caballos e irte a Atogo a quemar rueda por aquello de la “emergencia climática” y la “transición ecológica”. Vamos, surrealismo en estado puro máxime si con asombro observamos que el ecologismo y ecosocialismo canario están encantadísimos con el nombramiento, que ese mérito la verdad es que no hay quien se lo quite al hombre.

Que nosotros también, a ver, porque dentro de lo que es la historia de la preocupación por el Medio Ambiente del Gobierno de Canarias qué más da que nos pongan ahora a Valbuena, titulares de prensa y fotos agarrando tortugas marinas no nos van a faltar, eso seguro. Lo de que la cosa cambie ya les digo yo que malamente porque a éstos les gusta el piche (que no soluciona nada porque a más piche más coches) y el hormigón tanto o más que a los otros, que a la vista está que estuvieron de la mano siempre en crímenes inútiles como el de Granadilla.




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