Acto VI. ¿J de Justicia?

Impresionante es ver como tú vida, cuando menos te lo esperas, da un giro 180º. Nadie me diría a mí, hace tan solo cinco días, pasaría de ser el “yonki” que había perdido su batalla contra la vida, al detective que destruyó a ILU (organización demasiado peligrosa que, no me podía permitir el lujo de que continuara su existencia), que ahora está trabajando para ellos, para salvar a su hija, que nunca pensé que saldría del nicho que tiene en el cementerio, y que para salvarla tenía que encontrar a la novia de la inolvidable Alice. Digno de estudio me parecía este devenir tan “curioso” de los acontecimientos.

Me encontraba en la capilla de San Jorge. Sentado en una de sus butacas, observando la megalómana y hermosa imagen de ese Santo. Los templos sagrados, los católicos, eran los únicos lugares donde me podía refugiar un par de minutos de la observación yanki, masiva, que tenía la organización sobre mí. Esto era así, ya que el nuevo ILU que estaba surgiendo, parece que se está rigiendo por las leyes internas que tenían en el momento antes de su destrucción. La organización tenía prohibida la entrada a cualquier tipo de lugar “santo” (incluso cementerios), ya que, si se vinculaba a cualquiera de sus miembros un mínimo con la Iglesia Católica, el Vaticano cortaría sus relaciones comerciales (drogas, armas…) con ellos. Aun así, no podía quedarme más de media hora aquí dentro, ya que, si no empezarían a sospechar, y en consecuencia, asesinar a mi hija por conspirar, de nuevo, contra ellos. Una de las cosas más extrañas y “particulares” de la organización, es su profundo respeto a la libertad de culto, como respetan eso para todos sus miembros, y como gracias a mi “catolicismo” tengo la oportunidad de que mover las fichas adecuadamente, para que esta partida de ajedrez se torne a mi favor.

Mientras contemplaba a ese titán con rostro de San Jorge, se sentó a izquierda, el hombre por el que llevaba más de diez minutos esperando. Con ese look suyo tan propio de “capitán Alatriste” (mismo sombrero, pero de color blanco, al igual que la capa que portaba, con un traje cruzado escarlata, y un bigote que le abarcaba toda la cara). Al lado mío se encontraba sentado el artista conceptual más relevante del siglo, el cual era equiparado incluso con artistas de la talla de Manolo Blanhik, entre otros. El pintor y escultor Justiniano Vargas, conocido en el mundo del arte con el álter ego de “J” (muy original todo), nombre con el que también se le conocía en el mundo del espionaje. Él había asesorado y colaborado con muchos servicios de inteligencia (estadounidenses, franceses, españoles, canarios, alemanes…) y demás organismos con el tráfico, venta ilegal y falsificación de obras de arte. Tuvo un papel muy relevante a la hora de averiguar el paradero de las diversas obras sirias que vendía el Daesh (conocido en aquella época también como el ISIS o “Estado Islámico”) para financiarse su “califato” del terror, con el que asoló a la humanidad durante una larga temporada, hasta que hace un par de décadas fue finalmente erradicado. Aunque todavía, a día de hoy, existen grupos que continúan con ese más que nefasto legado que dejó.  Ahí, se encontraba, la única persona en la que podía confiar tanto como en mí mismo, y que ahora me estaba devolviendo un favor.

– ¿Tú rezas S&D? – me preguntó, con ese extraño acento ruso suyo, de origen desconocido, que creo que era una más de sus extravagancias de artista.

-Hola a ti también, J. Y te voy a responder con un no.

-Pues deberías, rezar refuerza tú fe, lo que implica a su vez que se refuerza tú vínculo con…

-Déjate de mierdas moralistas católicas, sabes que la única fe que profeso es la del Caos, la de que todos es producto del azar, y nada es por algún motivo o hecho por mano de Dios, Alá o los huevos de…, todo ocurre por obra y gracia del Caos…

-Si te justificas, es que dudas, sabes perfectamente que son demasiadas casualidades, demasiadas coincidencias se dan en la vida para que no sean obra de algo que va más allá como Dios, Alá, …

-Basas tu fe en que detrás de un hecho fortuito, de lo que parece mentira que ocurra, está Dios, o una energía. Que la probabilidad sea baja, no implica que no exista. Así, si te comes un huevo, el hecho de que salga una gallina, se puede dar, la probabilidad existe, aunque sea bajísima.  Y si se da, no se la puedes atribuir a ningún Dios, ya que, aunque la probabilidad sea baja, esas cosas existen, y se pueden dar tanto como las que nos ocurren día a día.

-Hombre de poca fe…

Como se notaba que además en su momento fue cura, nuestro querido artista.

-Bueno J, debates de estos, para otro día. Ahora dame toda la información que has encontrado sobre la “deseada” de ILU.

-Pues la verdad, aquí tienes el informe, al detalle, de la información que he recopilado de ella. En realidad, la chica se llama Courtney Kimberley. Ella era agente de la CIA, y le hicieron exactamente como a ti, mataron a su familia (concretamente a su hijo, ya que era viuda), y puso en marcha su plan de venganza personal. A diferencia de a ti, ella fracasó en su objetivo, pero si les consiguió robar una especia de “reliquia” suya, de la época francmasona de la corporación. Y, claro, ahora parece que las nuevas élites que quieren sacar a flote ILU quieren tener esa “reliquia” a toda costa. Por el interés que le tienen, me imagino que no será nada bueno. De paso, también tienes una lista de las posibles ubicaciones donde puede estar Courtney, que te van a ser de gran utilidad.

-Esperemos que no sea alguna especie de arma “satánica” o algo parecido del siglo XVIII. ¿Has averiguado quien está detrás de este “resurgimiento”?

 -Esto te lo digo basado en rumores todo, pero se comenta por los servicios de inteligencia, que hay una inversión de capital fuerte por parte del Opus Dei, los caballeros de Malta, entre otras organizaciones católicas, incluidos hasta los jesuitas, para levantarla.

-Me acuerdo ahora de unas frases que me dijo mi tío abuelo una vez, cuando iba con él en una procesión. “En el año 2050, ya el catolicismo, la religión, habrá desaparecido, nadie en las iglesias, ni en las procesiones”, pero veo que nos estamos aproximando, y la veo más fuerte que nunca. Y si recuperan las redes de influencias de ILU, el Vaticano tendría un poder más que de antaño, más que el que tenía en los siglos XV y XVI, es decir, controlaría, literalmente, al mundo entero.

-También se comenta que el artífice, la cabeza visible de esto, es un tal “Nutria”.

– ¿Nutria? ¿Enserio? ¿No se les puede ocurrir otro mote de “malo malísimo” mejor?

-Parece que no, ahora admite que ya no ves con tan malos ojos “J”.

-Cuando acabe esto, haré un libro “Sobrenombre para que no quedes en ridículo”.

Ambos echamos una carcajada. Aun a pesar de lo que estaba sucediendo, y de lo que quedaba por venir, parecía que había hueco para el humor.

-Mira, quiero pedirte un último favor J.

-Dime…

-Localiza a mi hija, y ponle vigilancia de la tuya, es muy importante para mí, y lo sabes, si todo lo que planeo sale mal, adóptala, y cuídala como si fuera tuya.

– ¿En la fe católica?

-Eres un completo gilipollas -una sonrisa cómplice se nos formó a los dos en el rostro-, te lo pido por favor, el último favor que me debes, y ya no te ataré más.

-Jorge, sabes que esto lo hago por más que favores, porque eres uno de los pocos amigos que me quedan.

-Igual opino de ti, Justiniano.

Se levantó del banco, y se fue. En la puerta, le esperaba uno del personal de su seguridad privada. Abrí el dossier, y busqué la lista de emplazamientos. Arranqué solo el nombre de las ciudades de la hoja, y las metí en un bolígrafo bic que tenía en el bolsillo. Me dirigí a donde estaban las velas, y quemé el folio de las ubicaciones, para cambiarlo por uno que yo ya había preparado en casa. Era momento de salir, de volver otra vez a estar vigilado, controlado, con un solo grado de libertad, el que querían ellos. Aunque no cree en Dios, para lo que estaba por venir, necesitaba al menos de la ayuda de él, Alá, Thor, Odín, Shiva, Ogún… porque se acercaba algo muy gordo, la que probablemente sería mi última batalla.

 

 

Alberto Candelario

 

 

 

 

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