Cultura Canaria y Halloween

Parece que ahora, en Canarias, la celebración de Halloween está consolidada en casi todas las zonas de su geografía, desde las urbes más pobladas hasta los barrios y caseríos más recónditos. Se trata de un fenómeno bastante reciente pero que lleva implantándose desde hace años, con ayuda de centros educativos y medios de comunicación de masas, amén de toda clase de centros comerciales, tiendas y comercios que encuentran en esta nueva “tradición” una oportunidad de fomentar el consumismo e individualismo avivado por la cultura dominante.

Una cultura dominante que está fuertemente marcada, a nivel global, por las pautas fomentadas desde EEUU mediante su producción cultural, ampliamente hegemónica en todo el planeta. Esto hace que en casi todo el mundo se esté configurando una “cultura universal” basada en clichés y tradiciones manufacturadas por la industria del espectáculo o por las multinacionales de origen norteamericano, que además de ser enormemente reduccionista, arrasa con todo lo que no provenga desde ese foco.

Lo bueno, lo perfecto y lo que está en la onda debe venir marcado por la música, moda, tendencias e ideas norteamericanas o en todo caso fusionarse con ellas para tener un atisbo de decencia. Lo tradicional en el resto del mundo, se ve como un atraso (sin negar que tiene atrasos) o como algo que simplemente debe quedar supeditado a la cultura “universal” de origen WASP. Las demás culturas son potencialmente peligrosas, porque marcan otras pautas diferentes, que quizás se alejen del discurso homogeneizador y, por tanto, pueden estar fuera de control.

No es novedad el conocimiento de Halloween en nuestra tierra, sino que casi todos estábamos al tanto por las películas de temática juvenil o de terror yanquis, o gracias a entrañables series como los Simpsons. Igualmente era celebrada entre alguna de las comunidades extranjeras que habitan en Canarias gracias al boom turístico, al igual que sucedía con Papa Noel, otro de los recientes booms manufacturado y potenciado por una multinacional como Coca Cola. Pese a ese conocimiento, no dejaba de ser una anécdota o celebración que apenas tenía relevancia.

Es en los últimos años cuando pasa a ser un fenómeno masivo, coincidiendo con su celebración en colegios y su inculcación masiva en medios de comunicación, almacenes y círculos de consumo. Ya no se trata de una mera celebración constreñida a las clases de inglés, porque recordemos que se trata de una fiesta de origen celta dada a conocer en EEUU, país con amplios orígenes irlandeses-escoceses; ahora estamos hablando de que se celebra como un día de fiesta tradicional más, ya se acepta que Halloween es parte de nuestra cultura y tradiciones.

¿Está la cultura canaria en igualdad de condiciones ante esta nueva tradición y otras tantas que se potencian desde el sistema educativo o los medios? Pues no, en absoluto, la enseñanza de tradiciones isleñas se deja en manos del criterio de cada profesional (al menos en cuanto a la faceta deportiva) y al no existir cualificación, no se enseñan. Los contenidos canarios son muy parcos y poco científicos, aludiendo a conceptos desfasados de la canariedad, cuando no son inexistentes.

Lo canario, a veces, está simplemente reducido a una semana o día al año, permitiendo que generaciones enteras crezcan como burbujas que apenas conocen del entorno en el que viven, algo totalmente incomprensible a la hora de formar una ciudadanía responsable con su medioambiente y con ansias de construir un futuro más digno. No digo que todos los centros y profesores actúen así (me consta el compromiso de muchos), aunque si una gran parte de ellos. Generalmente no por su culpa, sino porque carecen de la cualificación o los contenidos propios son totalmente ignorados en el currículo necesario.

Es lógico que ello ocurra así cuando los contenidos canarios ya están prácticamente barridos de la universidad, o cuando las ayudas para proyectos culturales, etnográficos, cinematográficos y relacionados con la conservación seria, junto a la difusión de las tradiciones e historia local, no cuentan con apoyo, a no ser que pasen por el aro dominante y se encuentren enmarcados en un folclorismo reduccionista, chabacano y ridículo que hunde su bagaje en el franquismo (como la mayoría de nuestro denominado “folclore”).

No interesa un debate maduro sobre la cultura canaria y sobre la conservación o difusión de nuestras tradiciones antiguas e historia, interesa por el contrario que sea visto como algo mítico, alejado de la realidad, cuando no simplemente situarlo en relación con la barbarie y la incapacidad para producir elementos propios dignos de mención. Un pueblo que no se considera digno o no presta atención a los elementos que lo arraigan en un punto concreto es más maleable y sujeto a manipulaciones, pues al desaparecer la dimensión colectiva aparece el individualismo más feroz, potencialmente alejado de cualquier cambio en común.

Por el contrario, un pueblo con conciencia de su existencia, con sus tradiciones nacionales al menos guardadas y con un conocimiento de que las mismas son creaciones e innovaciones fruto de generaciones y por tanto un ladrillo más del edificio que conforma la humanidad; puede tener mayor conciencia colectiva y arraigo al medio en el que vive. Eso nunca interesó aquí por múltiples razones, pero sobre todo interesó menos a partir de la existencia de movimientos que reivindicaban nuevos marcos en los que pensar Canarias.

Interesa concebir la canariedad como una identidad vana, superflua, sin características propias, o simplemente negarla, para hacer ver a los isleños como meros individuos sin arraigo a nada. Interesa que las pautas en Canarias las marquen los discursos falsamente globales y los nuevos constructos culturales ajenos en cualquier forma a la realidad insular.

Estimo que nuestro acervo cultural está en una situación de arrinconamiento forzado y forzoso y quién niegue esto desconoce el ambiente que se respira, Con federaciones que han hundido a nuestros deportes vernáculos, ampliamente valorados en el extranjero, a ser meras actividades marginales, junto a una estela de grupos folclóricos que se limitan a copiar las pautas de Seccion Femenina, sin investigar o mantener virtudes propias de la tradición canaria como la improvisación. Cuando la gastronomía canaria en muchos casos se vincula con fritangas y entulladas carnívoras de origen bien reciente y apenas se ven restaurantes que sirvan realmente comida propia. Al tiempo que las fiestas ya no conservan su origen siendo botellones sin otro fundamento que la borrachera. Y si a eso añadimos que las palabras, giros y formas del habla canaria están siendo barridas por modismos prestigiosos en la tele o en ambientes académicos y culturetas-burbuja…

Podría ilustrar cada uno de estos ejemplos con situaciones concretas o incluso añadir más, pero no es necesario hacer una letanía aunque la realidad sea pasmosa. Realidad imposible sin la colaboración de un poder vigente que, reflejado en sus partidos y facciones, ha prostituido las tradiciones en su beneficio, presentándose como defensor de lo nuestro, cuando realmente viven para hundir todo lo que sea propio. No interesa un nosotros, interesa un yo, máxime si ese yo son ellos. Aunque si hay que poner ejemplos pongo el de los Jóvenes de Coalición Canaria en mi pueblo, El Paso, que siendo en teoría una formación nacionalista, comprometida con el acervo tradicional y con lo nuestro, son los primeros en celebrarla en su local. No recuerdo que hicieran nada parecido con las mascaritas u otras tradiciones locales en serio peligro de desaparición.

Es lógico que cuando ya está prácticamente barrido un arraigo cultural por haberse abortado su continuidad o formación gracias al folclorismo franquista y neofranquista, la población encuentre sus referentes en la cultura global de origen yanqui-empresarial, como medio de sentirse partícipes de una creciente comunidad global de individuos desarraigados, símbolos del progreso a la manera USA. La rápida aceptación de Halloween en el imaginario colectivo, forma parte de un proceso de aculturación global y local fomentado desde instituciones diversas para generar nuevo consumo, animando un poco más el individualismo y la carencia de cualquier identidad propia.

La cultura no es un ente inmutable, esencial y eterno, sino que está constantemente cambiando en base a toca clase de influencias. No está mal que la gente practique o conozca lo que crea conveniente de cualquier parte del mundo y no me opongo a ello en absoluto, puesto que yo mismo consumo cultura del foco dominante y de otros. No obstante, hay que estudiar muy bien a quién interesa que existan o como se infiltran esos comportamientos, además de comprobar el impacto y relación que guardan con la cultura local y si esa cultura propia se encuentra en igualdad de condiciones a la hora de competir con la nueva tendencia que se encuentra en el país.

No me muestro contrario a que la gente celebre lo que quiera siempre que todas las culturas cuenten con igualdad de condiciones y la diversidad global bien entendida (no, no defiendo la ablación o esas barbaridades) sea respetada. Quiero que el mundo sea un lugar en el que todos tengamos algo que decir y no seamos meros imitadores de rutinas ajenas marcadas por la pantalla o el escaparate, sino que además de hacerlo podamos crear algo propio, común. Al menos respetar aquello que fue creado, generado, por mucha gente antes que nosotros y nos identifica como colectividad. Aclaro por si las moscas que soy consciente de la globalidad del fenómeno, pero también pienso en la posibilidad de resolver lo que tengo más cerca.

Podré celebrar alegre y cómodamente Halloween, aunque no hace falta vestirse para tener la excusa de pasar un rato alegre con tus amigos, e incluso beberme un rebujito en alguna Feria de Abril de esas que pagan y extienden por toda Canarias con apoyo institucional, siempre que exista lugar para la dimensión isleña, que es la nuestra, no solamente un ridículo día al año plagado de tópicos y folclorismo. Siempre que les expliquen a los niños que salir vestidos de mascarita en carnaval también es bonito, o que en estas fechas del año se honraba a los muertos, se asaban castañas, se juraban los vinos, existía un folclore. Cosas que de momento poco se hacen, mientras Halloween está en todas partes…

Es la globalización

difusión de “la cultura”

eso está en esta natura

pero mueve a reflexión

veo ahora inundación

garantiza el hundimiento

de otra cosa, sentimiento

ante la gran avalancha

que rápidamente plancha

cualquier otro entendimiento

Globalizan con maldades

todo quieren controlar

y así pronto escachar

otras oportunidades

hay diversas cualidades

y a eso ahora me ato

pues construyen un relato

que no tiene igualdad

pues pisa con gravedad

y no iguala en el trato

 

 

Pedro el Gasio

linea azulia

Publicado en http://pedroelgasio.blogspot.com.es/

Un comentario sobre “Cultura Canaria y Halloween

  • el 1 noviembre, 2017 a las 1:11 am
    Permalink

    Pedro “El Gasio” yo coincido
    no me va esa novedad
    prefiero la identidad
    que este pueblo ya ha vivido
    Que no caiga en el olvido
    conservar la tradición
    es la conmemoración
    de la muerte y sus asuntos
    El Día de los Difuntos
    es una celebración

    Respuesta

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