El cura lo dijo dos meses antes, pero hasta el más torpe lo entiende

Yo no entro en lo que me parece o me deja de parecer tanto el fondo como las formas, no me refiero a eso que cada cual lo ve como lo ve y hay hasta a quien le encanta Chona y el “yo me quedo boba” de la televisión que pagamos todos y creo es respetable, pero un par de meses antes de que todo eso ardiera -poco después de declararlo no se sabe muy bien ni cómo ni por qué como Patrimonio de la Humanidad- el cura se pasó por allí denunciando (entre otras cosas en las que no entro porque no viene al caso) el peligro de los zarzales con metros de material combustible enterrados. Y hablando de curas una cosa les digo, cuando cinco o seis metros de espesor de zarzales viejos coge fuego eso no hay dios que lo apague y es el revulsivo que necesita cualquier cosa que esté a cincuenta metros para prender como si fuera pólvora por muy verde que esté.

… un par de meses antes de que todo eso ardiera -poco después de declararlo no se sabe muy bien ni cómo ni por qué como Patrimonio de la Humanidad- el cura se pasó por allí denunciando (entre otras cosas en las que no entro porque no viene al caso) el peligro de los zarzales con metros de material combustible enterrados.

Pero la situación está así, los que dicen que los que saben son ellos porque tienen estudios (los demás somos burros e ignorantes aunque tengamos nuestros modestos añitos de universidad también) están desmintiendo en las redes con un éxito tremendo a los que piensan que no se puede seguir abandonando todo y esperando a que no queden bancales para plantar pinos o cualquier cosa que no tenga que ver con los aprovechamientos tradicionales de los animales y de la gente. Dejarlo así todo y al ser humano cuanto más lejos mejor que es lo que está ocurriendo en Tenerife, donde según la prensa diez caseríos han sido completamente abandonados en sólo dos años. Aunque la veracidad o no del dato dependerá de lo que determine la autoridad competente en la materia, esos que sostienen las tablas de la ley en sus manos y te desmienten, bulómetro en mano, cualquier cosa como depositarios de la verdad suprema que son.

En fin, hace unas semanas, por respeto a mis antepasados, más que por otra cosa porque resido en isla distinta, contraté un tractor pequeño para labrar tres o cuatro huertitas que tengo casi en el monte y hasta el propio tractorista me habló de que aquí la única salida es quemar. De hecho es que mi pequeña finca heredada está rodeada de zarzales tremendos que en determinados años me lo ponen difícil hasta para llegar. Gracias que a alguien le ha dado por tener los perros de caza por allí porque si no olvídense, con la gracia que me hace eso. Hasta un transitado camino que pasaba por el frente rumbo a la cumbre ya no existe y ni con la desbrozadora prestada que suelo usar me atrevo a meterle mano. Totalmente imposible y de hecho de eso es de lo que se trata por lo que se ve y pese a que lindo con barranco, siempre despejado por los rebaños de cabras de toda la vida, desde que los persiguen para entrar lo único es esperar a que salte la chispa y arda todo. Que ahora me denunciarán porque dirán que estoy incitando al fuego cuando hablo de todo lo contrario, de la manera de evitar sus graves consecuencias porque los incendios son inevitables, pero ellos son así.

¿Por qué ocurre eso? Yo no lo sé, defender sus chiringuitos o el negocio de los que se la pasan haciendo estudios y proyectos que no conducen más que al desastre o el inmenso negocio de la extinción frente a la prevención, donde el dinero se reparte fundamentalmente en mucha mano de obra o en favorecer el desarrollo endógeno.


Pero ya les digo, los ingenieros y esos que se consideran depositarios de la verdad absoluta y pese a que esos zarzales que denunciaba, a su manera, el cura loco (dicho desde el cariño y el respeto) fueron sin duda los que favorecieron que el fuego encontrara el camino expedito hasta el Parque Natural de Tamadaba; seguirán jugando al rollo ese de que los que decimos que no tocar nada no sólo es insostenible sino que nos pone en peligro a todos odiamos a Canarias, a la naturaleza, a la biodiversidad, a la flora, a los animales… Qué se yo, el caso es que prefieren esta calamitosa sucesión de grandes incendios (catorce en Canarias en lo poquito que llevamos de siglo) a el planteamiento de un término medio donde conviva todo el mundo.

¿Por qué ocurre eso? Yo no lo sé, defender sus chiringuitos o el negocio de los que se la pasan haciendo estudios y proyectos que no conducen más que al desastre o el inmenso negocio de la extinción frente a la prevención, donde el dinero se reparte fundamentalmente en mucha mano de obra o en favorecer el desarrollo endógeno. ¿Quién se pone rico a base de contratar a mucha gente? El sistema capitalista no está estudiado para eso, y de ahí el tiempo y el esfuerzo que los que están arrimados al poder invierten en desacreditar a los que pensamos distinto.

Fuente: https://noincineraciontenerife.wordpress.com




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