El macromuelle de Agaete es dependentismo y colonialismo

La construcción del macromuelle de Agaete hoy es una muestra más de que el Estado español, los dependentistas canarios con sus partidos al frente y las mafias de distinto signo son auténticos forajidos del dinero público y depredadores absolutos del territorio. Varias son las grandes infraestructuras de este tipo levantadas en nuestro país en los últimos años: Arinaga, Granadilla y Tazacorte. Todas han demostrado ser con el tiempo puertos fantasma, pelotazos multimillonarios que permitieron, permiten y permitirán que comisionistas se hagan con su 3% y los partidos colaboradores obtengan la correspondiente compensación a modo de donaciones electorales.

Lo que ocurrirá en Agaete será una nueva muestra de cuán instaladas están las estructuras mafiosas en las instituciones coloniales, quienes son sus colaboradores necesarios y al tiempo cómo, desde una Autonomía que es un disfraz colonial, poner freno a este tipo de atropellos y manejos. No es verdad que el Parlamento canario no quiera hacer una consulta, es que se debe a intereses que sostienen el modelo de depredación colonial. No es que Nueva Canarias cambie de posición, es que también es una pieza del sistema colonial porque se metamorfea según convenga a los apátridas que la lideran. Del PP sólo cabe esperar ser el brazo mecánico de una oligarquía dependentista que quiere su trozo de la tarta, para así seguir siendo los obedientes súbditos de la Madrastra España, y lo del PSOE sólo es un guiño electoral para hacer retornar a los que un día y otro esperan su oportunidad de empleo y avaricia empresarial.

El ecologismo canario debería apostar de una vez por todas por integrar en sus propuestas la salida ANTICOLONIAL. No es defendible, y lo saben muchos de sus referentes, que tantas agresiones a nuestro territorio puedan afrontarse o repelerse desde el marco de un Estado que no es ni democrático ni de Derecho. No puede defenderse que sigan fieles al marco dependentista, quienes ya han evidenciado que existe un conchabeo explícito entre los depredadores y todas las estructuras del Estado en esta colonia. No se puede aspirar a soberanía energética y alimentaria, a otro modelo económico de raíz sostenible, sino se rompe con quien tiene encorsetada a Canarias en un marco jurídico-político podrido y concebido para la expoliación sistemática y el desarrollismo salvaje, que no es más que subdesarrollo social y productivo. No se puede aspirar a la idea de que otro mundo es posible y sin embargo llamar quimera o utopía romper con el colonialismo aquí.

El ecologismo canario debe salir de la cárcel de su cosmopolitismo y asumir de forma valiente que el anticolonialismo debe ser ya su apellido. Al igual que no se puede apagar una llama con gasolina, esperar salvar nuestro territorio sin situarse frente a quienes son dependentistas, es una causa perdida desde su raíz. La verdadera causa de los defensores del medio ambiente canario no puede estar limitada a esperar que la legalidad española o europea actúen, sino en desbordar ese marco por insuficiente. Lo que sí que es legítimo es la necesidad imperiosa del pueblo canario de poder decidir en todos los asuntos y retos que tiene delante. No se puede querer cambiar el mundo y sin embargo defender que la resignación es la respuesta ante el colonialismo que padecemos.

Decimos NO AL MACROMUELLE pero también luchando contra el colonialismo y dependentismo que sostiene cada unos de sus ladrillos.

 

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