El reloj para una Canarias independiente está en hora

Esta vez toca hacer valer la legislación internacional, esa a la que también se debe España”

Hubo un tiempo en que el escenario internacional estuvo polarizado entre dos superpotencias: EE.UU. y la URSS. La llamada guerra fría, afortunadamente no dio lugar ni a una nueva guerra mundial abierta ni una conflagración nuclear, pero sí a grandes movimientos maestros como si de un tablero de ajedrez se tratara. Los libros de historia están ahí para dar testimonio de ello y, si bien algunos países intentaron una tercera vía, la mayor sintonía ideológica con el bloque soviético o el acaudillado por EEUU, modificó incluso los pilares que habían permitido al colonialismo sobrevivir, sobre todo en África y Asia.

Cuando se desmoronó la URSS ese reparto de poder se rompió y EEUU se convirtió en el gendarme del mundo, colocando a diestro y siniestro todas las piezas del tablero a su vera. A mayor era incluso el escoramiento hacia la derecha extrema en EEUU, mayor era la impunidad y la supremacía de sus aliados en todas las zonas del planeta.

En los últimos años, sin embargo, con las fisuras creadas por Trump en las relaciones exteriores de ese país, una suerte de nueva polarización se ha ido configurando y es hoy que incluso en la ONU las fuerzas parecen volver a equilibrarse y el hasta hace poco capricho norteamericano debilitarse. Aunque el recién elegido presidente norteamericano pretenda poner gasa en las heridas abiertas con sus socios europeos o algunos desatinos de última hora de Trump sean frenados, el mundo vuelve a estar partido en dos, siendo China el nuevo actor preponderante.

¿Y este cambio, en que podría afectar o beneficiar a Canarias? Si recordamos lo ocurrido en los años 60 y 70 con el MPAIAC y de qué manera muchas puertas se abrieron entonces para hacer llegar nuestras legítimas aspiraciones, lo que acontece de nuevo hoy puede propiciar una segunda oportunidad. ¿Estarían dispuestas China y Rusia a propiciar que se reabra el expediente canario en la ONU? ¿Podría hoy una política exterior española repetir el soborno “torrentiano” a los países africanos? ¿Qué papel podrían jugar ahora los valiosísimos recursos mineros en los fondos marinos canarios para que fuera atractivo un Estado archipielágico en Canarias? ¿Podría España quitarse de en medio la causa canaria con rango colonial, como la catalana que no lo tenía? ¿De verdad Europa se mantendría al margen sabiendo que una Canarias independiente y con propiedad clara sobre esos recursos mineros, le daría la posibilidad de no depender de China?

En aquellos años en que EE.UU. necesitaba a Canarias como portaaviones y hoy ya se habla hasta de trasladar la base de Rota a Marruecos, ¿qué papel estratégico novedoso puede jugar Canarias para que se abran puertas hoy cerradas a la independencia? El tablero está moviéndose de nuevo y Canarias tiene un alfil llamado telurio. Nos toca jugar bien nuestra estrategia. Estar en la nueva partida y no ser peón como ayer. Poder jugarle de tú a tú al Estado español significa no jugar con sus reglas ni limitarnos a sus tiempos. Esta vez toca hacer valer la legislación internacional, esa a la que también se debe España. Si ayer países más poderosos como Francia y Reino Unido tuvieron que dejar de ser metrópolis en África, ¿por qué España se iba a librar ahora?

[email protected] de Canarias




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